30 jun. 2011

Docente: una profesión muy reconocida, digan lo que digan ellos mismos

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Dos investigaciones recientes indican, una vez más, que la sociedad adora a sus profesores, sobre todo en España. El estudio European Mindset de la Fundación BBVA, basado en una encuesta a 21.000 personas en 14 países europeos, recoge que los entrevistados otorgan a los maestros una nota de 7.0 sobre 10, en segundo lugar y muy cerca de los médicos (7.2) e inmediatamente por delante de los científicos (6.8). Además, los españoles en particular les asignan un 7.6, por encima de los médicos (7.5) y de cualquier otra profesión y por encima de la media de los catorce países investigados (doce de ellos de la UE, donde reciben un 7.0).
El estudio Ranking de confianza en las profesiones (Trust Index 2011), realizado por la consultora GfK con periodicidad anual y que se basa en una muestra similar en 20 países, recoge que nueve de cada diez españoles confían en los profesores de primaria y secundaria. De nuevo, los resultados son los más altos de toda Europa. La profesión ha subido dos puestos desde 2010, llegando a la segunda posición, por detrás sólo de los bomberos y por delante de carteros y médicos. Esta confianza, del 92% en 2011, es claramente superior a la que se da en Europa Occidental (85%), en toda Europa (86%) o en los Estados Unidos (83%).
Estos datos de compadecen mal, o muy mal, con la retórica victimista a la que nos tienen acostumbrados los sindicatos y otras organizaciones gremiales, los claustros de los centros públicos, los intelectuales orgánicos de la profesión y otros críticos inquebrantables de la falta de reconocimiento, el bajo prestigio, la incomprensión, la pérdida de status, la escasa dignificación, etc. de nuestros docentes. La realidad, claramente, es la contraria, aunque algunos vivan de negarla. ¡Nunca permitas que los datos o la realidad te estropeen una buena cantinela!

28 jun. 2011

Aforismos del 15M

Una selección de los lemas, las frases y las pancartas surgidas de las protestas que se iniciaron el 15M, que más han llamado la atención a los ciudadanos (gracias a Carmen Jaulín)
 
1. "No somos antisistema, el sistema es anti-nosotros"
2. "Me sobra mes a final de sueldo"
3. "No hay pan para tanto chorizo"
4. "¿Dónde está la izquierda? al fondo, de la derecha".
5. "Si no nos dejáis soñar, no os dejaremos dormir".
6. "Se alquila esclavo económico"
7. "Se puede acampar para ver a Justin Bieber pero no para defender nuestros derechos"
8. "Error 404: Democracia not found"
9. "Error de sistema. Reinicie, por favor"
10. "Esto no es una cuestión de izquierda contra derechas, es de los de abajo contra los de arriba"
11. "Vivimos en un país donde licenciados están en paro, el presidente de nuestro gobierno no sabe inglés...y la oposición tampoco"
12. "Mis sueños no caben en tus urnas"
13. "Políticos: somos vuestros jefes y os estamos haciendo un ERE"
14. "Nos mean y dicen que llueve! "
15. "No falta el dinero. Sobran ladrones"
16. "¿Qué tal os va por España"?- Pues no nos podemos quejar. O sea, que bien ¿no?- no, que no nos podemos quejar."
17. "No es una crisis, es una estafa"
18. "No apagues la televisión... Podrías pensar"
19. "!!Tengo una carrera y como mortadela!!"
20. "Manos arriba, esto es un contrato"
21. "Ni cara A, ni cara B, queremos cambiar de disco"
22. "Rebeldes sin casa"
23. "Democracia, me gustas porque estás como ausente"
24. "Nosotros buscamos razones, ellos victorias"
25. "Cuando los de abajo se mueven, los de arriba se tambalean"

27 jun. 2011

¡Leña al mono, que es de Bildu!

¡Leña al mono, que es de Bildu! Así van a ser los próximos meses o años. El imperio de la ley, la libertad y la democracia se basan en gran medida en la buena voluntad institucional de los actores individuales colectivos. No es posible prever todas las situaciones ni normativizar todas las opciones ni legiferar sobre todos los escenarios posibles. Se presume, simplemente, que los actores aceptan las reglas del juego y actuarán, normalmente, dentro de la ley y, donde ésta no llega, en línea con su espíritu. Pero Bildu va a hacer justo lo contrario, actuar con mala voluntad respecto a todo lo que querría cambiar, ignorando en todo lo que pueda su letra y su espíritu. Caben tres vías: a) dejarles hacer, b) acumular motivos para su ilegalización y c) cortar de manera implacable estos órdagos pero sin cuestionar el derecho a ser secesionista en democracia ni a tener un pasado turbio o intenciones aviesas. Ni ilegalizarlos ni mirar hacia otro lado, sino responder a cada pequeña o gran provocación haciendo valer la ley hasta donde llega y desarollándola donde haga falta.
 
Todo el debate en Eskup, El País:

24 jun. 2011

¿Por qué aumenta la brecha salarial entre directivos y empleados en plena crisis?

Quien parte y reparte se lleva la mejor parte: es todo. Ni competencia, ni globalización, ni complejidad, ni cualificación, ni zarandajas. Berle y Means (The Modern Corporation and Private Property), lo vieron ya a principio de los 30: los directivos habían sustituido a los propietarios en el control del capital, pues la dispersión de la propiedad de las acciones lo permitía. Berle (Power without property) apuntó 30 años después otro gran cambio: el surgimiento como inversores de los grandes fondos de pensiones y seguros, alejados por naturaleza de la gestión. Con los propietarios reducidos a la impotencia (pequeños accionistas) o la inacción (grandes fondos), los ejecutivos operan a su antojo. Ni el liberalismo ni el marxismo quisieron verlo, pues para ellos la propiedad era, respectivamente, el bien o el mal absolutos y no iban a dejar que la realidad estropease tan buena doctrina. La desregulación lo permite, la globalización mejora el botín, la competencia ofrece legitimidad, la complejidad oscurece el hecho, las escuelas empresariales le dan aspecto profesional, pero al final no es más que expolio.
Incluyo aquí una entrada de Jordi Palafox, pues las dos siguientes son en parte respuesta e ella.
Parece díficil mantener que a Emilio Botín sus ejecutivos le toman el pelo. O a Warren Buffet, Amancio Ortega, Carlos Slim y con ellos miles y miles de grandes y medianas fortunas. O que las pequeñas, o los modestos inversores, compran acciones y callan porque han quedado cautivos en las garras del mercado como si no hubiera Bolsa donde venderlas. Demasiado fácil para que sea cierto. No discuto el poder de los ejecutivos, pero la revolución de los managers se ha expuesto por diferentes autores y en varias oleadas y no resiste la contrastación cuantitativa. Los ejecutivos cobran lo que cobran porque convencen a los accionistas de que se lo merecen. Si no fuera así, y éstos se consideraran expoliados venderían sus acciones. Y provocando vértigo lo que cobran, y más en medio de una crisis, nadie parece interesado en calcular cuanto supone en % sobre los beneficios de la empresa o los dividendos repartidos. Es el mismo ejercicio que cuando se crítican los beneficios de las grandes corporaciones y nadie calcula el % que supone sobre el capital de las mismas. ¡El santo temor a las grandes cifras!.
Pues tomemos el caso de Botín. No pretendo demasiada precisión, pues no es ésta mi especialidad ni voy a dedicar horas a bucear en los datos, pero resulta que toda la familia Botín, con D. Emilio a la cabeza, posee menos del 2.2% del capital social del banco (datos de 2005), pero sólo él es el consejero delegado y 1/18 del Consejo, y el apellido Botín adorna a tres consejeros, 1/6 del Consejo. Hay tres núcleos accionariales superiores al 5% (Chase, EC y State Street) pero son intermediarios sin representación, y el siguiente núcleo accionarial con representación, muy por detrás, es ya una compañía de seguros (AG). Dicho de otro modo, Emilio Botín ostenta el control del banco con algo más del 2% familiar o algo menos del 1% propio. ¿Por qué? Porque el conjunto del accionariado o está disperso o es pasivo. Y no creo que se hayan parado a pensar si las retribuciones de Botín (o las de Sáenz, superiores) son justas o injustas, sino simplemente las previsiones de beneficios y cotizaciones. Y esto es lo que podríamos llamar una empresa familiar, que ya no es la norma. No es el caso de Telefónica o el BBVA...

En otras empresas los directivos no salen de las filas de los propietarios sino de las de los abogados, directores de producción, analistas financieros, contables creativos o, simplemente, los amigos, sea de los poderes internos o externos. Por ejemplo los Alierta y los González, los Conde y los Vilallonga. Estoy de acuerdo, Jordi, con lo que dices sobre el santo temor a las grandes cifras, pero hay que evitar también la indiferencia moral hacia los pequeños porcentajes. A mí no me molesta que Telefónica reparta 6.900 millones de dividendos, 8% de beneficio, creo recordar, que igual irá a parar al gran especulador que a la abuelita ahorradora -otra cosa es cómo está distribuida la riqueza. Ni me indignan los 5600 despidos con indemnizaciones que muchos querrían, pues no creo en el deber de mantener empleos improductivos en vez de crear productivos. Me indigna, en cambio, que un puñado de directivos se embolsen millones y millones porque se incentivan a sí y entre sí con el 0,000X% de la venta de no sé qué. Esas miguitas que convertían a McCoy en máster del universo, como genialmente explicaba Tom Wolfe.

