3 abr. 2011

Campaña de caza de brujas y victoria de la libertad académica: los ultraconservadores y la Universidad de Wisconsin-Madison

William Cronon, profesor de Historia en la Universidad de Wisconsin, campus de Madison, historiador moderado conocido por su historia ecológica del siglo XIX, estrenó blog (Scholar as citizen) el 15/3 con una entrada sobre las raíces de las propuestas legislativas republicanas (Who’s Really Behind Recent Republican Legislation in Wisconsin and Elsewhere? (Hint: It Didn’t Start Here)). En él planteaba que, tras la decadencia que supuso el final del maccarthysmo, el descrédito de la John Birch Society y la derrota estrepitosa de Barry Goldwater en 1964, el movimiento conservador supo reconstruirse con gran éxito en las décadas siguientes, sobre todo a través de discretas sociedades como la American Heritage Foundation y movimientos difusos como la Moral Majority. Siguiendo esas pistas, Cronon llamaba la atención sobre el American Legislative Exchange Council, fundado en 1973, que se jacta de que, en cada legislatura, sus miembros presentan un millar de propuestas de ley en los cincuenta estados de la unión y que el 18% resultan aprobadas. Entre ellas, la bien conocida ley contra la emigración de Arizona y el reciente paquete contra los derechos y privilegios de los funcionarios públicos y sus sindicatos en Wisconsin. Días después escribió una tribuna para The New York Times (“Wisconsin’s Radical Break“), a invitación de éste y publicada el 21/3, en la que argumentaba cómo la legislación laboral y sindical que el nuevo gobernador del estado, Scott Walker, quiere echar abajo fue en realidad obra, en gran media, de su propio partido. Cronon comparaba, salvando las distancias en el contenido, las formas agresivas de Walker con las de McCarthy y le advertía del riesgo de espantar a los moderados de su propio partido.
Yo leí sin más su artículo en el NYT y luego me llegó con retraso y por casualidad (o no tanto: las redes) su primer blogpost, que me llamó la atención por varios motivos: primero, por el asunto de fondo, la guerra entre el gobernador y los sindicatos del sector público, que sigo con curiosidad porque comparto hasta cierto punto la idea de que los funcionarios públicos tienen excesivos privilegios y hacen un trabajo mejorable y que sus sindicatos son más parte del problema que de la solución, aunque no deduzco de ahí que haya que barrerlos de la faz de la tierra; segundo, por tratarse de la universidad de Wisconsin-Madison, donde pasé una breve temporada, conservo algunos amigos (entre ellos E.O. Wright, actual presidente de la American Sociological Association, y M.W. Apple, bien conocido en el mundo educativo español, ambos colegas de Cronon) y siempre me ha fascinado por su radicalismo simétrico (de allí salieron el senador Joseph McCarthy y Paul Weyrich, animador de ALEC y otros grupos similares, pero también R.M. La Follette y su Partido Progresista y hasta un tipo que, por su cuenta, alquiló un avión y bombardeó artesanalmente una fábrica de armas local durante la guerra de Vietnam); tercero, porque continúa una línea de análisis que ya me interesó enormemente en 1981 (¡ay!), cuando leí un magnífico artículo de Mike Davis en la New Left Review, “The New Right's road to power”, sobre la innovación en la forma de hacer política de la derecha que llevó a Reagan al poder, que traduje al castellano para la revista Cuadernos de Comunismo y que la izquierda debería leer para comprender lo mucho que le queda por aprender de sus oponentes.
En realidad, la entrada publicada por Cronon no prometía ser precisamente un hit, pues era más bien una larga lista comentada de fuentes de referencia a las que invitaba a sus lectores a acudir para obtener mas información sobre el ALEC, no sin señalar que no hay nada condenable per se en el trabajo de esos think-tanks y que los demócratas cuentan también con los suyos, de modo que parecía más un esquema de trabajo de curso para los alumnos que un mensaje al público. El profesor Cronon es políticamente un centrista que simplemente se sentía alarmado por el empeño del ALEC en excluir del voto a ciertos sectores de población o por partir el espinazo a los sindicatos porque suelen inclinarse por el Partido Demócrata; un moderado que, si acaso, provoca de vez en cuando la impaciencia o las críticas de sus colegas de izquierda. Pero el blog atrajo rápidamente la atención de mucha gente interesada en el conflicto de Wisconsin, y al partido del gobernador Scott Walker no le hizo ninguna gracia, por lo que, invocando la Freedom of Information Act, el Partido Repúblicano pidió a la Universidad de Wisconsin el 15/3 que le entregara todos los correos electrónicos que el profesor hubiera podido enviar a recibir desde el 1/1. El 24/3, otro thinktank derechista, el Makinac Institute, presentaba una reclamación similar contra profesores de las universidades estatales de Michigan y Wayne en Detroit, reclamendo cualquier correo electrónico que mencionara a Scott Walker, Wisconsin, Madison, etc.
Los órganos de gobierno de la Universidad de Wisconsin han respondido, con firmeza, que el derecho a la información no puede realizarse a expensas del derecho a la libertad académica, como expresan la carta del consejero legal J.C. Dowling y la declaración de la rectora B. Martin. Es difícil saber qué habrá enervado más a los ultraconservadores, si que las críticas de un académico moderado pudieran hacer mella en sus propias bases o que revelaran la dimension conspirativa de sus redes, pues han hecho ambas cosas, pero de lo que no cabe duda es de que
acallarlas intimidando al autor y llevándose por delante la libertad académica, la libertad de conciencia y el secreto de las comunicaciones era un órdago salvaje... que, de momento al menos, han perdido gracias a la intachable respuesta de la Universidad.