24 ago. 2020

Escuela híbrida: algunas fórmulas para la vuelta al cole

Sistemas de aprendizaje híbridos. También llamados mixtos o blended son fórmulas que sustituyen en parte considerable el aprendizaje y la enseñanza presenciales por fórmulas a distancia, en línea, etc. En España son poco frecuentes, peroabundan en los Estados Unidos, donde hay una larga tradición de homeschooling y escuelas alternativas, así como de integración de la enseñanza a distancia en la propia escuela, y abundan ahora entre las charter schools, escuelas concertadas que gozan de mayor libertad respecto de las autoridades locales y estatales y tienen más vocación experimental. Puedo recomendar dos fuentes. Una, menos conocida, son las llamadas nonclassroom-based, que combinan la clase con homeschooling, el estudio independiente o la enseñanza en línea, como explica este paper (sólo cap. 2) de la RAND (y más, pero disperso, aquí). Otra, más popular, es el trabajo de Clayton Christensen (el gurú de a innovación disruptiva) y sus colaboradores Michael Horn y Heather Staker, que presenta como formas alternativas distintas combinaciones de enseñanza presencial y a distancia  en particular este librito gratis, este libro más amplio y este otro y de pago que cataloga y explica decenas de ejemplos,  así como esta web y esta otra que explican los modelos de educación híbrida (todo en inglés, claro, pero aquí hay una web que resume algo en español). Se explican y ejemplifican los modelos basado cara a cara, de rotación en laboratorio, por estaciones o individual, virtual enriquecido, de aula inversa, autocombinado, flexible, basado en línea..., y si bien la terminología varía ligeramente de una fuente a otra y puede resultar a veces confusa, expresa muy bien la idea, la variedad y la realidad de lo que son y pueden ser distintas variantes de la enseñanza híbrida.

A nadie se le oculta la dificultad de diseñar y aplicar planes de contingencia para el retorno a la escuela, con medios y entornos, públicos y plantillas, tan diversos como resultan en los centros, y. en una situación tan cambiante e incierta. Tampoco llegamos armados de la mejor cultura en una institución y una profesión formadas en la idea de la homogeneidad (el aula, el programa, el libro de texto, el baremo en la evaluación, un igualitarismo pobremente entendido…). Y no ayudan mucho las administraciones, una por falta de competencias, otras por pura incompetencia y no pocas por preocuparse sólo de la competición, entregadas al autismo habitual. Sólo destaca, como referente, la de la Comunidad Valenciana, de la que todas podrían ahora aprender. 

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Pero la pelota está inevitablemente en el tejado de los centros, como en otros ámbitos lo está en cada empresa, cada establecimiento público o cada hogar. La pandemia ha decretado que los grupos escolares son demasiado grandes y los espacios demasiado pequeños, y la crisis y el sentido común hacen sencillamente disparatada la idea de poder responder con el simple aumento de recursos (aunque lo haya y contribuya). Esto obliga a pensar nuevas fórmulas, muchas o todas ellas ya experimentadas o vigentes en algún momento y lugar, pero en todo caso desconocidas para la mayoría e inciertas y novedosas para casi todos.


Antes de las respuestas más o menos elaboradas e ingeniosas que se están diseñando ahora con urgencia, de las que dan alguna cuenta prensa y medios y que debería ocuparse de detectar, apoyar y difundir los cuerpos de inspección, las administraciones educativas de todos los niveles y las organizaciones y redes profesionales, ha habido, al menos, tres formas de experimentación con los espacios que deben se conocidas y. pueden servir de inspiración.



Entornos de aprendizaje innovadores. Con este nombre, en inglés original (innovative learning environments, o ILEs), como nuevos espacios de aprendizaje, aulas del futuro o, como yo mismo las he denominado, hiperaulas, se han creado espacios y diseñado usos para los mismos que, aunque no estaban destinadas en modo alguno a mantener a raya la densidad o concentración del alumnado, sí han dado lugar a distintas formas de agrupamiento flexible, actividad colaborativa, aprendizaje en línea, etc., que pueden contribuir a hacerlo. En general pueden ser inspiradoras para el uso diversificado de espacios más amplios y abiertos que las aulas habituales, tales como comedores, gimnasios, halls, etc. Sin ninguna pretensión de exhaustividad he registrado un buen número de ellos en mi web, a través de las cuales se puede llegar a las de los centros que pueden servirnos de ejemplo.



Educación al aire libre. En fin, dado que el problema es la proximidad y en ella,aparte del contacto directo e indirecto, la transmisión aérea, está fuera de duda que las actividades al aire libre serán otra opción muy relevante. No sé nada de esto, pero sí quiero mencionar tres cosas: primera, que si las actividades extramurales de los centros han venido reduciéndose en muchos casos por los riesgos legales para los profesores, ahora los riesgos dentro son más reales y graves para alumnos y profesores; segunda, que hay una larga tradición de actividades al aire libre, desde las simples salidas, pasando por los campamentos y granjas, hasta la open air school del pasado siglo; tercera, que como bien saben en las escuelas escandinavas, no hay tanto temperaturas bajas como indumentarias inadecuadas.

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