20 mar. 2011

Ni contigo ni sin ti: ni capillas en las instituciones públicas, ni ofensas a los creyentes

Con ocasión del ofensivo show en la capilla de Somosaguas están circulando dos documentos contrapuestos que, sin embargo, son perfectamente compatibles o deberían serlo. De un lado, la Declaración de Somosaguas, que condena lo sucedido y reclama a las autoridades, empezando por las universitarias, medidas disciplinarias y judiciales contra los autores. Del otro, el Manifiesto por la Universidad Laica, que critica la presencia de capillas y otros símbolos religiosos en la Universidad, denuncia el convenio de la UCM con el Arzbispado y advierte contra una campaña ultraconservadora.
Yo he firmado los dos, porque suscribo los principales argumentos de ambos.
Del primero, la defensa de la libertad de culto y del derecho de los creyentes a no ver sus creencias ofendidas o ultrajadas por quienes no lo son. Considero que no cabe esperar el respeto de tales derechos si, llegado el momento, no se toman medidas contra quienes los vulneran, y creo que la propia UCM debería adelantarse a cualquier actuación judicial con las medidas administraivas a su alcance, que podrían incluir la expulsión de la Universidad, definitiva o temporal, de los autores. Además, comparto algo más que me parece implícito, y es cierto hartazgo de esa extendida actitud de que cualquier medio es bueno si consideras que tu causa es justa.
Del segundo, la convicción de que la presencia de capillas en los edificios universitarios, particularmente en los centros docentes, es inadecuada. Porque se trata de una confesión privada en el espacio de una institución pública, porque no hay necesidad real por parte de los creyentes, porque rinde culto a meras creencias en la institución del conocimiento, etc. También comparto el rechazo hacia el circo mediático que ya ha puesto en marcha la insufrible jauría de tertulianos y opinadores apocalípticos, especialmente dispuestos a difamar a la UCM mientras no tenga un gobierno de su gusto .
Hay cosas que no me gustan en ambos, pero son cosas menores. Del primero, la posible confusión entre la libertad general de culto y el ejercicio del mismo dentro de una institución universitaria. Del segundo, el tibio distanciamiento respecto de lo ocurrido en la capilla como una mera cuestión de "formas" y "preferencias".
Pero lo que importa es que se puede y se debe defender, a la vez, la eliminación de espacios y símbolos confesionales en las instituciones públicas y el respeto estricto a las creencias ajenas, incluidos los espacios que las encarnan mientras así sea. Por eso creo que hay que ver esos dos documentos como plataformas entre las cuales y desde las cuales es posible el entendimiento, útiles para encontrar una posición común, no como armas de confrontación que simplemente evitan las aristas que pudieran inquietar a terceros.

5 comentarios:

  1. Javier21:27

    Lo siento, Mariano, pero me parece una incoherencia bastante grande firmar ambas cosas. No porque no se puedan defender a la vez la libertad de culto y la desaparición de las capillas en las universidades públicas, sino porque la declaración de profesores (auto-proclamada no sin petulancia y afán de "pasar a la historia", "Declaración de Somosaguas") es una respuesta carente de argumentos, basado en el único principio de que se haga respetar la ley -que no debiera confundirse con lo justo- y se "castigue" al malhechor. Desgraciadamente, lo que está en juego más allá de la "lucha de ideas" es el futuro de unos chavales y chavalas que no merecen una pena de cárcel por algo tan sumamente ridículo. Se puede estar en desacuerdo con la forma de su acción y de acuerdo con los principios que la sustentan (como yo, y me parece que tú), pero que unos chavales -que, por otra parte, conozco personalmente y no tienen nada de "gamberros", ni "putas", ni "criminales", sino gente vital, activa y brillante académicamente- vayan a pagar el pato de las luchas que sus mayores no supieron llevar a buen fin y puedan ver además -y sobre todo- truncadas sus carreras académicas me parece de lo más injusto, muy propio por otra parte de una justicia del "ojo por ojo" oculta en un velo de legalismo. Me parece una postura fácil la de la "Declaración de Somosaguas", tan lejana de los alumnos como lo son la mayoría de sus firmantes (que cuando parecen revolverse en su cátedra, es sólo, en realidad, porque se están sentando mejor en ella).

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  2. Carmen Jaulin12:34

    La historia del pensamiento clásico, desde Platón hasta nuestro días, nos enseña que las sociedades que no son capaces de poner límites espacio-temporales evanecen desarrollando caos. Hoy una organización como la universidad, con criterios éticos de responsabilidad, precisa límites espaciales y esto significa que tiene que ser independiente de poderes como el mercado, la iglesia, o el estado, entre otros muchos. Los espacios definen el contexto de la relación recursos/capacidades: ¿Qué capacidades gestiona el espacio de una capilla en el currículum?
    Por otro lado, vivimos en un país caracterizado por el enfrentamiento histórico, así que desde el laicismo, el pluralismo y la neutralidad, cargar mochilas a la espalda de religiosidad, nacionalismo o corporativismo solamente puede verse con ternura o tristeza. El artículo del profesor Fernández Enguita está cargado de ternura.

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  3. Alfonso15:49

    Yo no deseo crear polémica, y seguramente no merezcan la pena de carcel esos jóvenes (yo tambien lo soy) pero sin animo de ofender ni menospreciarlos.
    Si tan brillantes son, ¿no tuvieron la suficiente empatia, educación, racionalidad para realizar su protesta de una forma que no perdiesen legitimidad en sus reivindicaciones?
    Yo soy creyente, e independientemente de mi confesión creo que todas son respetables, siempre que respeten a los demás.

    En todo caso, dentro de las universidades se podría hablar de espacios comunitarios en donde cualquier confesión, ideología, filosofia... pudiese ser compartida o vivida.

    No estoy de acuerdo tampoco, en que algunas religiones tengan privilegios sobre otras, o todas o ninguna, pero deberíamos dar más importancia a otros temas más candentes,inmediatos y "peligrosos" que tenemos actualmente en nuestras facultades como la normativa de permanencia, la de gobernanza, financiación que afectan sobremanera a los futuros estudiantes y que ahí si que se perjudican a unos en detrimento de unos pocos.
    Nada más y gracias por leerme.

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