17 dic. 2018

Hiperaula e hipermedia

La estructuración de la escuela en torno a la lectoescritura, primero, y del libro de texto, después (o del libro sagrado en todo momento), ha supeditado secularmente el aprendizaje a la supremacía y la linealidad del texto. Su supremacía impone un contenido al aprendizaje, mientras que su linealidad impone un método. Cabe hablar así de una doble imposición, o de una doble arbitrariedad, como lo hicieran Bourdieu y Passeron en La Réproduction,[1] aunque con un sentido ligeramente distinto. Para estos autores la doble arbitrariedad estaba en el contenido y en la autoridad que lo imponía, pero lo que aquí sostengo es que está en el contenido y en el método, si bien ambos pueden ser remitidos al poder de sendas autoridades no menos arbitrarias, pero distintas, ya que el poder sobre el contenido suele estar en manos de la autoridad política mientras que el poder sobre el método suele estar en manos de la autoridad profesional, aunque ambas nunca dejen de interferirse ni de disputarse uno y otro. Aquí me ocupo únicamente del segundo, pues es el que da o quita sentido a la organización del aula.
La imprenta en la escuela (Freinet)
El texto no sólo dio sentido a las escuelas de primeras letras, se constituyó en instrumento principal de todas ellas como libro de texto o incluso proporcionó un modelo de producción para la enseñanza, el modelo de producción en serie que Comenio ve en la imprenta y traslada al aula (adecuadamente calificado de estampación por Cossío[2] y Giner). También subordinó o desalojó a los demás medios: la oralidad quedó identificada con lo popular y lo inculto, algo manifiesto en la primacía del lenguaje ortográfico sobre el fonográfico, en el abandono progresivo de la retórica o en la aparición frecuente de la disglosia, y la imagen se vio reducida al estatuto de ilustración, es decir, a un elemento auxiliar del texto. Esta supremacía caería sucesivamente sobre todos los nuevos soportes ajenos al texto: radio, cine, audiograbación, diapositivas, televisión, vídeo… Pero todo esto no iba a durar siempre.
En un artículo de 1945 (“As we may think”),[3] uno de los padres de la bomba atómica y de la informática, Vannevar Bush, abrumado por la cantidad de información a su alcance, sugería el memex (híbrido de memoria y rodolex), una forma de almacenar documentos de texto y audio y asociar a los mismos una capa de metadatos con la que podría buscarse de forma no lineal. Veinte años después, en una comunicación a un congreso de 1965 (“A file structure for the complex, the changing and the intermediate”),[4] el filósofo y sociólogo Ted Nelson acuñaba el concepto de hipertexto, un material escrito o gráfico al que se añadirían resúmenes o mapas de su contenido, adiciones, glosas y notas al pie y, sobre todo, conexiones directas a otros materiales y lugares precisos de los mismos. “Permítaseme sugerir”, auguraba, “que un objeto y un sistema tales [el hipertexto], adecuadamente diseñados y administrados, podrían tener un gran potencial para la educación, aumentando la gama de opciones del estudiante, su sensación de libertad, su motivación y su comprensión intelectual. Un sistema así podría crecer indefinidamente, incluyendo más y más del conocimiento escrito del mundo.” Y ampliaba su propuesta a las grabaciones de audio y vídeo (hiperfilm), que podrían ser organizadas y marcadas como sistemas no lineales para transitar igualmente por ellas vía enlaces. Él mismo bautizó este conjunto como hipermedia, término que reaparece en la primera línea del call for papers[5] de ECHT’90. Veinticinco años más y llegaría (tras la muy limitada hypercard de Apple), de la mano de Tim Berners-Lee, su puesta en práctica: la WorldWideWeb y la ECTH’90, primera Conferencia Europea sobre el Hipertexto; sólo tres años después aparecería Mosaic, permitiendo el salto definitivo del hipertexto a los hipermedia.
Diseño del memex (Bush)