Todo el debate en Eskup, El País: 

23 jun. 2011

¿Cómo hay que interpretar la decisión de Bildu de prohibir a los escoltas en los ayuntamientos?

Moralmente es brutal, propia de ese círculo, y políticamente el anuncio de un largo pulso en el que se bordearán y forzarán una y otra vez los límites de la ley. Salvo que ellos pretendan tener bajo control a ETA, cosa que no hacen, o el Estado quiera creer que lo hacen y que lo hacen para bien, cosa que tampoco, quien sabe y debe decidir si hay riesgo o no son los cuerpos de seguridad, no los beneficiarios de la inseguridad, hasta ayer actores o cómplices declarados de la misma. Si el Ministerio quiere y puede cambiar la ley, que lo haga y pronto. Si no, que responda en el marco de la que hay. Si a los escoltas no se les permite garantizar la seguridad personal dentro de un recinto consistorial, la policía debería garantizarla en el conjunto del mismo, es decir, controlar minuciosamente el acceso de cualquier persona a él y con prioridad sobre cualquier otra actividad en el mismo. Si no lo hace, y pronto, será una victoria intimidatoria del abertzalismo de ayer y un mensaje equivocado para la Bildu de hoy. Aun con prudencia, hay que actuar con contundencia, que éstos no son el 15M.
Todo el debate en Ekup, El País:

22 jun. 2011

Tema:¿Qué valor tienen las medidas anunciadas por María Dolores de Cospedal para Castilla-La Mancha?

Con Cospedal habrá que hacer como Catón con Cartago: añadir siempre, después de mencionarla, la coletilla: y que se reduzca el sueldo. De momento, lo que hace es poco más de publicidad, pero no sé si un buen comienzo. Lo importante va a ser qué hace con el gasto social, donde antes que recortar o aumentar hay que evaluar, reestructurar y hacer que funcione mejor lo que ya se tiene. Lo que sí es seguro es que vamos a tener para rato con el gasto autonómico y la distribución de competencias. La cuestión es si va a ser un debate útil o un diálogo para besugos, como los que publicaba el DDT. Recuerdo uno que arrancaba así: “¿Tiene usted hora?”, “No, gracias, no fumo”, etc.. Si se reduce a una discusión entre los que piensan que siempre es mejor (re)centralizar y los que creen que siempre es mejor descentralizar, no importa que se refiera a las nacionalidades históricas o al resto de las CCAA, será lo segundo. Y ya no podría siquiera decir que es su turno o que me gustan más unos que otros.
 
Todo el debate en Eskup, El Pais:

21 jun. 2011

JMJ: Que se alojen, pero ni gastos pagados ni lucro cesante


¿Se puede ceder permitir el uso de instalaciones públicas, en concreto centros públicos de enseñanza, para un evento de la Iglesia católica? Sí, se puede. ¿Se puede ceder este uso de forma gratuita o por debajo de su coste real para un acto propagandístico? No, bajo ningún concepto.
Las actividades religiosas de la comunidad en torno, es decir, claramente delimitadas de las actividades escolares, no tienen por qué ser excluidas de la escuela. Si podemos ceder una pista deportiva a un club de baloncesto, un taller a unos aficionados a la cerámica o el salón de actos a una asociación de vecinos o un sindicato de profesores, no hay razón para no hacerlo a un grupo de cristianos de base o a la parroquia del barrio, siempre dentro de ciertos límites (para unos y para otros), lo mismo que a los aficionados a los ovnis. Cuando tales cesiones suponen costes para la escuela, los usuarios deben amortizar esos costes. Y cuando se trata de actividades que no cabe considerar directamente beneficiosas ni para la comunidad escolar ni para la comunidad en torno como tales, lo que los centros pueden y deben hacer es cobrar por ese uso no sólo para amortizar los gastos sino también para sufragar aquellas otras actividades que si interesan al centro o al entorno.
Dicho de otro modo: no hay ninguna razón para excluir del uso de los centros a los peregrinos, o lo que sean, de la JMJ católica del 18A. Seguramente son chicos y chicas muy civilizados e incluso se portarán mejor que de ordinario. Por otra parte, ¿quién no ha tenido algún arrebato religioso en la adolescencia? Pero la escuela pública, estatal (como cualquier otra institución pública o el Estado), no tiene por qué sufragar, ni en todo ni en parte, la exhibición propagandística y hasta intimidatoria que se prepara. Alquílenseles, pues, las instalaciones públicas, hasta donde sea posible, pero de manera que se cubran no sólo los costes obvios (horas adicionales de conserje, si es el caso, otro personal necesario, energía eléctrica, agua, limpieza) sino también los no tan obvios (el desgaste adicional generalizado de las instalaciones, seguros de riesgo) y, además, un beneficio para los centros. Después de todo, los centros públicos, en particular los madrileños, no están como para renunciar a una oportunidad de lucro, aunque sea moderado.
Teniendo en cuenta, además, que la Iglesia aprovechará la concentración para cargar contra el gobierno de la nación, contra la colección de leyes que le disgustan en particular (aborto, matrimonio homosexual, etc.) y, muy en especial, para clamar y bramar por dinero para sí misma y para la enseñanza privada, por oficializar aún más la asignatura religión en la enseñanza reglada, contra la Educación para la Ciudadanía y todo lo que se le ocurra, no hay ningún motivo para que el gobierno de la nación colabore en ningún sentido con la instrumentalización del patrimonio público ni para que mire hacia otro lado mientras los de la comunidad y la ciudad la propician y la celebran.
Y, por cierto, que se dé instrucciones a conserjes y otros encargados para que adviertan a los posibles huéspedes que no se debe pasear por los centros de la enseñanza pública con consignas a favor de la enseñanza privada, pues sería de muy mal gusto.

¿Es coherente que IU entregue el gobierno extremeño al PP?

Coherente, según con qué. Es inaceptable, pero comprensible: ha primado el despecho sobre la política. Entiendo lo asfixiantes que pueden haber sido casi tres decenios de mayoría absoluta socialista, sobre todo para un pequeño partido encajonado por la lógica del voto útil. Hay que recordar, no obstante, que IU ya no pretende ser algo muy distinto del PSOE (el partido de la clase obrera, del comunismo, del internacionalismo proletario...) sino apenas más y mejor de lo mismo (la recuperación de las esencias de la socialdemocracia con toques renovadores de altermundismo o de foro social), por lo que esto le pasará una factura mayor, como en Andalucía. El PP se “escorará” en algún punto que dé legitimidad a la acción de IU para evitar o postergar una moción de censura y el PSOE se morderá la lengua y buscará acuerdos legislativos confiando en que no tarde en llegar. Pero los electores no dejarán de extraer las consecuencias, no sólo en Extremadura sino en toda España.
 
Todo el debate en Eskup, El País:

20 jun. 2011

Más sobre la "funcionaria en sus funciones"

Sigo la discusión a partir de

Orientadora sancionada, y con toda la razón y

Respuesta a unos comentarios (sobre la orientadora sancionada)

    "Orcasur", todo funcionario público, en la enseñanza o en cualquier otro sector, se ve obligado a hacer (y cobra por hacer) cosas que no son sus preferencias como ciudadano: eso no tiene remedio, y malo sería que lo tuviera. Sólo se me ocurren tres maneras de que un funcionaria actúe siempre de acuerdo con su conciencia, así entendida: 1. que no tenga conciencia; 2. que la cambie cada vez que haga falta, y 3. que, cada vez que un partido gana las elecciones, despida a todos los funcionarios en ejercicio y coloque a los suyos. De los tres, el único serio es el último, que es lo que había antes. En realidad, contra este sistema de cesantías, o spoil system, se creo el funcionariado, un cuerpo de trabajadores del Estado al amparo de los vaivenes políticos.
   Pero el reverso es que el funcionario no puede hacer simplemente lo que quiera, tanto da que ese querer proceda de sus más bajos instintos, sus meros gustos o los más noblesvalores. El régimen funcionarial protege al empleado de los caprichos de sus jefes, pero también debe proteger a la función pública de los caprichos de sus empleados. Y lo mismo: no importa qué se quiera poner en lugar de la palabra capricho. Que las autoridades educativas envíen funcionarios públicos a administrar o supervisar las pruebas CDI en los centros privados o concertados entra dentro de la más absoluta normalidad (si no lo hicieran, me temo que las mismas voces cuestionarían la limpieza de su realización, la fiabilidad de sus resultados, etc.).
    Por lo demás, las pruebas en sí no son ningún instrumento de marginación de los centros, ni de destrucción del sistema educativo... Tienen, simplemente, distintos usos posibles, como las pruebas que los profesores pasan a los alumnos, o la evaluación continua... Cualquier información, cualquier capacidad de decidir, puede ser utilizada de muy distintas maneras, pero no comparto en absoluto el rechazo a las pruebas: al contrario, creo que la peor evaluación (de diagnóstico, de centros, etc.) es mejor que ninguna. La legalidad de las pruebas corresponde decidirla a las administraciones y, si es cuestionada, a los jueces, no a una bienintencionada amiga orientadora, ni a la asamblea de Vallecas, ni a los educadores críticos. Criticarlas es una cosa, pero sentirse por ello autorizado a violar otras normas -incluso las de cortesía- es otra. Sobre las pruebas que se administraban en esos días no puedo decir nada porque ni siquiera las he visto, pero puedes estar casi seguro de hacerlo no cambiaría mi postura respecto del derecho de la administración escolar a pasarlas.
    En realidad, lo que se espera del funcionario es que incorpore a su conciencia profesional
    El ejercicio más sencillo, cuando se plantea una opción de este tipo (obedecer una orden que no se comparte frente a realizar una actuación que puede resultar impropia) es imaginar la situación al revés: por ejemplo, un médico que exhiba en su consulta una camiseta con lemas antiabortistas (cuando la sociedad reconoce el derecho a abortar), un funcionario que presida un tribunal de oposiciones con una camista contra la Educación para la Ciudadanía, etc.
    Benito, estoy en buena medida de acuerdo, pero creo que eso debe abordarse de otra manera. La escuela privada está ahí para quedarse, por lo que creo que sería más útil centrarnos en los distintos aspectos de su regulación (concertada y no concertada) en vez de continuar empeñados en negarla. La demanda, las preferencias de las familias, las comparaciones ciudad-campo, norte-sur, familias con más-menos estudios, más-menos renta, más-menos interés por la educación trabajan, en general, por la escuela privada. Lo que hay que hacer es regularla mejor. Y, desde la pública o estatal, competir haciendo un mejor trabajo. Lo que los educadores que viven en, de y para la escuela pública deben hacer, antes de luchar, es trabajar por ella. Sin lo segundo, de poco vale lo primero.
Saludos a ambos.

