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22 feb 2017

Del clip al clic -Postfacio: El estado de la educación escolar (ante el entorno digital)

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1.     Con la digitalización vivimos un cambio social equiparable al que en su día, con la imprenta, supuso el arranque decisivo de la institución escolar, pero más veloz. Paradójicamente, es más fácil crear una institución de la nada que transformarla con toda su pesada inercia, por lo que entramos en una larga travesía experimentación, incertidumbre y resistencias.
2.     El despliegue de los recursos digitales configura un nuevo ecosistema del aprendizaje que integra lo oral, lo impreso y lo digital; la enseñanza, la colaboración y la experimentación; el aula, el hogar y la comunidad. No son herramientas complementarias, sino un entorno nuevo, inesquivable y que debe ser dominado por alumnos y profesores.
3.     Más allá de una metáfora ingeniosa sobre las actitudes generacionales, la distinción alumnos-nativos/docentes-inmigrantes es un error y entraña el riesgo de la inacción. Los alumnos precisan que la escuela fomente y oriente su alfabetización digital; los profesores tienen la obligación profesional de formarse para poder hacerlo.
4.     El acceso a la tecnología, por esencia cambiante, siempre será en grado desigual y con riesgo de exclusión, pero la tecnología digital cierra su brecha mucho más rápido que sus antecesores escolares, la imprenta y la lectoescritura, reduce más y en menos tiempo su coste y permite ya un uso prácticamente ilimitado y gratuito de la información.
5.     La verdadera brecha digital está en el tipo de uso, en el que se reproducen y amplían las desigualdades de capital cultural entre individuos, hogares y grupos sociales a lo largo de las viejas divisorias: clase, etnia, género, funcionalidad, ciudadanía, hábitat y territorio. Es aquí, más que en el acceso, donde están los desafíos de la inclusión y la equidad.
6.     La brecha invisible y más amenazante es la que se abre entre escuela y sociedad, profesor y alumno, intramuros y extramuros. La escuela es sobrepasada por la sociedad y la enseñanza por la tecnología, lo que amenaza con una creciente irrelevancia de la institución. Nativos o no, los alumnos viven en la escuela como expatriados de su medio habitual.
7.     La formación docente en el uso de los recursos digitales es inadecuada. Insignificante en la universidad, errática en el trabajo, sesgada hacia la informática de usuario en detrimento de la competencia pedagógica digital y sin vinculación a proyectos colaborativos. El énfasis de los productores de recursos se mueve hoy, por ello, hacia la formación y el coaching.
8.     La tecnología entra bien en la trastienda escolar (administración, preparación, comunicación), pero lo hace mal en el aula; cuando es aceptada en esta, se suele someter a las viejas rutinas (la lección magistral, el estudio individual, el ritmo y el método únicos, la evaluación de resultados); los usos habituales fuera del aula son rechazados o temidos dentro de ella.
9.     La mayoría de los docentes celebra la disponibilidad de recursos pero se ve abrumada por su abundancia, reconoce que crean oportunidades pero se declara sin tiempo para explorarlas, utiliza recursos libres o no pero entiende poco de recursos abiertos, quiere tener la posibilidad de personalizar lo que use pero produce y devuelve poco al procomún.
10.  En el aprendizaje, como en todo lo relativo a la información, ya no manda el contenido sino el método, en especial la autodidaxia y la colaboración entre pares que crecen junto a la enseñanza, pero este horizonte es a menudo ignorado y resistido por la institución y la profesión, con una fricción cada vez más intensa y clara entre cómo se aprende en la vida y en la escuela.
11.  La innovación asociada a la tecnología tiene su mejor escenario en los niveles meso de equipos, centros y redes, con ventaja sobre los niveles macro de las políticas y micro del aula. Esto redobla la importancia de  la dirección, los proyectos de centro y las iniciativas de colaboración entre estos, con carencias que se siente más en la escuela pública.
12.  El avance del entorno educativo digital resitúa a sus actores. Algunos son nuevos, como empresas tecnológicas, consultoras, nuevos entrantes del mundo editorial y nuevas redes profesionales. Otros se reconvierten, como los editores, hacia la oferta de servicios, o las administraciones, del intervencionismo detallista a la arquitectura organizacional. Otros quedan al margen, como los sindicatos o los viejos movimientos de renovación.

