15 nov. 2008

La reina es rousseauniana

Me asombra tanto asombro en torno a las opiniones de la reina. Si creemos en el poder de la educación, ¿que cabía esperar? ¿Imagina alguien que se puede nacer infanta, vivir con la realeza, estudiar en un internado suizo (digo), llegar a reina y ser de izquierdas? Las reinas y los taxistas tienen que ser de derechas, como los metalúrgicos y los maestros tienen que ser de izquierdas, aunque nada de ello tenga mucho mérito. Es verdad que le ha faltado prudencia. Si a lo de “que a eso [el matrimonio homosexual] no lo llamen matrimonio” hubiera añadido: “pero eso es sólo mi opinión y el parlamento es soberano”, o algo parecido, habría resultado intachable. De hecho, ya es casi intachable que haya esperado hasta ahora para decirlo.

"Se ha de enseñar religión en los colegios, al menos hasta cierta edad: los niños necesitan una explicación del origen del mundo y de la vida". ¡Para que luego digan que la sociedad no se preocupa de la educación! Esto, que sonará tan tremendo a tantos, es justo lo que pensaba Rousseau, quien reprochaba a los materialistas su ateísmo porque estaba convencido de que que la religión era el único freno para los poderosos y educó a su imaginario Émile en la religión natural porque sólo una vez adulto debería poder elegir una confesión o ninguna y no lo quería amoral hasta entonces. Mi generación se educó así: moralizada por el miedo a ese omnipresente ojo, en medio de un triángulo, que lo mismo interrogaba a Caín o increpaba a Saulo que podía ver todo lo que hacíamos, incluso lo más oculto, para sólo después conquistar penosamente la autonomía individual, una moral laica.

Deberíamos admitir que la institución escolar no ha sabido poner otra cosa en su lugar. De poco sirve que te expliquen un par de horas a la semana cómo ser buen ciudadano si tu profesor no se preocupa a todas horas de enseñarte a ser buena persona. Y no digamos si tu Consejero se empeña en explicártelo en inglés, con el propósito manifiesto de que no entiendas nada.

2 comentarios:

  1. La Reina al igual que Rousseau ven el mundo desde su experiencia, y esta les dice que es necesaria una educacion moral que nos sirba de base para la convivencia, esta observasen creo que la compartimos la mayoría de los seres humanos, también es lógico pensar que no conociendo otra educacion moral que la religiosa ambos personajes apelen a la misma ante la perspectiva de caer en las garras de un nihilismo que alimenta a la barbarie. Lo malo de esta idea no es solamente que es erronea, por lo general no son los que no creen los barbaros genocidas sino los que creen en una verdad absoluta (moral inmutable) y trascendente al ser humano; los mismos que niegan la posibilidad de cualquier alternativa moral a la suya, el propio PSOE es participe de esta filosofia al sostener la educacion religiosa en los centros escolares y establecer la educacion para la ciudadania como alternativa obligatoria. La educacion moral no es un producto genetico como postulaba Kolberg ni trascendente como quiere hacernos entender Benedicto, la educacion moral es una construccion sociocultural que deberia valorarse en la medida en que facilite o coarte el derecho a ser de las personas,comunidades y del propio entorno natural. A veces es necesario abrir la conciencia para no ser sectarios planteandose al menos la posibilidad de que la cosas puedan ser de otra manera. Coincido plenamente con usted en su obervacion de que la moral no se construye con discursos sino mediante la convivencia con ejemplos reales. A la reina se le respeta porque siempre a tratado con respeto a las personas independientemente de la valoracion que puediera tener sobre su condicion o creencias. Por el contrario a Benedicto no se le respeta porque nunca ha respetado a las demas personas y buenos ejemplos los tenemos con el trato concedido a Leonardo Boff y Anthony de Mello. El problema no es de opiniones sino de actos por mucho que las palabras de la reina puedan hacer sentir mal a alguien, esto no tendra la menos importancia mientras mantenga un trato humano no discriminatorio, en este pais por suerte no todos tenemos por que pensar lo mismo, la disidencia respetuosa es la mayor aportacion en valores.

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  2. Anónimo20:59

    A mí me asombra poco que la Administración Educativa (especialmente las de algunas Comunidades Autónomas)piense que con dos horas semanales seremos capaces de enseñar a ser ciudadanos a nuestros alumnos. Llevo 24 años en educación y siempre he pensado (ahora con más fuerza) que los aspectos "colaterales" de la educación siempre han sido fundamentales. Me refiero a los afectos, las experiencias de participación, el respeto, la autoridad reconocida por los alumnos...etc.Desafortunadamente lo que he vivido con una enorme fuerza ha sido la preocupación mayoritaria del profesorado por los contenidos curriculares y bastante poco de lo que supone el trabajo global con el alumno como persona.Sin embargo, eso que parece tan poco importante debería ser la piedra angular de cualquier asignatura. ¿De qué sirve la obsesión por los contenidos curriculares, si cada vez se nos escapan más alumnos?. Hay más absentismo, más fracaso escolar, más indisciplina y no siempre los responsables son los alumnos ni sus familias. La institución escolar debería preocuparse un poco más de lo "invisible" "de lo oculto" y quizá, tal vez, lleguemos a descubrir muchas respuestas que hoy no somos capaces de encontrar. Enhorabuena por su valentía, siempre. Un saludo. Carmen Ballesteros Doncel

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