23 may. 2011

¿Qué análisis se puede hacer de los resultados de las elecciones del 22-M?

Mensaje en Eskup, El País-Política-El Debate 22/5/2011

A mí lo que me llama la atención es la diferente relación de derecha e izquierda con sus partidos y con las elecciones. La derecha está concentrada en un sólo partido (PP, con alguna anécdota provincial), mientras que la izquierda está dispersa (PSOE, UPyD, IU, Verdes..., con alguna coalición). La derecha discute a rabiar sobre sus ideas y sus dirigentes entre elecciones (por ejemplo, cuando sus medios apoyan a Aguirre frente a Rajoy), pero acude en formación a las citas electorales; la izquierda mantiene hoy una actividad mortecina entre elecciones y, cuando llegan éstas, a la fragmentación partidaria se suman los abstencionistas, los del voto en blanco... La derecha vota por encima de la corrupción, y no creo que la aplauda como muchos piensan sino que simplemente vota a su partido y deja a los tribunales la tarea de limpiarlo; la izquierda se retrae tan pronto como se cierne alguna sombra sobre sus candidatos.

1 comentario:

  1. Anónimo04:32

    Oyente de Federico, votante de UPyD
    ‎Ayer, ‎31‎ de ‎mayo‎ de ‎2011, ‏‎12:04:06 a.m. | hugo martínez abarca
    Aunque su discurso se centre en Euskadi y Cataluña, el fenómeno es exclusivamente madrileño. En la Comunidad de Madrid están la mitad de los votos y de los concejales de UPyD, así como todos los diputados autonómicos que obtuvo el 22 de mayo. Añade otro diputado autonómico más, por Euskadi, pero que fue flor de un día como muestra que no hayan entrado en municipios vascos: curiosamente la razón por la que UPyD está en el parlamento vasco es su injusta ley electoral que hace que valga mucho más que el resto un voto alavés (estoy seguro de que Rosa Díez incluye una ley electoral que represente a todo votante por igual también en Euskadi: su coherencia está fuera de dudas, como muestra su insistencia en la reclamación de una ley electoral justa cuando era del PSOE y se beneficiaba de la actual).
    ¿Quién vota a UPyD? Una pista: en la ciudad de Madrid son 119.000 personas las que depositaron la papeleta de UPyD para el Ayuntamiento de Madrid. De ellas 23.000 no votaron a UPyD para la Comunidad de Madrid. Uno de cada cinco votantes de UPyD modificó su voto, que no era coincidente en las autonómicas y en las municipales, algo insólito siendo la votación simultánea. ¿Y de dónde venían? 799.000 habitantes de la ciudad de Madrid votaron a Esperanza Aguirre; de ellos 45.000 no votaron a Gallardón. Quienes estábamos en colegios electorales tenemos una pista: no fueron raros los votos nulos al Ayuntamiento que incluían una papeleta del PP con Gallardón y Manuel Cobo tachado: los peligros rojos señalados por la extrema derecha del PP.
    El trasvase de votos llega a tal punto que en barrios de mayoría muy conservadora como Chamberí la diferencia de voto entre la UPyD municipal y la autonómica es casi de un tercio. Son estos los barrios en los que mayor porcentaje de voto tiene el partido rosa. Evidentemente es un voto sociológico, no programático: nadie conoce el programa municipal de UPyD y de hecho sus negociaciones ahora se basan en cuestiones nacionales (ley electoral, centralización de la competencia en educación), nunca sobre modelo de ciudad.
    UPyD ha conseguido generar una imagen según la cual su votante es una persona progresista, liberal y joven. Ya hace un tiempo, con datos del CIS, vimos que era falso el prejuicio por el que identificábamos el voto a UPyD con la juventud: es un voto cincuentón. La distribución geográfica del voto de UPyD por barrios y ese trasvase que convierte a miles de votantes de Esperanza Aguirre en votantes de UPyD también nos da una información bastante transparente: el votante de UPyD tampoco es progresista y liberal, sino que más bien es el comando visón, que alentado por Federico y Pedro J. ve en el partido de UPyD una opción que no contradice su línea política general pero a la que ven como algo distinto a los políticos de siempre pese a que la caudilla Díez lleva toda la vida de un cargo a otro. No importa que su biografía la muestre aferrada al sillón hasta el punto de haber sido la máxima defensora en su anterior partido de seguir gobernando con el PNV y Eusko Alkartasuna (hoy Bildu) en el gobierno vasco del que fue consejera de Turismo (ven y cuéntalo).
    Es importante saber qué voto mueve UPyD: son capas sociales profundamente reaccionarias a las que se convence de que ésa es la opción moderna sin ser un desviado. Que esas capas estén convencidas de portarse como jóvenes modernos no nos puede impedir ver, con datos, que el marketing no siempre es real y que ese voto juvenil y rebeldemente progresista de UPyD es un mito.

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