18 jun. 2011

El 15M como red social activa (o como red neuronal)

Magnífico estudio del Instituto Universitario de Investigación en Biocomputación y Física de Sistemas Complejos de la Universidad de Zaragoza (BIFI), en colaboración con Cierzo Development, que representa gráfica y dinámicamente medio millón de comunicaciones (al parecer sólo en Twitter) en torno a los temas del 15 M, aproximadamente un tercio del total, catalogados por un conjunto de hashtags, entre los días 25/4 y 26/5. Una suerte de panorama neuronal del movimiento entre esas fechas.


El estudio comprende el periodo de tiempo entre el 25 de abril y el 26 de mayo de 2011. A partir de las 70 palabras clave relacionadas con el movimiento 15M, se han rastreado todos los mensajes intercambiados entre usuarios que contenían una de éstas. En total se han detectado y utilizado 581.749 mensajes provenientes de 87.569 usuarios. Los datos aquí analizados representan un tercio aproximadamente de todos lo mensajes y posts generados en el mundo. A partir de estos datos, se espera contar con nuevas fuentes y colaboraciones para profundizar aun más en el estudio de este tipo de redes complejas.
A través de herramientas computacionales y de la teoría de redes complejas, en la que el BIFI es una referencia mundial, se ha analizado y relacionado las palabras clave que se han ido creando a través de una popular Red Social. nonosvamos o democraciarealya, fueron las primeros que se crearon, le siguió uno más genérico 15M, haciendo referencia a la fecha de la primera concentración. Posteriormente, la reunión de personas en la Puerta del Sol de Madrid dio lugar a acampadasol, y ésta pronto fue seguida por otras en toda la geografía española, las cuales dieron lugar a acampadabcn, acampadavlc, acampadagranada, acampadazgz, acampadabilbao y un largo etc..., para llegar finalmente a globalcamp.

BIFI: Institute for Biocomputation and Physics of Complex Systems

Cierzo Development

Por qué me manifestaré el 19J

En primer lugar, por lo mismo que lo hice el 15M: porque, aunque las interpretaciones que podamos tener de la crisis y de las medidas a tomar sean muy distintas, comparto el malestar y la disconformidad con el curso de esta crisis y las respuestas a ella (prefiero no hablar de indignación, pues no me considero tan inocente respecto de lo que está sucediendo, ni creo que lo sean los indignados), con el funcionamiento cotidiano del sistema democrático y con la indiferencia moral ante ello; porque, además, tengo la sensación creciente de que este movimiento (que no son sólo las acampadas, y que desde luego no son los escasos violentos que ahora polarizan a los medios) está reuniendo a gente de muy diversas ideologías políticas, diferentes experiencias, distintas posiciones y trayectorias sociales..., es decir, está más basado en el reconocimiento de lo que nos une y en la empatía y la solidaridad que en la celebración de lo que nos separa, la competencia y el desapego.
Iré, en segundo lugar y en particular, porque el Pacto del euro me parece un desaguisado por su contenido unilateral. Entiéndaseme: yo estoy de acuerdo, al menos hasta cierto punto, con todas y cada una de las medidas que van a discutir los gobiernos europeos el próximos días 24 y 25; lo que me indigna (ahora sí) es que sean sólo ésas, que se apresuren a recortar las condiciones de vida de la mayoría (me resisto a llamar “derechos” a todo) mientras no se toma ni una sola medida que afecte al capital, los grandes patrimonios, los especuladores financieros o ciertos privilegios de los políticos.
Yo creo que hay que vincular flexiblemente los salarios a la productividad, rebajar la fiscalidad asociada a la contratación, reformar los sistemas de pensiones y protección, coordinar las políticas fiscales y poner techo al déficit público. Por lo tanto, en términos generales no tengo nada contra lo que se va a tratar dentro de una semana en Bruselas (en términos concretos, tendría razones y motivos a favor y en contra en cada uno de los puntos, pero ya veremos).
Lo que no puedo aceptar es que se deje fuera de la reunión el impuesto sobre sociedades, que no haya medidas de control de los intermediarios financieros, que no se diga una palabra sobre los paraísos fiscales, que sigan cayendo o desapareciendo los impuestos sobre el patrimonio y sobre transmisiones hereditarias, que no se graven las transacciones puramente financieras, que no haya un control de los derivados, que no se formule una política fiscal más progresiva, que no haya límites a los ingresos de los ejecutivos, que no se exijan responsabilidades civiles y penales a quienes han provocado la crisis, que la participación privada en el rescate de Grecia sea voluntaria mientras que la participación pública en el rescate de los bancos fue obligada y obligatoria, que no haya una armonización fiscal general, que se desatienda la (re)cualificación de la mano de obra, que paguen el pato los inmigrantes, etc., etc.
Por eso estaré ahí el 19J

16 jun. 2011

Respuesta a unos comentarios (sobre la orientadora sancionada)

Respondo brevemente a los comentarios al post "Orientadora sancionada, y con toda la razón":

Sergio: ilegales sólo puede hacerlas la ley, y desde luego no lo hace, pero desde mi punto de vista no debería haber ninguna enseñanza confesional en la escuela obligatoria. Toda la obligatoria, sea en centros públicos o privados, y sólo la obligatoria, i.e. que hagan lo que quieran a otras horas, otros días o a otras edades.

Recuperar...: La ética es siempre abstracta (Kant), las reglas no pueden depender de si favorecen o no mis intereses o mis objetivos, cualesquiera que éstos sean. No me gusta lo que dice Rajoy, pero tiene el mismo derecho a decirlo que mi político favorito, y éste no tiene ni un ápice más de derecho a hacerlo que aquél otro al que más detesto. Los claustros harían bien en preocuparse más de la calidad de su trabajo y menos de sus intereses laborales, pero, en fin, no hay problema en que se manifiesten hacia fuera (mejor fuera de horas de trabajo). Pero cuando digo hacia fuera lo digo en sentido fuerte. Te pondré un ejemplo: ¿podía un claustro poner una pancarta, a la vista de los alumnos, cuando se provocó la guerra de Irak, con la leyenda "Aznar asesino"? Mi respuesta es que no, bajo ningún concepto. ¿Puede el dirctor de un instituto valenciano poner, si es republicano o por cualquier otro motivo, poner el retrato del rey al revés? Mi respuesta es: no. Quien quiera hacer algo de eso, que se busque una speakers corner, a ver si alguien quiere escucharle, pero que se abstenga por completo ante ese público cautivo, institucionalizado y parcialmente indefenso que son sus alumos y desde esa posición legitimada públicamente, pagada por todos y prestigiada por un carsma institucional que no es suyo.

Jose: Claro que no obliga a seguirla, pero ¿autorizaría eso a llevar una cruz gamada, la bandera republicana o la imagen de un feto apuñalado? En general, te digo lo mismo que a Recuperar... Por muy loable que fuera la oposición a la guerra de Iraq, y así lo creo, debía quedar fuera y desligada de la función institucional del profesor. Si el profesor estaba tan indignado, siempre habría podido pasearse por las calles del pueblo o el barrio con esa camiseta, para que la viesen alumnos, padres, vecinos y paseantes, pero no debía entrar con ella en el centro. No estarás de acuerdo, pero espero haber sido claro. Lo de la "sagrada y reverenciada libertad de expresión", con ese retintín, tengo que decirte que no me gusta. Me suena a "democracia burguesa", "¿libertad ¿para qué?", "cuando oigo hablar de cultura, saco la pistola" y otras frases fatídicas, guardando las distancias. Creo que la libertad de expresión es, sí, sagrada, pero eso no significa poder decir todo en todas partes. ¿Qué pensarías de alguien que entrara en tu casa a decirle a tu hijo de tres años que los Reyes Magos son los padres?, ¿o que interrumpiera una misa para hacer alarde de ateísmo? Las librerías son comercios en los que sólo entras si quieres, y frecuentadas por adultos; las escuelas son instituciones a las que van obligados los menores de edad.

