5 abr. 2011

Progresa el iberismo, tanto en España como en Portugal

Hoy hemos presentado los resultados del tercer Barómetro de Opinión Hispano-Luso.
  • Portugueses y españoles piensan que las relaciones de ambos países son buenas, y los primeros en particular creen que han mejorado.
  • Las propuestas de cooperación en distintos terrenos ven mejorar su aceptación, excepto la de cooperación policial, judicial y militar, probablemente porque se desvanece la amenaza de ETA, presente en ediciones anteriores por la detección y detención de etarras en Portugal.
  • Los portugueses se pronuncian mayoritariamente a favor de la obligatoriedad del castellano en su enseñanza; los españoles, a favor de la oferta optativa de portugués en la suya.
  • El sentimiento iberista sube. En dos años, los partidarios de una federación ibérica pasaron del 39 al 46% entre los portugueses y del 30 al 40% entre los españoles.
  • Si ponderamos todas las actitudes, favorables o contrarias, la posibilidad de una confederación aprueba en España y casi en Portugal, mientras que la de federación o estado unitario tienen menor aceptación.
  • Si la propuesta de unión tiene más partidarios en Portugal que en España, pero también una aceptación general algo más baja, es porque las actitudes en el país vecino están más polarizadas.
  • Portugueses y españoles creen que la crisis dificulta las relaciones económicas, pero proponen afrontarla con más cooperación y no creen que las dificultades de un país afecten negativamente al otro.
  • En general, hay una actitud muy mayoritariamente favorable a las inversiones cruzadas, fusiones de empresas, etc.
  • El conflicto entre Telefónica y el gobierno portugués en torno a la compra de la participación de Portugal Telecom en la brasileña Vivo no interesa a la mitad o más de la población, y los que se definen al respecto están muy poco polarizados.
  • Los portugueses valoran a España por encima tanto de países altamente desarrollados como Alemania, Inglaterra y Francia como de los metiterráneos Italia y Grecia; los españoles sitúan Portugal por debajo de aquéllos pero por encima de éstos.
  • El interés por los asuntos del país vecino es moderadamente alto, mayor desde Portugal que desde España.
  • Unos y otros piensan que en su sistema educativo debería prestarse más atención a la historia y la cultura del país vecino.
  • Dos de cada tres españoles y cinco de cada seis portugueses han tenido alguna relación laboral, afectiva o académica con alguien del otro lado de la frontera, y para nueve de cada diez ha sido positiva.
  • En ambos lados, una amplia mayoría aceptaría trasladar su residencia al otro país por motivos familiares o profesionales.
  • Es mayor la proporción de lectores españoles de Saramago que la de lectores portugueses de vargas Llosa, ambo son altamente valordados y reina cierta confusión sobre cuál es nacionalidad.
Accede aquí a la presentación general de los resultados en castellano o en portugués.
Accede aquí a la presentación en PowerPoint en castellano o en portugués.
Accede aquí al cuestionario detallado en castellano o en portugués.

1 comentario:

  1. Anónimo16:18

    El problema del iberismo es que siempre será visto como un imperialismo anexionista por la parte más débil, es decir, por Portugal.
    La verdad es que, en la actualidad, para España la cuestión es más bien si no sería mejor separar las partes castellano-parlantes de la península de las catalanas, vascas y gallegas.
    No se contempla integrarse con Portugal en nada que no sea la Unión Europea.
    Y, visto desde Madrid, no parece que los portugueses, que nunca han querido de verdad ser castellanos (o españoles) sean sinceros en sus opiniones pro-unidad peninsular. Más bien, quien habla no es su sentimiento favorable sino su interés para compartir la mayor riqueza per capita española (por no hablar de la incertidumbre, mejor dicho, la desesperación nacional portuguesa de cara a un más que tétrico futuro que cuestiona la posibilidad de supervivencia de su estado nacional).
    Creo que está muy bien que nos llevemos bien y que nos conozcamos mejor o que cooperemos en lo que decidamos de común acuerdo (no necesariamente en todo), pero lo mejor es que se quede cada uno en su casa y no haya nada ni parecido a la fusión política de España y Portugal.

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