9 nov. 2012

Llega la FP dual: ¿para bien o para mal?


El gobierno ha aprobado este jueves el proyecto de real decreto sobre Formación Profesional dual. En principio, es una medida que no cabe sino saludar. Hay un cierto nivel de consenso en la idea de que una formación profesional más cercana a la empresa, incluida la realización de prácticas y de una parte de la formación en las instalaciones y con personal de ésta, hasta el punto de que también es una propuesta integrada, con mayor o menor grado de concreción, en los programas y plataformas de otros partidos.
Por mi parte, ya en los albores de la experimentación de la reforma de las enseñanzas medias (que luego se quedaría en la LOGSE) argumenté repetidamente que, además de la opción de estudiar a tiempo completo o trabajar a tiempo completo, los jóvenes deberían tener la opción de hacer las dos cosas de forma combinada y cada una de ellas a tiempo parcial, en todo caso a partir de los dieciséis años (como una opción accesible a todos) y en ciertos casos antes, es decir, en el periodo propio del tronco común. Pensaba en una cantidad residual pero relevante de alumnos que en ningún caso quieren seguir escolarizados sin más, por la razón que sea, y a quienes nadie va a convencer de lo contrario, y posteriormente llegué a la convicción de que ése podía ser también el caso de una parte del alumnado de la minoría gitana y de esa parte del alumnado inmigrante que, sin haber cumplido la edad legal que le permitiría aquí trabajar, viene a España a eso y tras haber dejado ya la escuela en su lugar de origen. Desarrollo más este argumento, de forma general, en un ya viejo artículo: “¿Estudias y trabajas? Argumentos en favor de la alternancia” (1987), que luego quedó recogido en el libroJuntos pero no revueltos. Ensayos en torno a la reforma de la educación (1990), y con posterioridad he hecho notar la incongruencia de limitar las opciones de los grupos gitanos más marginales a una enseñanza general que ni siquiera imaginan intentar terminar (Alumnos gitanos en la escuela paya, 1999) o la de embutir en la escuela a tiempo completo y excluir del trabjao a adolescentes inmigrantes que han llegado buscando el segundo abandonada ya la primera (”La segunda generación ya está aquí”, 2003).
Pero la propuesta del gobierno no viene sola, sino dentro de un paquete, el conjunto de su polítia educativa, y en particular la LOMCE, que podría augurar algo distinto y peor. La cuestión que el Real Decreto no dirá, pero la práctica sí, es qué proporción del alumnado se pretende que acuda a la formación dual. Que los estudiantes de los ciclos formativos de grado medio puedan tener como opción el régimen dual para algunas especialidades o como opción dentro de otras, parece razonable. Pero otra cosa es ofrecerlo con carácter general para los alumnos derivados a la Formación Profesional Básica, antes de haber terminado la ESO. Primero, podría plantear posibles incongruencias como que unos empezaran la FPB ya con 16 años, pudiendo seguir el régimen dual por tener la edad legal que les permite trabajar, mientras que otros, comenzándola con menos, habrían de hacerlo escolarizados a tiempo completo. Segundo, que el tiempo de trabajo efectivo pueda llegar al 75 y el 85% del horario total, e incluso añadirse a esto horas extraordinarias, mientras que la parte formativa puede ser en la empresa, a distancia o en línea, parece un énfasis excesivo en el taller en detrimento del aula. Pero, tercero, y sobre todo, la cuestión es cuántos alumnos seguirán ese recorrido, si una pequeña minoría o una cifra gruesa equivalente a los que hoy desembocan en el fracaso escolar más una buena proporción de los ciclos formativos.
Porque la cuestión es siempre la misma: el gobierno promete combatir el elevado fracaso escolar y el abandono educativo temprano con un fuerte empujón hacia la formación profesional, pero ¿se intenta asegurar el éxito al mayor número posible, dejando la FPB como una fórmula meramente residual para un pequeño número o, por el contrario, se pretende aceptar los actuales niveles de fracaso o incuso alentar que más adolescentes renuncien a terminar la ESO, siguiendo los cantos de sirena de la FPB, el régimen dual y los cuatrocientos euros?