17 oct. 2011

Las humanidades en la educación


Me pregunta Mayte Rius Montoro, de La Vanguardia, para un reportaje sobre el lugar de las humanidades en la Educación. Mis respuestas. Parte de ellas han sido publicadas aquí: http://goo.gl/Z14TU. 
 
- ¿Tienen sentido hoy los estudios de Humanidades, entendiendo por tales las filologías en lenguas clásicas, filosofía, historia, literatura, antropología..? ¿Tienen salidas profesionales?

Tienen sentido y tienen salidas, pero no en la proporción de antaño. Su lugar en la enseñanza general debe redimensionarse a la baja y su oferta como enseñanzas especializadas debe aproximarse a lo que la sociedad demanda (no a lo que los especialistas ofrecen o quieren imponer).

- ¿Materias como filosofía, latín o griego han de formar parte del programa de enseñanzas obligatorias en las escuelas e institutos?

La filosofía creo que debe tener presencia en la enseñanza obligatoria, pero las lenguas latina y griega, no. Éstas deberían ser optativas en los dos niveles de secundaria, sobre todo el superior. Cuestión distinta es que tal o cual titulación superior pueda convertir alguna de ellas en requisito, por ejemplo que los estudios de Derecho requieran nociones previas de Latín (muchas máximas jurídicas se expresan en latín), pero eso es como si los de Economía requieren nociones de Sociología requirieran estadística: no es una obligación general sino un requisito para quien quiera seguir esa vía.

- ¿Qué trascendencia tiene la formación en Humanidades en el mundo de las tecnologías y la ciencia?

Mucha, pero la cuestión es qué humanidades. Es preciso que como ciudadanos, productores, consumidores comprendamos las bases, los mecanismos principales y los efectos del cambio producido por el desarrollo científico y técnico, pero las humanidades clásicas ayudan muy poquito en eso, comenzando porque, por lo general, ni lo siguen ni lo entienden. Otra cosa serían las ciencias sociales (historia, sociología, antropología, psicología, economía) aplicadas al estudio de la ciencia, la tecnología, el trabajo, o la rama específica de la Filosofía de la Ciencia.
 
- ¿Ha de cambiar la formación que reciben los jóvenes bajo la etiqueta de Humanidades?

Efectivamente, las humanidades de hoy no pueden ser ya las que se levantaron contra la escolástica. Creo que pasan más bien por entender lo que sucede en áreas como la economía, la política, el consumo, la mezcla de culturas, etc.

- En todo este debate, hay quien vincula la crisis social y educativa que vivimos con la escasa atención que se presta en los programas educativos a asignaturas como latín, griego o filosofía, que para algunos son las que ayudan a conformar el pensamiento y a comprender mejor la realidad.

Francamente, y con todo mi respeto para el Latín y el Griego como saberes especializados, me parece lo mismo que vincularla a que ya no va nadie a misa. Lo de la Filosofía, como aparentemente abarca todo el saber, parece más difícil de discutir, pero, si de lo que se trata es de comprender los problemas de la persona y la sociedad, la filosofía de nuestro siglo está dispersa en el conjunto de las ciencias humanas y sociales. Para comprender el siglo pasado y lo que va de éste, por ejemplo, es bastante más útil comprender a Keynes o a Freud que a Heidegger o Husserl.