12 oct 2016

La larga y compleja marcha DEL BIC AL BIT: El acceso a los recursos digitales en la educación

 

El índice de mi (nuestro) próximo libro, con Susana Vázquez Cupeiro, que publicarán Fundación Telefónica/Ariel y estará en la calle en noviembre


0 INTRODUCCIÓN
           
PRIMERA PARTE
EL DIFÍCIL TRÁNSITO ENTRE DOS ÉPOCAS
POR MARIANO FERNÁNDEZ ENGUITA

1 UN NUEVO ENTORNO, NO UNA CAJA DE HERRAMIENTAS      
2 NI ALUMNOS NATIVOS, NI PROFESORES INMIGRANTES         
3 LA BRECHA PRIMARIA, EN EL ACCESO, SE CIERRA         
4 LA BRECHA SECUNDARIA, EN EL USO, PERSISTE
5 LA BRECHA TERCIARIA, ESCUELA-ENTORNO, SE AHONDA        
6 Y EL FORMADOR QUE FORME AL FORMADOR...
7 RUMBO O DERIVA ENTRE UN MAR DE RECURSOS       
8 SIN PROYECTO NO PUEDE HABER TRAYECTO
9 LOS ACTORES SECUNDARIOS SE POSICIONAN

SEGUNDA PARTE
VISIONES DESDE LA PROFESIÓN
POR SUSANA VÁZQUEZ CUPEIRO

10 LOS DIVERSOS DISCURSOS DE LOS DOCENTES
11 LA VISIÓN PREVENTIVA DOMINANTE
12 ENTRANDO POR LA PUERTA PEQUEÑA

REFERENCIAS

ANEXOS

ANEXO 1: FRECUENCIAS
ANEXO 2: CUESTIONARIO
ANEXO 3: FICHA TÉCNICA Y PONDERACIÓN
ANEXO 4: GRUPOS DE DISCUSIÓN
ANEXO 5: ENTREVISTAS


20 sept 2015

Los dichosos cacharritos y la OCDE

El reciente informe de la OCDE Students, Computers and Learning: Making the Connection, ha levantado una curiosa polvareda mediatica. Si leemos las informaciones, y más aún los titulares, la prensa viene a decir que los ordenadores en la escuela, o no tienen ningún efecto, o son incluso perjudiciales para el aprendizaje. No he podido evitar la tentación de coleccionarlos, y a continuación van, aunque recomiendo seriamente al lector que se sale el listado y pase a lo que sigue.

No es eso lo que plantea la OCDE, sino afirmaciones mucho más matizadas. Entre ellas, por supuesto, que los ordenadores por sí mismos, y menos aún en un país con un sistema educativo razonablemente dotado y organizado, no solucionan los problemas ni producen milagros (otra cosa es donde no hay nada, o las escuelas son lamentables). Quien tenga interés puede seguir los detalles: tener ordenadores es mejor que no tenerlos, tener más no es necesariamente mejor que tener menos, algunos países con excelentes resultados PISA no son de los que más usan el ordenador en el aula, etc., etc. Las informaciones suelen quedarse con el detalle de que Singapur, Corea o Finlandia los usan poco en la escuela, sugiriendo implícitamente que, a menos ordenadores, mejores resultados. Lo que olvidan señalar es precisamente lo que hay que subrayar: que esos países tienen los más elevados índices de conectividad y equipamiento informático personal y, sus adolescentes, un alto nivel de alfabetización digital.
Y esto nos lleva a la segunda cuestión, que es la más importante: lo que la OCDE dice en este informe, y lo que viene diciendo desde hace ya tiempo, es que los resultados escolares asocian poco o lo hacen negativamente con el uso de ordenadores en el aula pero positivamente con su uso en el hogar, y poco o negativamente con el tiempo de uso pero positivamente con la variedad de ese uso, como en su día expliqué en esta entrada: ¿Una generación escolar echada a perder por la informática? Nada nuevo bajo el sol.
Mirando hacia atrás en las hemorotecas, por cierto, he encontrado también los siguientes titulares y entradillas:)


