14 jun. 2011

¿Cómo interpretar la dimisión de tres miembros del Tribunal Constitucional?

La verdad es que no me conmueve: lo habría hecho más si hubiesen presentado su dimisión el primer día en que expiró su mandato, tanto más si se tiene en cuenta que la ley permite al presidente del TC no aceptarlas y les obliga a ellos a permanecer, es decir, que no habría tenido efecto inmediato alguno, sólo el mismo que ahora, simbólico. Con la experiencia que ya había de renovaciones postergadas, supongo que no les pareció mal alargar la temporada. La dimisión a estas alturas la tomo más como un síntoma de que el malestar exteriorizado por el 15M y el apoyo que le concede la opinión pública se ha hecho oír hasta en las inaccesibles burbujas del mundo judicial, y todos saben que son objeto de atención. Los partidos podrían aprovechar para empezar a pensar una reforma del TC (por primera vez, creo, no me disgusta algo que propuso Sáez de Santamaría: hacer los cargos vitalicios, que en EEUU funciona) y el PP podría mostrar que valora más las instituciones que sus intereses electorales, pero no creo que desaprovechen la ocasión de desaprovechar otra ocasión.
-----
¡Dios Santo! ¿Insinúas [este párrafo entrada es en respuesta al de Paloma Llaneza] que tal vez Sala ha dicho que dimita a Delgado, el cual le ha obedecido, para luego no aceptárselo y sacarle los colores al PP con un tema que había pasado a segundo plano? ¿O tal vez que Sala, o el gobierno, deberían haberles pedido que se guardasen discretamente las cartas de dimisión para no forzar una renovación antes de las próximas elecciones, anticipadas o no? ¿Hay que entender que la renovación debería dejarse ya para después de las elecciones, o que el PSOE debería aceptar las condiciones del probable ganador PP? ¿Por qué no establecer ya que sólo se renueve el TC como convenga al PP? ¿Tanta hipótesis conspirativa es para llegar como sea a la conclusión de que todos son igual de malvados?
------
De noche, todos los gatos son pardos. Si habláramos de la reforma laboral, el funcionariado o la deriva autonómica, yo inclinaría las responsabilidades más del lado del PSOE. Si tocara hacerlo sobre la burbuja inmobiliaria, la intromisión de la iglesia en política o la politización de la justicia, lo haría del lado del PP. Si toca el TC, sencillamente da pereza enumerar los desaguisados de Trillo. Y sí, de eso se trata, de distinguir, en este ámbito o en cualquier otro, y al distinguir es inevitable ver más o menos aciertos y errores en una política o en otra y distintas responsabilidades en un partido o en otro. Si tanto se critica la “partitocracia”, la disciplina de voto, las listas cerradas o la distancia entre electores y elegidos es porque nos obliga a decir blanco o negro, sí a todo o no a todo, en vez de distinguir y calibrar. Claro que siempre habrá quien diga que dos no discuten si uno no quiere o que si no hay acuerdo bipartidista la culpa debe repartirse por igual. Pues lo siento pero yo, en el caso del TC, ni sombra de duda. Es de noche, pero los gatos no son todos pardos.

Todo el debate en Eskup, El País: