10 jun. 2020

Un decálogo para la vuelta a la escuela


  1. La escuela socializa y tiene a su cargo el cuidado y la educación de los menores. En tiempos normales olvidamos el primero, pues lo damos por garantizado en las condiciones existentes, pero ante la pandemia pasa a primer plano.
  2. El profesorado, cuya seguridad en el empleo es hoy un privilegio, tiene el deber de seguir en el desempeño de sus funciones, capacitarse para hacerlo en línea y hacerlo en sede siempre que permita un mejor desempeño, salvo los casos de riesgo significativo. Más aun las direcciones.
  3. El desalojo de la escuela ha derribado los muros del aula-huevera y disuelto los horarios-parrilla. Los centros pueden y deben reestructurar espacios, tiempos, agrupamientos y actividades como mejor convenga al cuidado y la educación, tanto en línea como en sede.
  4. No hay dos centros ni, por tanto, dos soluciones iguales. Cada centro tiene que diseñar y aplicar su propio proyecto de adaptación e innovación desde la singularidad de las necesidades de sus alumnos, las capacidades de su plantilla y los recursos propios y del entorno.
  5. La combinación de presencialidad y virtualidad no podrá ser de talla única. Habrá que conjugar en forma diversa y variable la máxima presencia de los más vulnerables, la mínima de los más arropados por su medio y la mixta en sede para todos.
  6. Habrá que contar con los usuarios (así, de uno en uno, no ya la “comunidad escolar” en bloque) para determinar las características de su escolaridad, concretándola y actualizándola de acuerdo con sus circunstancias propias y las generales.
  7. Habrá que contar con la comunidad, tanto escolar como local, para arbitrar las mejores condiciones de acceso y la organización colectiva y el uso de los espacios y los recursos disponibles, coproduciendo con ella el proyecto escolar de emergencia y su actualización recurrente.
  8. Pandemia, adaptación e innovación entrañan riesgos múltiples. Para la salud, por lo que son importantes la segmentación preventiva y la monitorización constante. Y de error, lo que requiere tolerancia y retroalimentación, saber que los habrá pero corregirlos pronto.
  9. No hay receta universal, pero las administraciones deben fijar servicios y prestaciones mínimos, restricciones básicas y criterios generales y apoyar a los centros, permitir y acompañar los proyectos adaptativos e innovadores, evaluarlos y difundir las mejores iniciativas
  10. Las experiencias fallidas merecen la misma atención, no por repartir culpas sino para aprender. La virtualización de enseñanza y aprendizaje puede sustituir los presenciales y mejorarlos, pero también exacerbar su peor cara y degradar la mejor. Escuchemos, ante todo, al alumnado.

3 comentarios:

  1. Dado que "no hay dos centros iguales" y que "no hay receta universal", afirmaciones como "En tiempos normales olvidamos el primero" (punto 1) pueden ser matizadas.
    A veces, el orden de los factores sí altera el producto: El punto 9, relacionado con las administraciones, puede "escalar" posiciones para evitar que la "autonomía de centro" se convierta en una letanía (palabra compatible con el término decálogo) que oculte dejadez de responsabilidades por parte de las autoridades educativas.
    Aunque las "familias" formen parte de la comunidad escolar, merecen un punto particular en este decálogo, que no dejaría de serlo por tener 11 puntos. El diálogo está, en demasiadas ocasiones, muy deteriorado.
    Víctor Manuel Santidrián Arias (IES do Milladoiro, A Coruña; vsantidrian@edu.xunta.es)

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  2. Anónimo20:29

    "Haced lo que digo, no lo que hago", Fernández Enguita dixit.

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  3. ¿Y qué propones para la vuelta a la Universidad, donde los profesores, por cierto, también suelen tener el privilegio del puesto de trabajo asegurado después de haber ganado la oposición tras muchos años sumisos a las órdenes del catedrático del departamento que es quien encabezará el tribunal que evaluará el proceso selectivo de oposición? Venga experto, danos tu visión.
    Por cierto se te llevarán los demonios después de que se haya previsto la vuelta a las aulas totalmente presencial en primaria y con ratio reducida a entre 15 y 20 alumnos. Eso además implicará que no tendremos que
    " estirarnos" tal y como proponías en otra entrada tuya.
    Por cierto, ¿has publicado ya esas listas que te reclamaban o no has tenido tiempo porque estabas demasiado ocupado buscando la crítica y la devaluación del docente de primaria y secundaria?

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