Boss: lo mismo te digo. La "sagrada" libertad de expresión no está por encima, por ejemplo, del respeto a la intimidad (no puedo desvelar la vida privada de otros), el derecho a una información veraz (un periodista no puede mentir libremente), el derecho a la propia imagen (no puedo destruir el prestigio de otro porque sí), el respeto a las creencias ajenas (no debo ofender), en ciertas circunstancias la seguridad nacional (no puedo pasar información al enemigo), el derecho a la vida (no puedo informar al sicario asesino), etc., etc. Cuando dos derechos entran en conflicto se busca un compromiso entre ellos. Es difícil, pero ésa es la idea básica.

Benito: Quero decir privada y concertada. La ley es la ley, y consagra la concertada. Si te refieres a que debe admitir todo tipo de alumnos, no segregar ni seleccionar, etc., completamente de acuerdo. Debo añadir, no obstante, que algunas privadas lo hacen y, lo creas o no, algunas públicas no, aunque unas y otras son minoría.

@msayrach: absolutament d'acord (¿lo he dicho bien?)

Anónimo (como no podía ser menos): Tómate algo.

En todo caso, gracias a todos por vuestro interés y vuestras ideas.

¿Es condenable la protesta de indignados en torno al Parlamento catalán?

Absolutamente condenable. Hay no una, sino varias líneas rojas que no se pueden traspasar: nada de violencia, no impedir el normal funcionamiento de las instituciones representativas, dejar en paz a los políticos fuera de su función... Pero, vaya donde vaya y haga lo que haga, el 15M corre ya el riesgo de morir de éxito, de dilapidar el patrimonio adquirido. Es lógico que, queriendo hacer explícito el rechazo a la clase política en su conjunto, apunten hacia las instituciones representativas, pero deberán hacer un mayor esfuerzo por mantener una distancia de seguridad suficiente. Donde quiera que se acerquen a las líneas rojas habrá alguien dispuesto a saltarlas, sea desde un lado o desde otro. Lenin, que si algo sabía era hacer revoluciones, estaba obsesionado con el peligro de los agentes provocadores, propios o ajenos. Por cierto: ¿de qué lado estaba esa larga docena de sujetos atrabiliarios, con uniforme de manifestantes, que fueron denunciados por el resto de éstos e hicieron mutis escoltados por los mossos (hay un popular vídeo)? ¿Habría que investigar a Puig?
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15M pide, y los indignados quieren, más democracia, y en política los medios tienen que reflejar fielmente los fines. Desde mi punto de vista, eso es todo.

Orientadora sancionada, y con toda la razón

    La orientadora de un IES asiste a administrar la prueba de diagnóstico de la CAM en un centro concertado con una camiseta con la inscripción “Escuela pública de tod@s para tod@s”, al parecer tal “como se sugirió en la Asamblea de Vallecas”. Aunque “ese día no hubo ningún problema, es más fueron, muy amables”, según explica por carta la orientadora, a los pocos días llega una carta de la directora del centro concertado quejándose de que “la comunidad educativa se sentía ofendida por el lema de la camiseta”. El inspector que tiene el centro a su cargo, entonces, pide explicaciones a la orientadora y le demanda que se retracte, ésta se niega y unos días después es objeto de una sanción por falta leve.
    Aunque me tientan, voy a dejar de lado, al menos por hoy, las lamentables denuncias del hecho que circulan por la red y la patética carta para la que se piden firmas en apoyo a la profesora, llenas de errores, ignorantes del derecho, infantiles en sus razonamientos y parciales tendenciosas hasta la náusea. La pregunta es sencilla: ¿tenía la profesora derecho a hacer eso? ¿Es parte de su libertad de expresión o algo por el estilo? Muchos catilinarios de la escuela pública dirán sin duda que sí, porque no necesitan siquiera preguntárselo: su defensa es buena siempre, de cualquier manera y en todas las circunstancias. Pero hagamos la pregunta al revés: ¿tiene derecho un partidario de la escuela privada a pasearse por las aulas públicas, pongamos por caso, con una camiseta que rece: “Libertad de elección de centro para todos”? ¿Y con una que diga: “El aborto es un crimen”, o: “La unión homosexual no es un matrimonio”? ¿No es parte de su libertad de expresión? ¿Qué tal si lo hicieran el profesor de Religión o, por qué no, la de Literatura?
     Planteémoslo de otro modo: ¿no queríamos una escuela laica? Una escuela laica es aquella que evita cualquier forma de adoctrinamiento, sea religioso o político. Una escuela laica explica, llegado el caso, el artículo 27 de la Constitución, las distintas formas de escolaridad a que da cabida, sus posibles desarrollos e interpretaciones divergentes, el origen de su ambigüedad..., pero prohibe la propaganda confesional o partidista al respecto. Y el profesor de una escuela laica, que fuera de ella tiene derecho a proclamar en su camiseta lo mismo la defensa de la escuela pública o privada que del culto a Satán o a Elvis resucitado, cuando entra en la escuela, simplemente, se la quita y se pone otra.
   La orientadora que se presentó en una escuela concertada con la camiseta de marras, aunque lo hiciera movida por las mejores intenciones y la mayor ingenuidad, y con la inspiración del 15M y el aliento de la asamblea vallecana todavía en la nuca, metió la pata hasta el corvejón. Rompió el principio de neutralidad política del funcionariado. Violó la idea de laicidad de la escuela. Abusó de la posición de autoridad que le otorgaba ir en nombre de la Comunidad a realizar una prueba obligatoria en un centro concertado. Ofendió, sí, la sensibilidad de la comunidad del centro que visitaba. Tuvo un comportamiento infantil y de mal gusto. Podría haber pedido disculpas a los anfitriones que se manifestaron ofendidos, pero se empecinó en su ofensa. Desacreditó la idea de la escuela laica, al mostrar un doble rasero entre sus propias creencias y las de los demás. Yo creo que la Administración ha sido más bien benigna con el asunto. En todo caso, aquí me encontrarán a su lado.


15 jun. 2011

¿Qué le parece que Bildu gobierne en San Sebastián y pueda hacerlo en la Diputación de Guipúzcoa?

a) Siempre se les dijo que dentro de la Constitución todo y fuera de la C. nada, y b) el P. Vasco es o está así, luego c) no hay en esto nada de que sorprenderse, lamentarse, arrepentirse, etc. Creo que habrá que tratar con Bildu como si no existiera ETA y perseguir a ETA como si no existiera Bildu, eso es todo en abstracto -aunque no envidio los puestos de Consejero ni de Ministro del Interior. Por lo demás, creo que sería una pérdida de tiempo empeñarse en que los nacionalistas, radicales o no, revisen su historiografía, que es su mitología. En cambio, creo que hay que concentrarse en los pequeños detalles presentes y futuros sobre dónde empieza y termina la legalidad: banderas en edificios oficiales, lenguas en la escuela, libros de texto, apología de presos terroristas, etc. En los conflictos prolongados es esencial, como dijo -creo- Napoleón, obtener una pequeña victoria cada día para mantener la moral de la tropa. Durante mucho tiempo lo hicieron los abertzales y en época reciente lo venía haciendo el constitucionalismo, pero ahora entramos en un nuevo escenario.
 
Todo el debate en Eskup: 

14 jun. 2011

¿Cómo interpretar la dimisión de tres miembros del Tribunal Constitucional?

La verdad es que no me conmueve: lo habría hecho más si hubiesen presentado su dimisión el primer día en que expiró su mandato, tanto más si se tiene en cuenta que la ley permite al presidente del TC no aceptarlas y les obliga a ellos a permanecer, es decir, que no habría tenido efecto inmediato alguno, sólo el mismo que ahora, simbólico. Con la experiencia que ya había de renovaciones postergadas, supongo que no les pareció mal alargar la temporada. La dimisión a estas alturas la tomo más como un síntoma de que el malestar exteriorizado por el 15M y el apoyo que le concede la opinión pública se ha hecho oír hasta en las inaccesibles burbujas del mundo judicial, y todos saben que son objeto de atención. Los partidos podrían aprovechar para empezar a pensar una reforma del TC (por primera vez, creo, no me disgusta algo que propuso Sáez de Santamaría: hacer los cargos vitalicios, que en EEUU funciona) y el PP podría mostrar que valora más las instituciones que sus intereses electorales, pero no creo que desaprovechen la ocasión de desaprovechar otra ocasión.
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¡Dios Santo! ¿Insinúas [este párrafo entrada es en respuesta al de Paloma Llaneza] que tal vez Sala ha dicho que dimita a Delgado, el cual le ha obedecido, para luego no aceptárselo y sacarle los colores al PP con un tema que había pasado a segundo plano? ¿O tal vez que Sala, o el gobierno, deberían haberles pedido que se guardasen discretamente las cartas de dimisión para no forzar una renovación antes de las próximas elecciones, anticipadas o no? ¿Hay que entender que la renovación debería dejarse ya para después de las elecciones, o que el PSOE debería aceptar las condiciones del probable ganador PP? ¿Por qué no establecer ya que sólo se renueve el TC como convenga al PP? ¿Tanta hipótesis conspirativa es para llegar como sea a la conclusión de que todos son igual de malvados?
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De noche, todos los gatos son pardos. Si habláramos de la reforma laboral, el funcionariado o la deriva autonómica, yo inclinaría las responsabilidades más del lado del PSOE. Si tocara hacerlo sobre la burbuja inmobiliaria, la intromisión de la iglesia en política o la politización de la justicia, lo haría del lado del PP. Si toca el TC, sencillamente da pereza enumerar los desaguisados de Trillo. Y sí, de eso se trata, de distinguir, en este ámbito o en cualquier otro, y al distinguir es inevitable ver más o menos aciertos y errores en una política o en otra y distintas responsabilidades en un partido o en otro. Si tanto se critica la “partitocracia”, la disciplina de voto, las listas cerradas o la distancia entre electores y elegidos es porque nos obliga a decir blanco o negro, sí a todo o no a todo, en vez de distinguir y calibrar. Claro que siempre habrá quien diga que dos no discuten si uno no quiere o que si no hay acuerdo bipartidista la culpa debe repartirse por igual. Pues lo siento pero yo, en el caso del TC, ni sombra de duda. Es de noche, pero los gatos no son todos pardos.