De la revista Diálogos. Atenas, c. 500 aC.
La escritura pervierte el aprendizaje
El formador de formadores Sócrates, en declaraciones al reportero Fedro, pone de manifiesto el fracaso de la escritura, que provoca un derrumbe en el nivel de los alumnos, por lo que recomienda mantenerla lejos de la ensñanza. Con ella, dice “das a tus discípulos la sombra de la ciencia y no la ciencia misma. Porque, cuando vean que puedes aprender muchas cosas sin maestros, se tendrán ya por sabios, y no serán más que ignorantes.” Hermes, el Mensajero.


Del periódico El Mercader. Venecia, c1481
Cuantos mas libros, peores hábitos de estudio
“La abundancia de libros hace a los hombres menos estudiosos”, afirma el conocido humanista Hieronimo Squarciafico. Sabe bien de lo que habla, pues trabajó largo tiempo en Aldine, la imprenta-editorial que introdujo la cursiva (itálica) y del libro de bolsillo (en octavilla). Lo mismo dicen, al otro lado del Mediterráneo, muchos educadores de las madrasas, que creen que el uso de más de un libro socava la eficacia del adoctrinamiento.


De la emisora La Voz. Kalahari, mediados sXX
Cunde el déficit de atención a la sombra del baobab
Según fuentes bien informadas, la casta de los narradores de historias (griots, cuentacuentos y otros) quiere alertar a las tribus de lo disruptivo que resulta que los jóvenes lean libros o escuchen la radio. “Vino uno con un libro que llamaba Antología”, declara indignado Kung, “queriendo cambiar de leer y comentar una historia cada día, en vez de repetir y memorizar todos los días las de nuestros antepasados.”


11 sept 2015

Ni bueno, ni bonito, ni barato


La crisis y los recortes, un hachazo sobre un sistema educativo ya cuestionado por su ineficacia (fracaso, abandono, repetición, rendimiento mediocre...), han mostrado la fragilidad de amplios sectores de su público, desvelado agendas políticas y expuesto a la luz ineficacias y resistencias institucionales.
Lo primero, la fragilidad social, ha sido y es lo más visible, desde el caso muy minoritario pero dramático de las carencias nutricionales que venían salvando los comedores escolares hasta el arduo esfuerzo que para un sector también minoritario, pero ya no tanto, supone en estas fechas la compra de libros y material escolares.
Lo segundo, la agenda de la derecha, se ha visto en la combinación de manga ancha con la escuela estrictamente privada (desde las cesiones de suelo hasta la púnica), recortes en los fondos destinados a la enseñanza reglada, supresión de programas de apoyo a los más vulnerables, jerarquización de la enseñanza pública y contrarreforma en la obligatoria, más los añadidos ideológicos sobre religión, segregación por sexos, monolingüismo en castellano en comunidades con lengua propia, etc.
Lo tercero puede verse en la chocante persistencia del libro de texto e impreso, con sus antecedentes y consecuencias: fragmentación del aprendizaje, cerrazón en torno al aula y la lección, mochilas de volumen y peso insanos, pedagogías anacrónicas y costes injustificados; a la vez que la reacción dominante a la crisis, al menos en medios corporativos, consiste en pedir volver a los felices presupuestos anteriores, o mayores, para ofrecer más de lo mismo.
Es hora de asumir que, si queremos garantizar a todo ciudadano una base suficiente para alcanzar una vida digna y participar de las oportunidades más allá de esta, los niveles de enseñanza obligatorios (primaria y secundaria) o que se pretende generalizar (infantil de segundo ciclo, que ya lo está, y secundaria superior, para la que la UE fija, y España asume, el objetivo del 85% de titulados) han de ser realmente gratuitos. Y eso requiere que ninguna barrera económica impida a nadie poder cursar tales estudios con éxito, lo que implica la gratuidad de los gastos inevitables: libros y otro material exigidos, comedor y transporte, ante todo. No entraré aquí en lo relativo a los sectores de la primera infancia en riesgo ni a la educación superior, que requieren otras soluciones. Atendiendo tan solo a nuestro K-15, la educación de tres a dieciocho años, la gratuidad total es justa y necesaria y requeriría poco esfuerzo redistributivo adicional.
La otra cara del asunto es la ineficiencia vocacional del sistema educativo. Tan asombroso como que se dé por sentado que lo único que puede hacer más eficaz a un profesor es tener menos alumnos, como si otros servicios intensivos en trabajo no hubieran podido aumentar su productividad (véanse la música, a pesar de Baumol, o el ejército y su destructividad), es que al tiempo que los periódicos, la publicidad, el libro, la banca o la administración reducen drásticamente su soporte impreso y tienen ya mucha más presencia en el digital (en los países avanzados, con la sola resistencia de las personas mayores), en la escuela siga imperando el limitado, ineficaz, incómodo, poco atractivo y carísimo libro de texto (o de insufrible lectura) impreso en papel (a pesar del empuje de los menores, esos nativos digitales). Para sorpresa, incluso, de los propios editores, que tienen ya digital o digitalizado casi todo pero lo venden poco, pues pues no van a ser ellos quienes desplacen a la mayoría de los docentes que son quienes administran la capacidad de compra de las familias o la aplicación última de los fondos públicos, de su zona de confort.

