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Sociólogo, catedrático en la Universidad Complutense. Buena parte de mi investigación ha estado dedicada a la educación, en particular a las desigualdades escolares, la organización de los centros, la participación social, la profesión docente y la política educativa.
También he trabajado y trabajo sobre desigualdades sociales, sociología de las organizaciones, sociología económica. Ahora me interesan especialmente las redes, la internet y, en general, lo que llamo, para que rime, sociedad o era global, informacional y transformacional (SEGIT).

8 sept. 2010

¿Escuelas contra internet?

De acuerdo con la Encuesta sobre Equipamiento y Uso de Tecnologías de la Información y Comunicación en los Hogares, del Instituto Nacional de Estadística, cuyos últimos datos son de 2009, la proporción de alumnos de 10 a 15 años que utilizó internet, al menos una vez, durante los tres meses anteriores a la entrevista fue del 85%, cuando cinco años antes, en 2004, sólo era del 50%. Ésta es una buena noticia, pues supone un aumento del 70% (o en un 35%, según se quieran leer los datos), pero también mala, pues aún queda (o quedaba el pasado año) un 20%, uno de cada cinco adolescentes, que no la usa. Bien respecto del punto de partida, pero mal respecto de las necesidades. Otra buena noticia puede ser que la práctica totalidad los que la utilizan lo hacen para trabajos escolares, incluso más que para ocio o juegos: 79,9% y 73,6% respectivamente (aunque esto podría ser una ilusión óptica, o más bien acústica, de los adultos, que son quienes normalmente responden al entrevistador).
Pero la parte más interesante de los datos es otra: en 2004 utilizaban internet en el centro escolar el 27,6 y en casa el 25,6% del grupo de edad, o sea, algo más en la escuela que en casa; en 2009 los porcentajes son ya, respectivamente, el 50,1 y el 68,4. En la escuela se ha doblado, y lo hace la mitad de los alumnos, y en casa se ha triplicado, y lo hace un más de un tercio de ellos. La escuela, que iba ligeramente por delante del hogar como oportunidad para el uso de la internet, ahora se ha quedado claramente atrás. Sabemos no obstante, por las últimas estadísticas hechas públicas por el Ministerio de Educación, Datos y Cifras. Curso escolar 2010/2011, que el 99,7% de los centros de enseñanza ya tenían en 2008-2009 conexión a internet, y el 87,1% la tenía de banda ancha. Además, en los centros educativos españoles hay un ordenador por cada 4,5 alumnos, contando todos los alumnos (lo que quiere decir que en realidad hay más ordenadores o menos alumnos, pues entre éstos es incluyen los de la etapa infantil) y excluyendo los ordenadores dedicados a administración.
Las preguntas inevitables son éstas: ¿para qué sirven el resto de ordenadores y la conexión a internet?; ¿se usan?; ¿han salido de sus cajas?; ¿los usan sólo los profesores?; ¿los usan siquiera todos ellos? ¿No debería ser la escuela, cuya función es educar y cuyo equipamiento es, en general, aceptable, la que fuera por delante del hogar, la que sirviera para introducir a los alumnos en la sociedad de la información con independencia de sus recursos familiares? Y, si no lo hace, ¿de quién es la responsabilidad? Se admiten hipótesis.