Todo el debate en Eskup, El País:

13 jun. 2011

¿Qué razones justificarían un adelanto electoral?

En esto hay dos lógicas posibles: la partidaria y la institucional. En la primera, los vencedores de las locales quieren aprovechar su momento y los perdedores se preguntan si no será mejor soltar amarras e iniciar cuanto antes su calvario. Pero la lógica institucional es otra. La estabilidad es un valor en si misma, tanto más en medio de una crisis (en tiempos de tribulación no hacer mudanza, Ignacio de Loyola dixit). Las elecciones locales son locales, no generales, y los electores han aprendido hace tiempo a distinguir unas y otras, como muestran reiteradamente los resultados, luego no cabe trasladarlas. Lo mismo digo de las encuestas. Es el PP quien debe aprender a esperar su turno y respetar el tiempo de las instituciones, en vez de atronarnos con el recurrente “Váyase” dirigido al presidente cada vez que cree que puede ganar. Y, en general, sería bueno que nos acostumbrásemos a terminar las legislaturas. Si los demás partidos tienen tan claro que no se puede seguir así, lo tienen fácil si asumen el coste: que pacten una moción de censura con un único punto programático, las elecciones anticipadas.


El ágora de los indignados

Aunque tengo mi propia escala de preferencias sobre la prensa, cuando cualquier diario o revista me pide una colaboración o una opinión, si tengo algo que decir y tiempo para hacerlo, acepto. Así lo he hecho varias veces también con La Razón, pero el pasado 18 de mayo me escribió Aurora García para solicitarme "un análisis sobre las manifestaciones que se están produciendo en España de jóvenes pidiendo un cambio político", con una extensión de unas 200 palabras. Se la envié en el mismo día y nunca la publicaron, ni la periodista en cuestión me dio razón de ello -no sé por qué motivo ni especularé al respecto. El texto era éste:
El ágora de los indignados
¿Quién puede sentirse atraído por la perspectiva de que el PP sacralice las políticas económicas y los mercados desregulados que han provocado esta crisis profunda? ¿Qué les importa que el PSOE defienda un Estado del Bienestar cuya cobertura no les alcanza o que les promete cuidados paliativos en vez de oportunidades? ¿A quién puede atraer que IU pida más de todo con la tranquilidad de que no va a tener que cumplir nada de lo que promete? ¿Qué interés tienen ahora los cánticos nacionalistas sobre lo bien que estarían los de dentro sin los de fuera? Un país que soporta el 21% de desempleo, y una juventud con el 45%, se han lanzado a la calle en plena campaña electoral porque el contraste entre esta situación de crisis sin perspectivas visibles de salida, ni propuestas ilusionantes, y la rutina de la campaña electoral, en la que todo es más de lo mismo, les ha resultado insoportable. La derecha está encantada con este sistema que promete riqueza para todos pero margina a una parte creciente de la población, y la izquierda está paralizada ante su aparente inevitabilidad en una economía globalizada. A ello se han unido el inesperado ejemplo de los países árabes, las capacidades y el atractivo de los servicios de redes sociales y la experiencia de comunión que proporciona toda acción colectiva. El movimiento del 15M no pretende subvertir ni ignorar la democracia, ni será una alternativa a los partidos, pero representa una movilización de la sociedad civil que no podrá ser obviada por éstos. Sol y otras plazas son la nueva ágora a tener en cuenta.



10 jun. 2011

La irresistible ascensión del Profesor Titular de Escuela Universitaria

    Hubo un tiempo en que en España, como en muchos otros países, enseñanzas como las de Magisterio, ATS (entonces Enfermería), Trabajo Social (entonces Asistente Social), las diversas Ingenierías Técnicas (entonces Peritos), la Arquitectura Técnica (entonces Aparejadores) y otras estaban fuera de la Universidad. La Ley General de Educación de 1970 las incluyó en la Universidad y les cambió pomposa e innecesariamente el nombre -lo más espectacular fue el caso de las Escuelas de Magisterio, que pasaron a denominarse Escuelas Universitarias para la Formación del Profesorado de Educación General Básica, con el correspondiente cambio también para sus títulos y sus egresados, aunque esto, por suerte, se revertiría después.
Posteriormente se tomó en distintas universidades (no todas) otra medida, la de fundir muchas de estas Escuelas con las Facultades o secciones de éstas asociadas a ellas: Empresariales con Económicas, Trabajo Social con Sociología, Magisterio con Pedagogía, etc. No sé si en su momento pudo resultar esto atractivo para las Facultades, pero seguramente fue un mal cálculo, pues lo que sucedió en más de un caso fue que las Escuelas, más numerosas en su composición, impusieron su ley a las Facultades a través de esa democracia corporativa que es propia de la Universidad. Se pretendía acercar las Escuelas a las Facultades, pero lo que se logró fue más bien lo contrario.
    Con ello empezó una larga batalla: la de los cuerpos de profesores de Escuela (Catedráticos de Escuela Universitaria y Profesores Titulares de Escuela Universitaria) por ser homologados con sus homónimos de las Facultades (Catedráticos de Universidad y Profesores Titulares de Universidad). La pretensión de los CEU de ser homologados a los CU duró poco, pero sí que lo fueron a los TU. La medida tenía sentido, pues los requisitos de acceso a ambos cuerpos se fueron aproximando hasta ser homologados por la LOU en 2007. Sin embargo, no eran realmente lo mismo, pues en el clima escasamente investigador de las Escuelas los criterios de hecho aplicados por los tribunales eran distintos, y la parte más veterana del cuerpo no había pasado por nada parecido. Todavía hoy diversas plataformas y asociaciones reclaman para los PTEU el acceso directo a la condición PTU con el solo requisito de obtener el grado de doctor (sin pasar por la oposición, el concurso, la acreditación correspondientes) y, por supuesto, la homologación salarial; pero lo primero no se ha conseguido porque las sucesivas leyes orgánicas sobre la Universidad han mantenido los requisitos de acceso a los cuerpos de TU o CU y, lo segundo, tampoco, porque no lo permiten las tablas retributivas de la Administración del Estado
     Lo que sí han conseguido ya en buena parte de las Universidades, porque en la práctica depende sólo de éstas, es que su carga de trabajo docente se equipare a la de los TU y CU. De acuerdo con la ley, la carga docente máxima de un TU o CU es de 8 horas semanales, lo que supone una carga anual de 240 horas o 24 créditos), mientras que la de un PTEU es de 12 horas semanales, anualmente 360 horas o 36 créditos. Sin embargo, los PTEU han conseguido en muchas de ellas que su carga se reduzca a 240 horas o 24 créditos. El argumento del colectivo y de los sindicatos que lo defienden es simple: repartir la carga de trabajo de forma igualitaria. En León, por ejemplo, donde esta reducción de horas es discrecional, CCOO se preguntaba hace poco: ¿Sólo dan clase ciertos profesores universitarios? Pero la pregunta es otra: ¿Sólo investigan ciertos profesores universitarios? (a pesar de que todos ellos tienen un trabajo a igual tiempo completo). La cuestión es que la Universidad es enseñanza e investigación, y esto se refleja en que un profesor universitario debe ser evaluado, a lo largo de su carrera, por ambas cosas (en la práctica más por la segunda, porque la diferenciación ahí es mayor, ya que los procesos son menos homogéneos y los resultados más heterogéneos que en la primera). Es verdad que una parte de los PTEU obtienen su título de doctores y realizan investigación, pero el proceso de acceso a las plazas de PTU, CEU y CU está tan abierto para ellos como para los demás. Pero también es verdad que otros ni obtienen el doctorado ni investigan jamás, o se doctoran pero ya no vuelven a investigar, o incluso se han doctorado a través de dudosos programas doctorales y no menos dudosos tribunales que ellos mismos se encargaron de trajinar en sus centros: en todo caso, nunca han pasado por un proceso competitivo de evaluación de la investigación (como son las acreditaciones y concursos para PTU y CU, las convocatorias de financiación de la investigación o la publicación en medios académicos de prestigio). Y el cuerpo y sus voceros no se han conformado con acceder en las mismas condiciones competitivas que los demás, ni siquiera con apoyo laboral para hacerlo (numerosas universidades, por ejemplo, concedieron y conceden descargas docentes para preparar una tesis, etc.), sino que simplemente reclaman la misma carga docente para todos: CU, PTU, CEU o PTEU, investiguen o no, sean doctores o no. Cabría argumentar, como último recurso, que los salarios de los PTEU son inferiores a los de los otros cuerpos, pero aunque parezca un gran argumento no lo es en absoluto, pues simplemente indica que la sociedad y la institución valoran más al docente-investigador que al docente a secas, y la segunda tiene que ofrecer algo para atraerlo y retenerlo en competencia con el resto de la primera. Por lo demás, por esa regla también debería reducirse la carga docente del profesor de secundaria hasta equipararla con la del PTEU, la del maestro para equipararla con la del profesor de secundaria, y así hasta el agotamiento en cualquir ámbito laboral. El resultado del proceso se resume y se entiende mejor de otra forma: los CU, los PTU, (supongamos que también) los CEU y los PTEU tienen la misma carga docente, pero cuando los primeros deben pasar a asumir su carga investigadora los últimos pueden dedicarse al ocio, al negocio o a la conciliación de vida laboral y familiar, que está mejor vista, porque la práctica de numerosas universidades ha convertido un teórico puesto de trabajo a tiempo completo en un puesto a tiempo parcial. ¡Enhorabuena! Algunos, ya lo sé, investigan, pero nadie dude que ésos acudirán a las acreditaciones, concursos, etc., cambiarán de cuerpo abandonando el suyo y harán más cierto todavía lo que afirmo.
    ¿Cómo se llega a esto? Muy sencillo: es cuestión del diferente grado de movilización de distintos colectivos. Los PTEU son muy activos en las elecciones rectorales, ante y dentro de los sindicatos, etc., y sus demandas (“igual trabajo”, “no discriminación”, bla, bla, bla...) suenan bien, sobre todo para quien no conoce lo que realmente quieren decir. Por el contrario, los otros colectivos pueden sencillamente ignorar el tema (estudiantes, PAS...) o verlo con cierto asombro, pero en todo caso no se van a movilizar con la misma intensidad, probablemente con ninguna, para contrarrestarlo, pues ni parece de su interés directo ni resultaría políticamente confortable. Esa es una regla general de la vida política y no cabía esperar otra cosa. Menos justificable es la actitud de los rectorados y los sindicatos. Los primeros, simplemente, buscan votos, y todo lo que les sume algunos sin restarles otros (como es el caso ante esta movilización asimétrica) les parecerá bien casi con seguridad. Los sindicatos, por su parte, buscan lo mismo, pues su poder proviene sobre todo de las elecciones sindicales, y segmentan a su clientela de manera pueden seguir manteniendo una retórica imprecisa sobre la igualdad mientras en realidad defienden simplemente intereses colectivos organizados, lo mismo de los débiles que de los privilegiados, pero los de aquéllos con cada menos fuerza y los de éstos con cada vez más.

