26 may. 2011

¿Congreso o primarias? ¿Cuál es la mejor salida para el PSOE y para el país?

En Eskup, El País - Política - El debate - 26/5/2011

¿Por qué chapotear en esa disyuntiva inercial? Que hagan las dos cosas, aun así (les) servirá de poco. El PSOE no puede seguir con su política actual, ni esperar a las generales para repensarla, luego un congreso es ineludible. Pero las primarias son la única apertura a sus bases y a la sociedad de un partido muy bolchevizado en un sistema partitocrático al que el electorado de derecha se adapta, pero la izquierda no. Por tanto, nada sobra: un congreso resolvería de forma poco gloriosa la elección del candidato (desde fuera sería un zapatazo más, aunque saliera un converso de última hora); unas primarias darán poco de sí en programa o estrategia. Las dos cosas, pues, son inexcusables, aunque no inevitables, y mejor primero el congreso y después las primarias. El presidente debería liberar al partido de su peso como secretario general, pero no creo que eso tenga que traducirse en elecciones anticipadas. Ahora bien, apurar la legislatura en esas condiciones sólo sería aceptable con reformas ambiciosas.
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Sigo: hay cinco millones de parados, la OCDE augura 15 años para recuperar el nivel anterior, la izquierda ha perdido un millón de votos, el PSOE se ha mostrado prisionero de la lógica del capitalismo financiero, IU combina el stalinismo kitsch con el reciclaje de la socialdemocracia y podría en estos días morir de éxito, y el 15M avisa que hay otra izquierda pero amenaza extinguirse debatiendo el sexo de los ángeles. ¿Quién puede, en la izquierda, apostar en serio por la mera recuperación del PSOE, el renacimiento de IU o la constitución del 15M como alternativa? La derecha gana, en parte, porque mantiene unida a su diversa base con una combinación liberalismo económico innovador, partido autoritario, movilización social y fragor mediático. La combinación de la izquierda tendrá que ser otra, pero alguna, respondiendo a la vez a la convicción democrática del PSOE, el impulso igualitario que mantiene IU y la demanda de regenerar la política y reinventar el espacio público del 15M. Por supuesto, yo no tengo la fórmula, pero ¿la buscamos o queremos volver a más de lo mismo?
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¿Se ha sacrificado Chacón o se ha recolocado para 2016? Y, Rubalcaba, ¿tiene asegurada la nominación o la inmolación en 2012, u 11? El PSOE debería pensar directamente en 2016, incluso porque ya es su único argumento para 2012. De aquí a las generales nadie va a pedir cuentas al PP en sus nuevas responsabilidades, porque no hay tiempo, y le será fácil centrar la atención en la herencia recibida. El PSOE, por su parte, no va tener tiempo ni de poner orden en casa, mucho menos de elaborar una oferta de gobierno atractiva para el cuatrienio siguiente. Lo mejor que le podría suceder ahora es perder una moción de censura y volver a los cuarteles de invierno. Lo peor que podría ocurrir en 2012 es que unos u otros, PP o PSOE, tuvieran que gobernar enteramente hipotecados a unos nacionalismos periféricos crecidos. La única vía para la izquierda es comenzar a trabajar en alternativas económicas para el futuro. Comietió el error de limitarse a políticas sociales aprovechando la bonanza económica... y así estamos; ahora afronta el reto de imaginar políticas económicas frente a la gravedad de la crisis social.
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¡Qué manía, por cierto, con que el secretario general del partido deba ser al mismo tiempo el candidato, el presidente o ambas cosas! No sabría decir qué fórmula es mejor en general, ni cuál lo será a largo plazo, pero, lo que es a corto, teniendo en cuenta las tareas que van a corresponder a cada uno de esos papeles y funciones, más valdría que fueran distintas personas. El presidente tendrá que seguir aplicando medidas claramente impopulares, tanto más entre la izquierda, por lo que más vale que siga siendo Zapatero, que ya ha empezado -y también como penitencia. El candidato tendrá que capear como pueda el temporal y minimizar daños, y Rubalcaba, con los activos de haber tratado con eficaz mano dura a ETA y con previsor guante blanco a las acampadas (aunque la derecha esté en enervada con todo) y siendo quien mejor comunica en las alturas del gobierno y el partido, sería el más indicado. El secretario, por su parte, tendrá que crear un clima que permita al partido rehacer su programa y su estrategia y conectar con el resto de la izquierda del pasado (IU) y del futuro (15M)... ¿qué tal Chacón?