5 dic. 2012

Es lo que hay en la formación de profesores


Hace unos días encontré en la Facultad de Educación de la Universidad Complutense el documento que adjunto, una carta de un grupo indeterminado de alumnos, probablemente no muchos, a un grupo indeterminado de profesores, probablemente muchos. Se trata de otra carta bienintencionada de alumnos que quieren cambiar la Universidad, o al menos la parcela de ella en la que se mueven, algo que no es nuevo y que no requiere ni permite mucho comentario, pero me llamó la atención por dos cosas.
En primer lugar, por sus quejas. Se quejan los alumnos de que se siga la misma metodología de hace medio siglo (la estimación es lo de menos) y de que la teoría (pedagógica) que se enseña en la Facultad no se ponga en práctica en ella. Lamentan que se den clases repetitivas, al dictado, etc. Por descontado que esto no va a sorprender a nadie, pero quizá lo haga algo más si se tiene en cuenta que tiene por escenario precisamente la Facultad de Educación, que está para lo contrario y que a menudo es el lugar desde donde se truena contra la obsolescencia pedagógica de la enseñanza en otros ámbitos.
En segundo lugar, por su pobreza de fondo y forma. Es difícil saber qué piden estos alumnos a partir de las generalidades harto imprecisas que expresan, de las que apenas se puede inferir que se aburren y que creen en algo así como una enseñanza más auténtica, interesante y comprometida. Eso sí, una docena de @s y es/as en el altar de la corrección política y dos docenas de faltas de ortografía, puntuación, concordancia y otras de sintaxis. Hay que decir en su favor que no se exoneran de responsabilidades.
Es lo que hay… y no es para dar saltos.
(Los subrayados (críticas al profesorado) y tachados (errores de redacción) en el texto anexo son míos.)