El hipertexto, o de manera más general los hipermedia, rompen la supremacía, la linealidad, la superficialidad y la homogeneidad del programa y el libro de texto. La accesibilidad y flexibilidad de imagen, audio y vídeo sobre en formato y soporte digitales permiten cualquier uso de los mismos en el contexto escolar, lo que ya es realidad desde hace mucho en el contexto social más amplio, tornando así obsoleta y contraproducente su exclusión del aula. La linealidad que articulaba programas y libros de texto se reduce a una opción más, no siempre la mejor, en medio de la multidireccionalidad de la red de hiperenlaces entre todo un universo textual y sobre otros soportes de información, y la superficialidad de su contenido –un mar de conocimiento y un centímetro de profundidad, suele decirse– pierde todo sentido cuando es posible profundizar cuanto se quiera y se pueda. Lo cual entraña la ruptura de la homogeneidad.
El entorno digital compartido posibilita y potencia la convergencia de los medios (Jenkins[6]) combinando las distintas representaciones analógicas y simbólicas de la información (imagen, texto, etc.), reuniéndolas en unos mismos dispositivos de almacenamiento y reproducción (discos, memorias, ordenadores, tabletas, la nube…)  y facilitando la transición transmedia sin fricciones (vía los hiperenlaces). Multiplica así lo que Daft y Lengel denominan la riqueza informacional,[7] es decir, la capacidad de la información de cambiar la comprensión en un tiempo determinado, al prestarse a diferentes marcos de referencia, preferencias de aprendizaje, capacidades o, si se quiere, inteligencias. Piénsese, por ejemplo, en el aprendizaje de una lengua extranjera cuando un texto digital puede contener enlaces a un diccionario o enciclopedia, a imágenes que amplían o dirigen más intuitivamente a un concepto, al audio con la pronunciación de una palabra o un texto completo, a la visión aérea o la reconstrucción o construcción virtual de un escenario real o ficticio (desde la Roma antigua, pasando por Campo de Criptana o Bodega Bay, a Hogwarts o Mordor, p.e.), a los comentarios y glosas previos de otros lectores o a un chat síncrono o asíncrono con ellos, y el dispositivo en que se lee permite asimismo acceder a foros y comunidades de internautas que comparten esta lectura o ese proceso de aprendizaje, a profesores en línea, a intercambios de conversación.
Hipertexto y enlaces (Nelson)
Son los hiperenlaces y los hipermedia los que, sin negar el papel de la escuela ni romper con su función de cuidado, permiten que se convierta en realidad el aula sin muros anunciada por McLuhan, extendiéndola al espacio virtual, permitiendo entrar en ella al entorno e integrándola en la aldea global. Al extenderla al espacio virtual permiten el aprendizaje en movilidad, superando la dependencia de la proximidad y de los recursos concentrados en el espacio físico del aula o entorno al mismo. Al abrir la puerta al entorno llaman a la comunidad y a sus actores a participar en la tarea educativa y complementan y multiplican con ello las capacidades del profesorado. Al integrarse en la aldea global rompen el aislamiento y el ensimismamiento de la institución y abren horizontes más amplios al alumnado. O, al menos, así puede y debe ser y así urge ya que sea.

[1] Bourdieu, P., & Passeron, J. C. (2018). La reproduction: éléments pour une théorie du système d'enseignement. Minuit.
[2] Cossío, M.B. (1883). El trabajo manual en la escuela primaria. Boletín de la Institución Libre de Enseñanza.
[3] Bush, V. (1945). As we may think. The Atlantic Monthly176(1), 101-108.
[4] Nelson, T. H. (1965, August). Complex information processing: a file structure for the complex, the changing and the indeterminate. In Proceedings of the 1965 20th national conference (pp. 84-100). ACM.
[5] Streitz, N., Rizk, A., & André, J. (Eds.). (1990). Hypertext: Concepts, Systems and Applications: Proceedings of the First European Conference on Hypertext, INRIA, France, November 1990 (Vol. 5). Cambridge University Press.
[6] Jenkins, H. (2004). The cultural logic of media convergence. International journal of cultural studies7(1), 33-43.
[7] Daft, R. L., & Lengel, R. H. (1983). Information richness. A new approach to managerial behavior and organization design (No. TR-ONR-DG-02). Texas A and M Univ College Station Coll of Business Administration.

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