6 may. 2007

Defensa del cero

Se habla de eliminar el cero entre las calificaciones finales en la enseñanza obligatoria y recuerdo el aforismo indio: Cuando el dedo señala a la luna, el idiota mira al dedo. No es la  luna, ni es un dedo, y sé que no son idiotas, luego… ¿por qué?

La razón alegada: imposible que el alumno no progrese nada, no resiste un asalto. No sólo es posible, sino que puede incluso retroceder, lo que sucede si las capacidades no se ejercitan. En esta lógica, habría que dejar el cero y añadir los negativos por si se tercia, aunque fuera para uno entre mil.

Peor es el hecho de que, eliminando el cero (también indio y piedra angular de la matemática, por cierto) se crea un buen embrollo. Si el profesor, digamos, tiene alguien que aparentemente no avanzó nada, ¿tendrá que dar ya un 2 por la menor minucia? Si se califica de 1 a 10, ¿ponemos el corte en 5,5? ¿Regalará el MEC un conversor a los docentes educados en la evaluación decimal, como para el euro, o dará cursos de formación? (Deberán ser traducibles en sexenios, claro, y, siendo profes, evaluados de 5 a 10, ya que es imposible que progresen menos.)

¿Alguien cree que el 1 va a reforzar la autoestima del alumno y estimular su trabajo? Más bien parece subestimar su inteligencia. Los sociólogos sabemos que, en una encuesta, da igual pedir que se valore algo desde 0, 1 o 21: el mínimo es el mínimo, y todo lo que no sea 0-10 confunde al encuestado. (Tal como salen en ellas los políticos, el CIS podría eliminar del 1 al 4 para mejorar la imagen de las instituciones)

Quizá sea que están alarmados por algunos usos y abusos del cero y, en general, de las calificaciones: manejo disciplinario; motivación vía estragos en el segundo cuatrimestre; profesores y departamentos que cifran su prestigio en la masacre, etc. Tal vez piensen que un mensaje en positivo ayudará a disuadir de tales prácticas, pero seguro que serían más eficaces una inspección sistemática y unas docenas de expedientes.

 

3 comentarios:

  1. la obsesión por la "Eufemia" puede llegar a estar cercano a la infamia. Maquillar estadísticas crea malos hábitos. Si no podemos evitar el cero, cambiémosle el nombre, llamémosle uno.

    También, en un perfil aún más jocoso, podría enmarcarse esta medida en una campaña contra la gordura, o por el ahorro de tinta. ¿serán los 10 ahora un 11?

    Saludos

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  2. Anónimo11:36

    Si tendrá idea el Sr. Fernández Enguita de lo que es la vida de un Instituto que habla de Cuatrimestre.
    Ya quisieramos en la E. Segundona y Secundaria habernos inventado esa maravilla de los cuatrimestres para tener vacaciones en Enero y parte de Febrero.

    Por lo demás, muy bien por la defensa del cero y la reivindicación del 5,5.

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  3. Anónimo01:05

    Si hubiera inspecciones sistemáticas y los inspectores fueran coherentes, los expedientes tendrían motivo inverso: ¿Cómo tantos aprobados para tan ridículo nivel en el cumplimiento de los objetivos?

    Estimado Sr. Fernández, haga trabajo de campo, visite centros de secundaria, asista a sesiones de evaluación. Aquí la única "constante macabre" es la evaluación creativa que se aplica a los alumnos para que salgan adelante "como sea".

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