13 jun. 2011

¿Qué razones justificarían un adelanto electoral?

En esto hay dos lógicas posibles: la partidaria y la institucional. En la primera, los vencedores de las locales quieren aprovechar su momento y los perdedores se preguntan si no será mejor soltar amarras e iniciar cuanto antes su calvario. Pero la lógica institucional es otra. La estabilidad es un valor en si misma, tanto más en medio de una crisis (en tiempos de tribulación no hacer mudanza, Ignacio de Loyola dixit). Las elecciones locales son locales, no generales, y los electores han aprendido hace tiempo a distinguir unas y otras, como muestran reiteradamente los resultados, luego no cabe trasladarlas. Lo mismo digo de las encuestas. Es el PP quien debe aprender a esperar su turno y respetar el tiempo de las instituciones, en vez de atronarnos con el recurrente “Váyase” dirigido al presidente cada vez que cree que puede ganar. Y, en general, sería bueno que nos acostumbrásemos a terminar las legislaturas. Si los demás partidos tienen tan claro que no se puede seguir así, lo tienen fácil si asumen el coste: que pacten una moción de censura con un único punto programático, las elecciones anticipadas.