3 mar 2015

Mobile Orbis Pictus


    "Llegará un día en que el profesor diga a los alumnos al inicio de la clase: 'Encended los móviles', en lugar de decirles que los apaguen." Eso anticipa Mariano Jabonero, según cita Susana Pérez de Pablos en un artículo del pasado 23/2 en El País. Ojo a la fuente: Mariano es Director de Educación de la Fundación Santillana (sí, la de ediciones Santillana, los libros de texto, etc.); Susana es hoy la jefe de sección de ciencia y tecnología en ese diario y fue mucho tiempo la principal encargada de cubrir el ámbito de la educación; el diario, como todos saben, es todavía el buque insignia del grupo PRISA, a su vez propietario del Grupo Santillana. Léanlo bien: una periodista nada despistada del principal grupo de comunicación se hace eco de la declaración de un experto y directivo de la fundación de lujo del mayor editor de libros de texto... para decir que viene el móvil. Para esa gente y esas empresas la tecnología no es ninguna broma: El País, como otro muchos medios, ha visto descender radicalmente difusión y publicidad, sus dos fuentes de ingresos, por la competencia indirecta de la red, y cualquiera podría pensar que los editores de libros de texto podrían estar temblando ante un riesgo parecido (lo que no es el caso, pero dejo este interesante asunto para otra ocasión).

    No cunda el pánico: no todo el mundo está de acuerdo. Unos días después, en la sección de opinión del mismo medio se publicaba una carta, El móvil en el aula, no, de una lectora-corresponsal ya habitual que ha dado en abrazar todas las causas conservadoras del profesorado, lo que es su derecho. No son los últimos mohicanos, sino la expresión de un estado de opinión aún mayoritario, creo yo, aunque ya nada unánime. Todavía a finales del pasado año la prohibición del móvil en el aula se pretendía legislar en Galicia, se legislaba en Castilla-La Mancha, se proponía por el Consejo Escolar en Girona o se aplicaba en todos los institutos de Oviedo, una lista solo anecdótica. No crean que es la piel de toro, aunque aquí aguantamos más: en 2009 el alcalde de Nueva York, Bloomberg, reprochaba a los alumnos que "a la escuela se viene a aprender, no a jugar a los juegos y enviar sms", si bien es cierto que en las mismas fechas el Secretario (ministro) de Educación, Duncan, hablaba de "buscar maneras de utilizar los móviles para enseñar" –tienta añadir que el primero era repúblicano y el segundo no..., pero era independiente y antes había sido repúblicano y demócrata, .