7 jun. 2011

Por qué los electores europeos están desalojando del poder a los gobiernos socialistas?

La izquierda está perdida, sin norte. Nació de la gran fractura capital-trabajo, propietarios-no propietarios de medios de producción, de la I Revolución Industrial y ha querido entender todo a la luz de eso, con lo que cada vez entiende menos. Se le escapó la significación de la II RI, con la fractura entre directivos y subordinados (taylorismo, fordismo, stajanovismo, llevados al paroxismo por estalinismo y fascismo). Hoy nos cuesta comprender la crisis actual, entre otras cosas, porque no es obra del capital sino quienes dominan su organización, esos desconocidos ejecutivos que, tanto o más que explotarnos como trabajadores nos esquilman como pequeños ahorradores, inversores, prestatarios... Ahora corre el riesgo de que se le escape la III RI, con la galopante fractura entre logorricos y logopobres, que se superpone y se impone a las anteriores. La izda. es hoy mentalmente conservadora, aunque solidaria: conservadurismo compasivo. Por eso las crisis refuerzan a la dcha. en vez de a la izda y el ciclo político se compone de periodos de izda. cada vez más cortos y de dcha. cada vez más largos.

Permítanme ilustrar la agonía de la izquierda con un caso: Telefónica (TESA). Le sobra el 20% de sus trabajadores, 6000, por reducción del mercado e innovación, y quiere prejubilarlos via ERE, lo que costará 2400M. Salta el escándalo porque, a la vez, reparte 450M en bonos a ejecutivos y 6900M en dividendos. Solución de IU: no al ERE (o sea, que el erario público o las tarifas sigan sufragando 6000 puestos redundantes: ¿es eso de izda.?) y renacionalizar la empresa (ni izda. ni dcha., sólo estatalista). Solución de CCOO y UGT: sí al ERE (o sea, que el erario o las tarifas sufraguen el 70% de los salarios aunque ya no haya empleos, más la cotización a la SS hasta la jubilación), pero a cambio de mejoras para los que queden, igualdad de oportunidades para acceder a él (si te llega con esos ingresos, o añades chapuzas, es un chollo), que no se vean luego afectados por cambios legislativos en las pensiones, etc. Solución del gobierno (escrúpulo que comparte CCOO): que lo pague la empresa, o sea, con cargo a las tarifas pero no al tesoro (lo suelen hacer las grandes empresas). ¿Es todo eso de izquierdas?

¿Tiene sentido que miles de personas con 10-20 años de vida laboral por delante dejen de trabajar y pasen a ser sostenidos por los contribuyentes o los usuarios? ¿Es mejor congelar las plantillas y con ello la innovación, la competitividad, los beneficios...? ¿Tendrá esos beneficios el precariado emergente que ha estallado el 15M? ¿No sería más lógico que el Estado asumiera simplemente los costes de transición, recualificación y recolocación de ese excedente, y que ayudara tan sólo a aquellos que se ayudan a sí mismos y a quienes no puedan hacerlo ya de ningún modo? ¿Es que tenemos un derecho universal a que los demás mantengan o mejoren el estado de bienestar y felicidad que algún día alcanzamos, pase lo que pase y cueste lo que cueste? ¿De verdad que eso es de izquierdas? Porque yo creo que es defender los privilegios de unos a costa de otros, y no de los que están mejor sino de los que están peor. ¿No sería más lógico apostar por políticas de workfare, empleo social, formación permanente... (y para todos) en vez de subsidios al desempleo, a las prejubilaciones, a las jubilaciones anticipadas...?

Sólo una palabra sobre el otro lado de la ecuación: dividendos, bonus y salarios ejecutivos. Empecemos por constatar es la escasez de ideas, que creo obedece en parte a la dificultad objetiva de formular propuestas viables en el marco de una economía globalizada y en parte a la mera aceptación de la errónea convicción de que solo hay un mercado y un capitalismo posibles y son éstos.Sugiero: revisar todas las reformas y agujeros fiscales por los que se han venido escapando los ricos: paraísos, SICAV, deducciones y desgravaciones por pseudogastos, optimizaciones varias y, por supuesto, el fraude?; aumentar los tipos del IRPF para los tramos más altos, para lo que hoy día habría bastante recorrido; limitar los bonus o vincularlos al destino de los activos que los produjeron, es decir, entrar a saco en las cuentas los beneficiarios de aquellos cuando se devalúan éstos; exigir responsabilidades civiles y penales; aumentar la tributación de todas las formas de riqueza inactiva.


Todo el debate en Eskup, El País: 


6 jun. 2011

La reforma de la ESO: diversificar la docencia no sabemos, pero separar a los alumnos sí

    El gobierno cede a la presión de un sector creciente del profesorado de secundaria y divide suavemente 4º curso de la ESO en tres "vías" (lo podrían haber llamado itinerarios y sería lo mismo): ciencias experimentales, humanidades y ciencias sociales, y tecnológica (el PP, por supuesto, querría ir mucho más lejos, pero todavia no gobierna). Hay que decir en favor de la medida que todos los alumnos obtendrán el mismo título de Graduado en ESO (aunque en la cara de atrás llevarán una acreditación más precisa y diferenciada) y podrán tener con él acceso a cualquier especialidad del Bachillerato o los CFGM, se corresponda o no con lo cursado (aunque, lógicamente, saldrán con una formación más o menos ajustada a ella según la vía que decidan cursar y sólo ellos deberán asumir los costes de su rectificación), así como que los PCPI tendrán mayor entidad y podrán también dar acceso al título de Graduado y a los CFGM.
    Bien, pues, que se intente ampliar las oportunidades de éxito escolar en la ESO a partir de la diversificación del currículum y que se amplíen las vías de acceso a la formación reglada post-obligatoria, así como el empeño en que todos los alumnos abandonen el sistema con, al menos, algún tipo de cualificación profesional, sea desde los PCPI o los CFGM. Bien, en suma, que se intente terminar con el alto nivel de fracaso en la ESO y con el efecto perverso de que tres de cada diez alumnos se vean privados sin más de cualquier oportunidad de continuar, siendo encima irónicamente etiquetados por "abandono".
    Si fuera obvio que esos tres de cada diez alumnos que no obtienen el título de graduado es porque no tienen  capacidad para hacerlo, les falta disposición o no tienen la actitud adecuada, las medidas serían irreprochables. Pero no puedo librarme del convencimiento de que, antes que separarlos por lo que estudian (las vías de la ESO), se debería haber diversificado la forma, el ritmo y el tiempo en que lo estudian. La escuela simplemente obliga a todos a estudiar lo mismo, de la misma manera, en el mismo tiempo y al mismo ritmo y, lógicamente, eso se traduce en resultados distintos. Muy distintos, además, probablemente demasiado, pues las diferencias de resultados académicos en y al término de la ESO son bastante mayores, por ejemplo, que las que se dan en las pruebas PISA o las evaluaciones generales de diganóstico.
    Ahora los separaremos, aunque sea moderadamente y de forma teóricamente (pero difícilmente) reversible, por lo que estudian, pero ¿no podríamos haberlos separado antes por cómo lo estudian? Perdón, olvidaba que ya lo hacemos mediante la repetición de curso: si el alumno falla en una parte del mismo podrá dedicar todo otro año a ella (de la misma manera en que ya falló) y a todo aquello que superó (mientras sus coetáneos son autorizados a olvidarlo sin consecuencia alguna). Pero no me refería a eso sino a los recursos escolares: ¿no se les podría haber dedicado más tiempo: más días al año, por ejemplo mediante días de recuperación en vacaciones, o tal vez los sábados; o más horas a la semana, tal vez en esas tardes en que los IES expulsan a los alumnos para que la mayoría de los profesores puedan tener, de hecho, un trabajo de media jornada?
    No entro en la cuestión de cómo y de dónde podrían sacarse esas horas: profesorado adicional, más horas reales del profesorado ya existente, acuerdos con otras instituciones (ayuntamientos, servicios sociales, voluntarios...). ¿No es eso lo que hace cualquier familia que valore mínimamente la educación y tenga medios para ello: buscar el apoyo de un profesor particular? ¿Por qué no lo hace la propia institución? Es verdad que costaría dinero, pero seguro que menos que los actuales niveles de repetición, fracaso y abandono. También es cierto que algún profesor tendría que trabajar más (pero no mas que la jornada por la que cobra), que algún centro debería buscar la manera de abrir más horas, que habría que entenderse con algunas otras instituciones o asociaciones, pero... ¿no valía la pena intentarlo?

