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13 may 2014

Aviso para sociólogos

        La verdad es que no me importa un bledo, pues me siento tan a gusto, aunque no siempre, con la economía y la antropología de la educación como a disgusto, a menudo, con la sociología, pero no deja de tener su punto, su gracia o su morbo ver cómo evolucionan las citas de las disciplinas a lo largo del tiempo. He elegido acotar la búsqueda entre 1976 y hoy (pero Google llega hasta 2007) porque puede considerarse el recorrido de la democracia en España (y, por cierto, el mío como profesor universitario).
       Los gráficos adjuntos muestran las salidas de Google Ngram Viewer sobre las tres subdisciplinas -o especialidades dentro de las disciplinas, o disciplinas dentro de la especialidad, tanto da, entre 1976 y 2007. Concretamente, el numero de veces por año que se encuentra la frase en cuestión, en este caso la denominación de la subdisciplina, entre los libros digitalizados por Google Books que fueron editados en cada año. O sea, un buen indicador de la posición relativa de cada (sub)disciplina académica y científica en el estudio de ese campo de la realidad.


     La evolución es algo distinta (segundo gráfico) si obtenemos los resultados en inglés, lengua en la que la evolución de la sociología y la economía corre mucho más paralela (salvo la clara caída de la primera en los setenta) y en positivo, mientras que la antropología ni siquiera aparece (en una búsqueda alternativa por educational anthropology, quizá una expresión más común en inglés, sucede exactamente lo mismo).

     Ahora bien, si la sociología cae, aunque siga en posición predominante, y los demás no suben o suben poco, ¿adónde han ido nuestros lectores? Una posibilidad es que lo hayan hecho al campo de las disciplinas académicas más centradas en la educación, es decir, las didácticas, pedagogías, etc. Esto es lo que parece indicar el tercer gráfico, y el cuarto hace lo propio con las denominaciones más habituales en castellano (teoría y didáctica)

     Una sospechosa habitual en este asunto es también siempre la psicología de la educación, pero no explica la evolución de los otros. Como indica el quinto gráfico, la psicología publica más, cosa que no sorprenderá a nadie en el ámbito educativo, pero su evolución es también decreciente, pues en conjunto registra más bien una ligera disminución neta al final del periodo considerado.

   En fin, todo esto no pasa de ser un mero divertimento, pues las denominaciones, por desgracia a estos efectos, no son unívocas. En España, donde la psicología de la educación se ha convertido, en realidad, en una rama de la psicología de la educación -valga la redundancia- junto a la psicología evolutiva o del desarrollo. El sexto gráfico de este post muestra  la evolución para las disciplinas descritas en castellano, sólo que esta vez tomando en cuenta las distintas denominaciones de la psicología en este ámbito (de la educación, evolutiva, del desarrollo). Entonces se ve mejor la relativa pérdida de peso de la subdisciplina sociológica.

     En suma, todo esto parece indicar que, en el ámbito educacional, la sociología goza de buena salud entre el subconjunto de las ciencias sociales, a pesar de cierto declive per se, pero todas ellas pierden terreno ante la psicología y ante las propias disciplinas endógenas (teoria y didáctica en el mundo hispano, curriculum studies en el mundo anglosajón(.

25 mar 2014

Un índice es un indicio, no una síntesis: Sobre los índices de impacto de la investigación

    Hace unos días me enteré por un colega de que se me adjudica lugar prominente en la última clasificación de impacto hecha pública por EC3, el H Index scholar 2012 área de Sociología, un honroso segundo puesto precedido Salvador Giner y seguido por José María Maravall. No voy a discutir los detalles técnicos sobre su elaboración, que los autores explican aquí. No ocultaré que me sorprende la clasificación, tanto ese podio como el resto. Y debo añadir, con menos pena por no tener la oportunidad que alivio por no tener la tentación, que ya no podría utilizarla para su fin previsto, pues ya no me van a conceder más sexenios, ni me queda acreditarme de nada ni voy a acudir a concurso alguno de los que se basan en estos índices.

24 jul 2013

La Sociología de la Educación: entrevista en vísperas del XI Congreso

[El pasado 4/7 Beatriz Rivera, responsable de difusión del XI Congreso Español de Sociología, me hizo una breve entrevista para la misma que, por motivos que desconozco, no llegó luego a la web del Congreso. Aquí va]