    Ronroneando este asunto me ha venido a la cabeza nada menos que el Orbis Sensualis Pictus (El mundo visible en imágenes), o simplemente Orbis Pictus, de Comenio (Comenius, Komensky, Komenskeho). El Orbis Pictus es considerado el primer libro de texto. Su primera edición fue en 1658 en Alemania, pero en 1659 ya tenía traducción inglesa y pronto fue el libro más utilizado en toda Europa (alguna vez he escrito ya que el globofóbico sector de la educación es uno de los primeros ejemplos de globalización avant la lettre). Entonces había pocos libros, menos todavía libros escolares. También Comenio (que no por casualidad da nombre al programa europeo de cooperación en la enseñanza preuniversitaria) puede ser considerado el fundador visible de la escuela entonces moderna, hoy tradicional.
    Piénsese en lo disruptivo del Orbis Pictus en aquel momento. Para empezar, un libro, cuando la mayoría de las escuelas no contaban con tal cosa (la resistencia de Sócrates a la escritura tuvo su eco en los albores de la imprenta, cuando más de uno se preguntaba qué harían los mortales ante tal profusión de libros). Pero, además, un libro ilustrado, es decir, lleno de dibujos para acercarse a la sensibilidad de los niños. En la jerga de hoy se podría haber dicho que era un artilugio multimedia, incluidos los más modernos media: texto impreso e ilustraciones igualmente impresas.
    No resisto señalar otros aspectos. El texto de consistía casi todo en frases brevísimas, casi unos sms de la época. La primera edición fue bilingüe, en la lengua nacional, alemana, y en la lingua franca, por entonces el latín (¿se imaginan esto en Cataluña, con un ataque de histeria en el Departament, o en Madrid, con la indignación de tantos profesores); la edición inglesa también fue bilingüe, en inglés y en latín, porque el primero sólo era una lengua local. Pero Comenio era Komenskeho, o sea checo, y en 1666 se hizo la primera edición checa... ¡que fue una edición cuatrilingüe!, en checo, húngaro, alemán y latín (¿se imaginan eso en Les Illes?). ¡Qué tiempos aquellos en que todas las lenguas parecían pocas incluso en primaria, en que en lugar se la inmersión se trataba de sacar la cabeza del charco!).
    Pero bueno, tampoco nos pongamos sentimentales. Orbis Pictus fue, después de todo, un libro de texto. Genial para su tiempo pero claro anuncio de lo que luego vendría. El libro de texto es al libro... lo que la música militar es a la música, que diría Groucho Marx. En serio: el libro de texto es al libro lo que un microtelevisor (de esos que antes se vendían  en los bazares indios y las tiendas de los aeropuertos) es a un teléfono inteligente. La hostilidad de tantos docentes al móvil no es distinta de la que sentirían hacia la biblioteca si, como este, cupiera en el bolsillo del alumno. En sentido opuesto, el móvil se puede usar como un mero televisor, igual que una biblioteca se puede limitar a manuales.
    La cuestión es si se intenta cerrar el panorama del alumno, sea con lecciones magistrales, con libros de texto o con aplicaciones cerradas, o si se opta por introducirlo, acompañarlo y guiarlo en un mundo abierto.
Disclosure: Sí, en mi clase se pueden encender los móviles. No son mi opción favorita, pues prefiero tabletas y, mejor aún, portátiles por las dimensiones de la pantalla y, sobre todo, del teclado, pero en todo caso pueden y deben, en todo momento (es la universidad, cierto) encender y conectar algún dispositivo, preferentemente el suyo. Buena parte de lo que hacemos discurre a través de plataformas que cuentan incluso con sus propias aplicaciones para móviles (como Classroom, YouTube. Calendar) o son más o menos adaptativas (responsive, como Wikispaces, Moderator, Kidblog, Vialogues, Genius), aunque algunas no lo son en absoluto (como PRAZE, TeamMates). Comenio, con seguridad, no se habría conformado con menos.