4 jun. 2011

Sobre las perspectivas del 15M

Mateo Balín, redactor de nacional de la Agencia COLPISA, me preguntaba hace un par de días..:
Estoy preparando un reportaje para este fin de semana para los periódicos regionales de Vocento acerca de las perspectivas y horizonte del Movimiento 15M.He hablado con varios sociólogos y politólogos y quisiera, aunque fuera de forma breve, contar con su opinión. La pregunta concreta es: ¿Considera que tiene futuro este colectivo?, ¿cree que sus demandas son reales y posibles?
Éstas fueron mis respuestas:
  • ¿Considera que tiene futuro este colectivo?
  • Creo que sí lo tiene, y mucho, pero justamente porque no es un colectivo sino una nueva manera de relacionarse hecha necesaria por una decepción extendida con la política oficial y hecha posible por la internet y las redes sociales. Creo que dará expresión al malestar, las demandas y las propuestas de mucha gente y que tendrá que ser y será escuchado de forma creciente por los partidos, las organizaciones sociales y los medios de comunicación. De manera que sí, tiene futuro, pero debe tenerse en cuenta que no se trata de los acampados ni de su capacidad de movilización, sino de esos y los otros muchos movilizados y su capacidad de comunicación. El Wikiparlamento y la Democracia 4.0 darán que hablar.
  • ¿Cree que sus demandas son reales y posibles?
  • Creo que, de nuevo, hay que distinguir entre los puntos mínimos planeados por Democracia Real Ya, Jóvenes Sin Futuro, etc. y la parafernalia de ocurrencias desplegadas en carteles o en resoluciones de asambleas. El tiempo filtrará las demandas y propuestas, en cantidad y calidad, y el diálogo entre este nuevo movimiento, con toda su pluralidad, y los viejos agentes políticos conducirá a iniciativas diversas. Entre la impotencia de la vieja política frente a la economía desenfrenada y el arbitrismo de la adolescencia hay mucho terreno de encuentro y potencialmente fértil. Sobre todo, hay una demanda posible y ineludible: que las instituciones y las fuerzas políticas integradas en ellas escuchen más a la sociedad, a los electores, a las iniciativas desplegadas en la calle y en la red.

¿Qué le parecen las primeras medidas económicas que propone Rajoy?

Mucho me temo que Rajoy no ha presentado un programa económico sino un proyecto publicitario, un plan de campaña. El PP podría corregir unos cuantos errores del PSOE, siempre preso de las prestaciones públicas y del funcionariado, y las CCAA son el lugar para hacerlo, pero no es ése el mensaje. Si lo hicieran cometerían sus propios errores y deberían asumir el coste, perdiendo tal vez parte de los votos recién ganados. Más bien creo que se anuncia espectáculo sobre las “auditorías de infarto”, la “insoportable herencia recibida”, etc., como cuando ganaron en el 96. ¿Nadie se acuerda del bluff sobre los “regalos fiscales” del gobierno socialista a sus amigos lanzado por Costa -no el de los trajes, sino su hermano-, que tuvo que terminar desmintiendo la propia y muy conservadora Inspección de Hacienda? En contraste, la precipitación de Aguirre al desvelar su filosofía sobre escuela pública y privada le costó entonces una inmensa manifestación “En defensa de lo público”. Lo que va a hacer el PP los próximos meses, al menos en las CCAA, va a ser la campaña de las generales. Luego ya será otra cosa.
 
Todo el debate en Eskup:

3 jun. 2011

El mismo Gonzalo Anes... ¡qué lástima!

Cuando yo estudiaba 2º curso de Ciencias Económicas, en 1969-70, estrenábamos edificio en Somosaguas, un campus estrictamente diseñado para un mejor control policial. Nos habían separado y expulsado del núcleo de la Ciudad Universitaria (de las llamadas Galerías Castañeda, hoy Filosofía B) para mejor vigilarnos y reprimirnos: CC. Políticas al otro lado de la A6 y CC. Económicas (yo estudiaba ambas carreras) a Pozuelo, lo que entonces parecía una distancia inmensa. El campus de Somosaguas, en el que no había nada más, contenía edificios separados: en el centro, Rectorado y el cuartel de la Policía Armada, los grises (entonces todavía no era Nacional); alrededor, cuatro pabellones separados para los cursos 2º a 5º; más apartados, un edificio para Biblioteca y Bar-Comedor y otro para el primer curso y otras dependencias. Rodeándolo todo, una hermosa alambrada. Todo estaba diseñado para que la policía pudiese abortar cualquier conato de reunión, asamblea u otra forma de movilización; en ultima instancia, los estudiantes podríamos ser cazados como moscas contra la alambrada.
Los pabellones de 2º a 4º tenían una estructura especial: un amplio pasillo central, diáfano, al cual daban todas las aulas, de manera que, entre clase y clase, las puertas del aula debían quedar abiertas para que una pareja siempre presente de grises pudiera vigilar que hacíamos una asamblea, pegábamos carteles, etc. Una vez que llegaba el profesor se cerraban tras él y así hasta la próxima. O sea, pequeños panópticos dentro de un gran panóptico.
Y aquí es donde entra (entra y sale, para ser exactos) Gonzalo Anes. Una forma habitual de realizar asambleas en mi curso era la siguiente: Anes, profesor de Historia Económica de España, entraba por una puerta (cada aula tenia dos, a ambos lados de la tarima), los promotores de la asamblea le informaban de sus propósitos y, entonces, salía discretamente por la otra y disponíamos de unos minutos para reunirnos. Sólo unos minutos porque, tarde o temprano, subía el tono del dabate, los agentes de policía lo oían, llamaban a sus jefes y, al poco, allá teníamos a dos o tres inspectores de la Brigada Político Social encabezando a una veintena de números de la Armada para disolvernos.
El caso es que la entrada de Anes por una puerta y su amable salida por otra, apoyada por el hecho de que la irregularidad del pasillo hacía que los agentes de policía no lo notasen, hacía posibles nuestras asambleas. Desde luego que otros profesores se comprometieron con el movimiento estudiantil o con la resistencia a la dictadura en formas mucho más activas, pero, aun así, yo no dejo de recordar con simpatía aquel truco del profesor Anes.
Además, en medio de una carrera de CC. Económicas en la que ya hacía estragos la pretensión de neutralidad ideológica amparada en el despliegue de técnicas cuantitativas, y en contraste con una historiografía que todavía era mayoritariamente una hagiografía de reyes, generales, obispos, etc., la Historia Económica de España que explicaba Gonzalo Anes, apoyado en Jaume Vicens Vives, Pierre Vilar y otros, tenía un toque a la vez humanista y materialista que la revestía de interés.
Me produce cierta pena, pues, verlo hoy encabezando esa caverna en que se ha convertido la Real Academia de la Historia. Uno también tiene su corazoncito.

2 jun. 2011

¿Demuestra el Diccionario Biográfico que hay que revisar la Academia de Historia?

Cría académicos y te sacarán los ojos. Las academias nacieron con la Ilustración para crear un espacio de encuentro entre pensadores, científicos, etc. donde debatir entre pares y a resguardo de las iglesias. Hoy eso lo aseguran las universidades, las asociaciones científicas y las publicaciones académicas, mientas que Las RRAA tiene un papel más bien ornamental, honorífico y gerontofílico bastatne irrelevante. No necesitamos para nada academias de la Historia, ni de las Ciencias (menos aún “Morales y Políticas”), ni de las Artes... Coincido, pues, con Vaquer y, a las dos opciones de Ramoneda añadiría una tercera: reducirla a la condición de una asociación privada y que hagan lo que les plazca. Tengo mis dudas, incluso, sobre la de la Lengua, que pretende que escribamos “güisqui” y que olvidemos la diferencia fonética entre los sonidos consonantes ll e y mientras es incapaz de hacer nada por librarnos de las redundancias q-c-k o c-z o de la disyuntiva entre el plural inclusivo en masculino y el insufrible los/las... aunque reconozco que alguien debe codificar el lenguaje y que ésta es otra historia.

