29 may. 2010

Iría a la huelga... si fuera de celo

Ya sé que el principal desencadenante de la crisis es el capital financiero... pero no se me oculta que en todas las clases sociales sobra gente dispuesta a un pequeño pelotazo revendiendo el piso por el doble de su precio de compra, y que millones lo han dado.
Ya sé que hay cuatro millones de parados... pero no creo que el problema resida más en la falta de inversión que en la rigidez del mercado de trabajo, configurado para defender los derechos y los privilegios (¿quién se molesta siquiera en intentar distinguirlos?) de los ya colocados, los insiders.
Ya sé que se han cortado los gastos para los más débiles sin hacer nada por aumentar los ingresos obtenidos de los más fuertes... pero también que lo primero era más urgente y más fácil (al fin y al cabo, cualquiera que haya afrontada una crisis económica doméstica sabe que así es) y lo segundo requiere y merece más reflexión y medidas más sofisticadas si no se quiere que resulte peor el remedio que la enfermedad. Puede que sea duro admitirlo, pero los pobres que dejan de cobrar van a seguir ahí, pero los ricos que todavía no llegan a pagar tienen cien maneras de escaparse: es el resultado de la ventaja decisiva que la globalización económica saca a la globalización política.
Pero estoy plenamente de acuerdo en que hay que presionar con fuerza al gobierno para que los costes de la crisis sean no sólo compartidos, sino que recaigan en mayor medida sobre quienes tienen más recursos. Por eso es importante la movilización. La cuestión es si el instrumento oportuno es o no la huelga, y mi opinión es que no, de ninguna manera.
Primero, porque en sí misma no hará sino debilitar un poco más la economía nacional y no es momento para bromas.
Segundo, porque, por mucho que en su día fuera el arma heroica del proletariado industrial, hoy es una forma casi rutinaria de presión, generalmente sin costes para ellos, de los cuerpos de funcionarios.
Tercero, porque los medios empleados deben expresar con claridad el fin perseguido y, en este momento, una huelga convencional sólo viene a decir: ¡Que no toquen mis intereses!
Cuarto, porque hacia fuera del país es una señal equivocada, una señal de alarma más que se añade a las vacilaciones suicidas del gobierno socialista y el sabotaje homicida de la oposición conservadora.
Por todo eso: movilización, sí; huelga convencional, que no cuenten conmigo; huelga de celo, u otra medida que exprese a la vez la voluntad de contribuir a salir de la crisis y la demanda de que todos y cada uno lo hagan en la medida de sus posibilidades, sin condiciones.

5 comentarios:

  1. Anónimo11:06

    Una vez más totalmente de acuerdo.
    Creo que una huelga de funcionarios les hace más un favor al gobierno que le presiona.
    Y una huelga general no creo que sea el momento oportuno: atrás quedó el tiempo en el que los sindicatos deberían haber dado un leve pero firme puñetazo en la mesa para advertir de lo que estaba pasando: el tan cacareado fin del capitalismo no va a ser más que una nueva maniobra para llegar a un capitalismo más recalcitrante, en el que ya ni siquiera se nos engaña: nosotros vamos a pagar los cascos rotos de los que los rompieron.
    Y encima la derechona feliz, acusica y estática, ¡claro! si ZP y los suyos les están haciendo el trabajo sucio! ¡Hasta la reforma laboral, consensuada y todo, se la van a dejar hechita!
    En fin...

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  2. Relee y reflexiona, querido compañero, sobre tu desdeñoso comentario a las huelgas de los empleados públicos. Las cosas son quizá mas complicadas. Y los sindicatos no son un cuerpo astral que tiene existencia y realidad solo mientras soñamos un mundo mejor. Recomiendo algunas lecturas de la página de la Fundación 1 de mayo sobre la huelga de funcionarios que creo que son de interés para tu argumento, tambien en cuanto a las formas del conflicto. Todavía hay tiempo hasta el 8 de junio...

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  3. Anónimo20:07

    Hace tiempo, que las huelgas no son huelgas, ni las manifestaciones, exactamente, manifestaciones… Lamentablemente, empieza a parecer ridículo protestar cuando no se sabe a quien se sirve con ello. En el caso de la huelga general que nos ocupa, por el recorte salarial; sólo de pensar que pueda servir para que la derecha se pavonee con el descontento social, irguiéndose en libertadora de los oprimidos, dan ganas de gritar ¡que vivan los recortes! Por otra parte, para cualquier gobierno, en efecto, lo más fácil es “arreglar” la crisis con los de casa; es el único dato certero con que cuentan, en medio de una economía oscura y planetaria sobre la que ningún estado tiene ya verdadero poder. En fin, diría que, como ciudadana funcionaria individual, que es como único se puede hablar ahora, estoy cansada de que nos toquen todas las críticas. En época de “vacas gordas”, la desaprobación por ser ociosa y carecer de espíritu especulador, y ahora en “vacas flacas“ por tener un sueldo seguro y sin esfuerzo. No quiero declararme colectivo oprimido, hay demasiados que están peor que nosotros, como para proponerlo, pero molesta la confusión. De todas formas, no me parece mal dar parte de mi sueldo seguro por los que no tienen esa certeza, pero me revuelve las tripas pensar y más aún saber que esto no arregla nada. Es repugnante vivir en tiempos inciertos con buenos modales. !No a la huelga!, porque no me fío de cómo va a ser utilizada

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  4. Una reflexión que comparto, aunque quisiera aportar algo: Lo importante a mi manera de ver es conseguir la competitividad productiva. Y, si para ello se deben bajar sueldos se bajan. En cuanto a la flexibilidad laboral, a mi me gustaría que ésta fuese tal que: no es que los empresarios despidan, sino que los trabajadores se marchen en busca de mejor empleo. Los sindicatos responsables no deben bloquear sino ajustar contraprestaciones y un reparto equitativo del esfuerzo. Quisiera equivocarme, pero ese esfuerzo será largo, pues deberemos modificar la formación de generaciones y generar el tejido productivo que abandonamos por el especulativo de la construcción y las subvenciones. (Hemos despilfarrado los fondos estructurales de formación y exterminado la FP ocupacional pública de los setenta. Y eso se paga y se pagará, aparte de que se sigue sin comprender el concepto ocupacional)

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  5. Anónimo13:05

    De traca el último mail para "llamar a la huelga del profesorado". Pongo enlace directamente a mi blog dónde podéis leerlo:
    http://recursossocioeducativos.wordpress.com/2010/06/01/iria-a-la-huelga-si-fuera-de-celo-2/

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