12 ene 2015

Invertir más, gastar mejor y lograr un sistema más justo

Crisis, austeridad y recortes; fracaso escolar, abandono prematuro y desempleo juvenil; aumento de la desigualdad, retroceso de la movilidad, revalorización del capital humano: todo esto trae de nuevo a colación, con más fuerza que nunca, la problemática de la financiación de la educación. ¿Qué educación debe ser gratuita y qué otra de pago? ¿Cuánto, en qué y cómo gastar? En estos días he publicado dos textos, de distinto alcance, sobre el tema. Uno, muy breve, una pequeña columna en La Vanguardia (¿A dónde debe ir el dinero?) que reproduzco aquí entera; otro, mucho más amplio, un artículo en la revista Avances en Supervisión Educativa (Del derecho incompleto a la educación: gratuidad escolar, costes indirectos y política educativa) del que reproduzco aquí el resumen, pero puede leerse en íntegro en el enlace anterior.

¿A dónde debe ir el dinero?

Un sistema escolar que satisface a pocos, un gasto púbico siempre menor que 5% del PIB, recortes producto de la austeridad europea y la insensibilidad de las derechas... a las puertas de la sociedad del conocimiento y a la cola de Europa 2020. Obvio: hay que gastar/invertir más. Lo ya nada obvio es en qué ni cómo, pero vayan unas recomendaciones generales:
  1. En la educación de todos antes que en de una (incluso amplia) minoría. Por tanto, en hacer efectiva la igualdad 3-18. Desde los 3, porque es imprescindible y ya es universal. Hasta los 18 porque asumimos el objetivo del 85-90% con título post-obligatorio, que implica dar opción a todos.
  2. En los costes indirectos de 3-18: libros y material escolar, comedores, transporte, custodia, apoyo académico y un módicum de extraescolares. Es de justicia educativa y supone poca redistribución.
  3. En el refuerzo a quienes llegan con el lastre de una desventaja social: oferta obligatoria en Infantil-I, compensación y apoyos en toda la obligatoria, becas y ayudas recuperables y por mérito en la superior.
Y dos errores fatales a evitar:

  1. Gastar en más de lo mismo, que es lo que las organizaciones piden: más docentes, ratios más bajas, menos horas... El modelo está obsoleto y hay poco que ganar reforzándolo.
  2. Gastar más donde se oiga más ruido. El fragor viene de sindicatos docentes y de estudiantes universitarios, que tienen más músculo y más voz y marcan la agenda de otros sectores (alumnos, padres) y actores (partidos, intelectuales, medios), pero las suyas no son las necesidades más perentorias, ni las reivindicaciones más justas ni las inversiones socialmente más rentables.
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Del derecho incompleto a la educación: gratuidad escolar, costes indirectos y política educativa

Resumen
Se examinan los costes indirectos de la educación asociados a la escolarización gratuita y financiados como gasto familiar, particularmente para las etapas obligatoria y de oferta obligatoria. Se discuten más detalladamente las implicaciones para los libros de texto, los comedores y las actividades de apoyo. Se examinan las consecuencias de este gasto familiar para la gratuidad y sus efectos en términos de la igualdad o desigualdad educativa y social. Por último, se analizan implicaciones de todo ello con los intereses colectivos en juego y para la política educativa.
 
Palabras clave: 
Justicia escolar, gratuidad, equidad educativa, libros de texto, comedores, actividades de apoyo, eficacia escolar, eficiencia escolar
A half-way right: free education, indirect costs, and educational policy

Abstract
This paper examines those indirect costs of education associated to state funded schooling that come to be privately financed by families, specially those linked to mandatory or mandated provision schooling. Discussion is more detailed about textbooks, school meals and academic support activities. Then we study the consequences of this private spending for gratuity and its effects related to educational and social equality or inequality. Finally, we analyze the implications related to sectional interests at stake and educational policies
Key words: 
Educational justice, gratuity, educational equity, textbooks, school meals, academic support, school effectiveness, school efficiency

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