Como coordinador del Grupo de Trabajo de Sociología de la Educación, ¿cuáles destacaría como los temas que más preocupan a día de hoy a la disciplina?
Hoy, como siempre -al menos en España-, la Sociología de la Educación se preocupa especialmente por las desigualdades ante, en y por efecto de la escolarización, lo cual es justo y necesario pero nos plantea varias cuestiones colaterales. La primera es que sigue predominando una perspectiva de caja negra, es decir, que miramos mucho lo que entra y lo que sale, o cómo sale lo que entra, pero miramos menos lo que sucede dentro. La segunda es que, entre las desigualdades, que son varias y variadas, ha habido un desplazamiento del interés de la clase social hacia el género y hacia la nacionalidad (la condición de nativo e inmigrante, etc.), a la vez pero no tanto hacia la etnia y en muy escasa medida hacia las desigualdades territoriales (a pesar de que están ahí e incluso aumentan) o hacia las discapacidades y otras singularidades que la escuela convierte a veces en desventajas (desde el acoso entre iguales hasta las altas capacidades). La tercera, que este debate se concentra en buena medida en el fracaso y el abandono escolares, sin duda por la alarma general al respecto, y en los datos y estudios PISA, que evidentemente han supuesto un salto en la calidad de la información disponible.
En esta edición del CES se observa también la irrupción de un elevado número de comunicaciones sobre la Universidad. Es interesante, y creo que tiene una doble cara: por un lado, la expansión de la enseñanza superior ha convertido en intrínsecamente problemático un subsistema que antes no lo era tanto, o no lo parecía, aunque sólo sea porque ya está en torno al 40% de la población en edad; por otro, el metonímicamente llamado proceso de Bolonia no sólo es una cuestión de interés, sino que afecta a los intereses.
En sentido contrario, creo que sigue habiendo un déficit de atención hacia el papel, la recepción, los efectos, etc. en y sobre la institución escolar, la educación y el aprendizaje de las tecnologías de la información y la comunicación, los servicios de redes sociales, los nuevos medios digitales y las comunidades en línea.
El Grupo de Trabajo de Sociología de la Educación es uno de los grupos con mayor volumen de investigaciones del XI Congreso Español de Sociología, ¿cómo se desarrollarán las sesiones de trabajo?
Tenemos previsto exactamente un centenar de comunicaciones, a pesar de que se desestimaron algunas en estado de abstract y se puso mucho énfasis en que se evaluaría con rigor los textos finales (lo que se ha traducido, finalmente, más en renuncias que en rechazos: la cuarta parte aproximadamente). Con tal cantidad y dadas las constricciones propias de un congreso general, hemos decidido dar a los paneles (las sesiones de comunicaciones orales), ante todo, una consistencia temática, pensando tanto en el interés de la mayoría que escucha como en el de la minoría que expone; también hemos querido que no hubiese demasiadas comunicaciones por sesión, con objeto de que fuesen mínimamente relajadas y fuera posible el debate, de modo que en todas habrá sólo 6 o 7 presentaciones. Como hemos desdoblado las cuatro sesiones en ocho, hemos terminado dando cabida exactamente a 50 presentaciones orales, quedando otras tantas para otros formatos. No es que buscásemos ese 50/50, pero así ha salido.
Para el resto, lo que hemos hecho ha sido renunciar a las relatorías y diversificar el formato póster, por así decirlo. La fórmula de relatoría no nos convencía mucho porque es difícil si no hay confluencia entre los papers y fácilmente deja a todos insatisfechos. En cuanto a los póster[e]s, hemos dado el salto al entorno digital, de modo que todos ellos (también las presentaciones de los paneles) estarán expuestos en forma de presentaciones (PowerPoint, PDF o similares) en un repositorio fácilmente accesible, SlideShare, lo que permite verlos en cualquier momentoy desde cualquier lugar y dispositivo (conectado o previamente conectado) más algunas  funciones añadidas que faciliten ir al abstract y el texto, contactar con el autor, etc. Por supuesto, todo el que lo desee puede utilizar además el póster en formato clásico, es decir, impreso y colgado de una pared o un panel, y sentarse a su vera. A esto hemos añadido, con carácter experimental, el formato (voluntario y acumulable) pecha-kucha, o ignite, que consiste en una presentación relámpago (en nuestro caso, 3 minutos) visual, pautada y automatizada, acompañada de una exposición oral ceñida a ese lapso. Se trata de une experimento, una fórmula poco habitual en el gremio, de la que ya haremos balance.
¿Cuál es su visión de la situación actual de la educación en España? ¿Qué opinión le merece la LOMCE?

Esta pregunta se presta más a escribir un libro que a ventilarla una breve entrevista... y quizá el día en que hablo como coordinador del GT13 no sea el más oportuno para responderla a fondo, de modo que me perdonarás que pase un poco por encima. Lo que es evidente para todos, cualquiera que sea el diagnóstico al que lleguen y el tratamiento que propongan, es que la situación es más que preocupante; lo era ya y, lógicamente, lo es más en medio de la crisis y las restricciones presupuestarias. Personalmente, y simplificando mucho, yo estoy en contra de los cambios en la ordenación educativa que introduce la ley, desconfío de los mecanismos de evaluación y soy favorable al reforzamiento de la autonomía, la dirección y la rendición de cuentas. Pero, pensando en la sociología, debo reconocer, por un lado, que hacía mucho tiempo que no se discutía tanto sobre la educación, y desde perspectivas que podemos considerar propias -no hay mal que por bien no venga, diría alguno-, pero debo también expresar mi inquietud sobre el grado en que se simplifica, o incluso se vuelve maniqueo, el debate en la opinión pública, en los medios y, más aún, en las redes. Pero la investigación tiene su ritmo, que es más lento que el de la política y que el de los movimientos sociales, de manera que a pesar de la fuerte visibilidad del problema y del tema en la esfera pública hay muy pocas comunicaciones a este respecto, y las pocas que hay son más bien ensayísticas o de análisis documental. Los sociólogos nos vemos solicitados para valorar esto a aquello en medio del debate público, pero una cosa es avanzar opiniones o conjeturas más o menos fundadas (incluso una educated guess) y otra poder presentar resultados de una investigación sistemática, lo que ya llegará.
De hecho, desde el GT13 y la ASE pensamos, propusimos y planeamos un debate sobre los fundamentos (o no) sociológicos de la ley y las políticas presentes para una sesión especial del Congreso, y el ministro, que no en vano es sociólogo, aceptó participar, pero la Facultad valoró que no reunía condiciones de infraestructura y seguridad para garantizar la viabilidad del acto y la FES asumió esa decisión. Otra vez será.