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Sociólogo, catedrático en la Universidad Complutense. Buena parte de mi investigación ha estado dedicada a la educación, en particular a las desigualdades escolares, la organización de los centros, la participación social, la profesión docente y la política educativa.
También he trabajado y trabajo sobre desigualdades sociales, sociología de las organizaciones, sociología económica. Ahora me interesan especialmente las redes, la internet y, en general, lo que llamo, para que rime, sociedad o era global, informacional y transformacional (SEGIT).

16 feb. 2012

¿Por qué lo llaman ampliar el bachillerato si lo que hacen es reducir la ESO?

Ampliar es ir a más, mientras que reducir es ir a menos ¿verdad? Pues bien, una búsqueda (en la tarde de hoy, 16/2/12) en Google Verbatim de “Wert ‘ampliar el bachillerato’” arroja 130.000 páginas, mientras que la de “Wert ‘reducir la ESO’” se queda en 1.310. El ministro y el PP han ganado la batalla de las palabras. Pero el hecho es que se amplía el bachillerato a costa de la ESO. Podía haber razones para ampliar el Bachillerato, como su relativa brevedad o las quejas de la Universidad sobre el nivel de los nuevos ingresos, pero, en realidad, lo que desde hace mucho tiempo inquieta al PP, a la derecha en general y a una parte muy considerable del profesorado de secundaria es la duración de la ESO. Más que ampliar el bachillerato a costa de la ESO, como dicen algunos, lo que se ha hecho es reducir la ESO en beneficio del Bachillerato. ¿Se ampliará también la Formación Profesional? La búsqueda de “Wert ‘ampliar la Formación Profesional’” no ofrece ningún resultado, salvo un despiste de CCOO, mientras que la de “Wert ‘reformar la Formación Profesional’” encuentra 9.740. O sea que vamos a ampliar (y mucho) el Bachillerato pero reformar (un poco) la FP. Curioso, ¿no? Parte de la explicación podría estar, por supuesto, en que siempre se habla mas de la rama noble que de su humilde compañera, aunque yo creo que hay más que eso -pero habrá que esperar que se explique esa reforma. La mayoría de los debates sobre la contrarreforma propuesta han señalado que el primer año tanto del Bachillerato como de la FP sería parte de la enseñanza obligatoria y gratuita, mientras que los siguientes no, y han derivado así hacia el obsesivo tópico del papel relativo de la escuela estatal y la privada, pero en esa perspectiva se escapa algo importante. Se escapa el hecho de que mientras que al Bachillerato irán en gran medida alumnos que hasta entonces no habrán repetido curso, a la Formación Profesional lo harán, también en gran medida, alumnos que si habrán repetido. Tendrán, pues, éstos 16 o más años al terminar la ESO reducida y podrán, por tanto, abandonar libremente el sistema. En todo caso, su primera repetición será menos gravosa para el sistema, al ocurrir dentro del periodo obligatorio, y la segunda puede que simplemente no tenga lugar porque ya podrán o habrán podido abandonar. En este momento, casi cuatro de cada diez alumnos abandonan el sistema educativo con sólo o incluso sin la ESO y uno de ellos retorna a y logra avanzar un nivel antes de los 24 años. Si la contrarreforma no logra aumentar la tasa de retención ( la teoría es que, si pueden ir antes a la FP, muchos que no lo habían decidirán hacerlo), esos cuatro o esos tres simplemente se habrán ido con una educación común reducida.