Por cierto: me preocupa cierta confusión en torno a los términos “autoritario” y “totalitario” incluso entre los críticos de la RAH. Aunque sé que es más complicado, digamos que autoritario se opone a democrático, etc., mientras que totalitario lo hace a liberal, en el mejor sentido de la palabra, etc. Hay autoritarismos sangrientos (Pinochet) y totalitarismos blandos (Castro), aunque ambos casos admitirían muchas precisiones. En el caso de Franco, no hay ninguna duda: fue totalitario y sangriento. Él lo tenía bien claro, como indica Artal, y su base política activa (FE, JONS, etc.) también. Yo recuerdo todavía la censura en todos los ámbitos, los maestros con camisa azul, los sindicatos verticales, los certificados de buena conducta, etc., y mis padres vivieron además las depuraciones, la vigilancia de las buenas costumbres, los jefes de casa o el “Usted no sabe con quén está hablando”... No se me ocurre otro motivo para olvidar esto que haber estado del otro lado. En fin, volviendo a la RAH, sugiero que coopten ya a Pío Moa.
 
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1 jun. 2011

¿Deben terminar las concentraciones del 15-M? (y 2)

Hay dos dimensiones a las que no hemos dado la consideración debida: la internacional y la expresiva. El mayor acicate para mantener las concentraciones es ahora su internacionalización. Las de Syntagma y La Bastille deben mucho a la visibilidad continuada de la P. del Sol y la P. de Catalunya, que a su vez sacaron parte de su aliento de Tahrir, La Perla y Al-Huriya. Los concentrados españoles alimentan la expectativa de extender el movimiento, tanto por la atención recibida de los medios internacionales como por la convicción de que los problemas que afrontan son globales, y los sucesos están les están dando, al menos en parte, la razón. En mi opinión, y por alguna evidencia anecdótica, muchos indignados creen que el ciclo de las concentraciones centrales ya está cerrado en el ámbito nacional, donde su balance puede devenir negativo, pero no en el internacional, donde creen que queda recorrido potencial. Yo creo que este potencial se puede mantener en la red pero perdería con la imagen de la decadencia de las concentraciones.

La dimensión expresiva es la que plantea G. Cañas en su último mensaje. Las concentraciones no son sólo un medio para algo: devienen en mayor o menor grado un fin en si mismas. Los participantes, muchos de ellos antes aislados e impotentes por efecto de la desescolarización, el desempleo, la falta de recursos... pasan a verse como parte de algo y a encontrar un sentido a su acción. Son parte de una comunidad, actúan por una causa, anuncian un mundo mejor, participan de algo que se mueve, amplían sus relaciones... La desmovilización, en ese sentido, aparte de posible movimiento táctico es también el retorno al contexto de su descontento. La buena noticia es que hay otros espacios de movilización (barrios, asambleas temáticas, posteriores convocatorias) y que las redes virtuales también son redes de relaciones, de comunicación, que saldrán reforzadas. La ventaja de las plazas, no obstante, es que allí acudió toda la diversidad, que se enriquecía y se equilibraba recíprocamente, mientras que las redes virtuales tienen cierta tendencia a la autoselección y la homogeneidad, aunque quizá ahora menos.


¿Deben terminar las concentraciones del 15-M? (1)


Por supuesto, pero la cuestión es cuándo y cómo. Desde la perspectiva de los concentrados, el problema es apurar la mayor visibilidad y sostenibilidad de la concentración unitaria en las plazas centrales para expandirse a los barrios, etc., según sus planes, pero evitar el riesgo del agotamiento propio y ajeno. Lo vean o no, tienen además que evitar el peligro de una dinámica autista en la que un número cada vez menor de incondicionales de la movida vote invariablemente quedarse (algo que creo que ya sucede, pero más que compensado por el impacto habido). Desde la perspectiva de las autoridades, las concentraciones no pueden mantenerse de manera indefinida y también hay riesgos, sea la crispación los siempre irascibles comerciantes o que se desate algún incidente por quienes creen que no hay más lucha que la violenta, pero el mal mayor a evitar es la violencia misma y, en todo caso, el guante de seda se ha mostrado hasta el momento mucho más acertado que la mano de hierro que algunos anhelan.
Me parece evidente que las resoluciones de la Puerta del Sol y otras plazas no irán muy lejos, quizá no más de una manzana. No creo en la capacidad deliberativa de las asambleas autoelegidas ni en las virtudes de ese tipo de consenso. Pero podríamos verlo así: las plazas plantean preguntas que, por su centralidad y visibilidad, logran un alcance inusitado, pero que ellas no pueden responder. La traslación de esa dinámica a escenarios menores y más numerosos (barrios y centros de trabajo, como sugieren los acampados) no alcanzará la extensión buscada, pero permitirá la formulación de preguntas más pegadas a la realidad. La red, un escenario de comunicación más reposado y reflexivo y con menos cortapisas, puede comenzar a dar algunas respuestas; conviene estar atentos a iniciativas como el wikiparlamento, la democracia 4.0, etc. La fertilización cruzada entre este movimiento de base y plural y los partidos, con su capacidad estructurante y su capital político, podría producir algunas innovaciones, pero a condición de salir del actual enquistamiento de ambas partes.

¿Es posible la victoria de Rubalcaba?

No soy analista electoral, y menos adivino, de modo que no intentaré evaluar sus posibilidades, aunque creo, como la mayoría, que son reducidas. Tampoco me parece fácil que convenza de que ofrece algo mejor y distinto desde la vicepresidencia, ni creo que vaya a darse un cambio de tono económico de aquí a las elecciones, si es que el gobierno aguanta. Pero, dicho eso, lo que me interesa es qué puede hacer. Y creo que hay recorrido para él, al menos, en tres terrenos: 1) aprovechar sus puntos fuertes, que los tiene ( y no me refiero a si es listo o pedagógico sino a su trayectoria); 2) mostrar signos de rectificación respecto de la política seguida hasta ahora por el gobierno; y 3) avanzar otra forma de hacer política y de relacionarse con el electorado en general y con el que quiere que sea suyo en particular.

1. En primer lugar, su trayectoria política le otorga dos activos que puede y debe explotar: el más obvio es la derrota de ETA, cuyo derribo (y el de cualquier violencia callejera, intimidación, etc.) ha de seguir implacable, porque así debe ser, pero que tendrá además réditos electorales; otro no tan obvio es su experiencia en Educación, no sólo su año de ministro sino por los diez -si no recuerdo mal- anteriores en otros cargos, que lo facultan para entrar en un terreno estratégico en este momento de crisis. No me extenderá, pero por el contexto de competencia global y revolución tecnológica, el fin del crecimiento basado en trabajo no cualificado, los resultados desastrosos del sistema educativo en términos de fracaso y abandono y pobres en términos de aprendizaje (PISA, débil FP), el descontento generalizado en y con el mismo y el descomunal desempleo juvenil, hay que articular un proyecto que convenza a la sociedad, a la juventud y al profesorado. Aguirre, cuyo olfato político debería estar fuera de discusión, lo ha comprendido y actúa en consecuencia, sólo que a su manera.

2. R. no puede desligarse de la política seguida por el gobierno del que forma parte, pero nada lo vincula especialmente a su política económica. Algo que la mayoría quiere hoy, sobre todo los más golpeados por la crisis, es que los ricos también lloren. Debe someter a reconsideración las medidas y mecanismos que han llevado a que más bien se estén riendo (impuestos de sucesiones, patrimonio, SICAV, bonos y salarios de ejecutivos, irresponsabilidad penal y civil...). No se le pueden pedir milagros, ni inventos revolucionarios, pero los socialistas deben aprender de la experiencia económica y electoral y mostrar que lo han hecho, mientras que los populares seguirán encantados en general y de haberse conocido. Esto, además, podría abordarlo la conferencia política. A medio plazo hay mucho que repensar sobre la regulación económica y las políticas sociales, pero sería absurdo esperar resultados, o siquiera ideas sólidas y listas para la acción, en diez meses. Pero que paguen los principales causantes de la crisis y los privilegiados es la señal de cambio de rumbo que la sociedad espera.

3. El voto y el 15M han dicho a quien quiera oír que no gusta la forma en que los partidos hacen política, y cientos de miles de personas están explorando, no ya en las plazas sino sobre todo en la red, otras maneras de hacerla. Nada sustituirá a la democracia representativa, pero entre eso y su reducción a a la fiesta electoral hay mucho trecho. Las redes y el 15M están explorando vías de comunicación, diálogo, ideación y movilización horizontales y ascendentes, en vez de verticales y descendentes, que ganan credibilidad y traerán sorpresas. Una dinámica, como se dice de la web 2.0, en la que muchos hablan a muchos en vez de uno a muchos, comunicación vs. difusión, articulación en red vs. partitocracia. La izquierda política y social organizada debe dialogar con estos nuevos actores colectivos dispersos: al menos eso y tal vez también negociar objetivos y medidas. No sé si, generacionalmente, APR estará en condiciones para ello, pero quien ha sabido tratar con guante blanco la movilización (no como Puig o Aguirre) tendrá un margen de credibilidad ante sus protagonistas y simpatizantes.

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