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Sociólogo, catedrático en la Universidad Complutense. Buena parte de mi investigación ha estado dedicada a la educación, en particular a las desigualdades escolares, la organización de los centros, la participación social, la profesión docente y la política educativa.
También he trabajado y trabajo sobre desigualdades sociales, sociología de las organizaciones, sociología económica. Ahora me interesan especialmente las redes, la internet y, en general, lo que llamo, para que rime, sociedad o era global, informacional y transformacional (SEGIT).

31 jul. 2010

¡Ya me han purgado!

¡Y ha sido Izquierda Unida!
El pasado 10 de marzo recibí un correo de la Fundación Europa de los Ciudadanos, con una carta anexa de Pedro Chaves e Inés Sabanés -director y presidente, respectivamente, de dicha Fundación, subsidiaria de de Izquierda Unida- en la que se me invitaba a participar en el curso de verano de la Universidad Complutense titulado Nuevas Políticas Públicas para un Programa de Izquierdas, dirigido por Inés Sabanés -además diputada en la Asamblea de Madrid por IU. En el cartel del curso estaban Gaspar Llamazares, Cayo Lara, Willy Meyer y otras figuras políticas y académicas de IU o próximas, además de Robin Blackburn, director de la New Left Review. Yo debía participar en la mesa titulada "Repensando las políticas públicas: Educación", coordinada por Loles Dolz -portavoz municipal de IU en Majadahonda y Coordinadora del Área Federal de Educación de IU-, concretamente ayer, jueves, a las 16:30. Acepté la invitación y la puse en mi agenda.
Hace unos días, ya en vísperas del evento, me di un paseo por la web de los cursos de verano de la UCM, incluido el programa del curso, para encontrarme con la sorpresa de que me había caído del cartel, no ya sin explicación sino incluso sin previo aviso. Aunque la cosa era obvia, envié de inmediato un correo a mi corresponsal para que me lo confirmara, pues no quería ni aparecer donde no se me esperase ni estar ausente de donde se me esperase. Al día de hoy todavía estoy esperando la respuesta.
En medio, un mínimo incidente quizá lo explique todo.El 26 de abril publiqué en El País una columna de opinión titulada "Un primer paso con buen sentido" en la que, al paso que intentaba animar al pacto por la educación que ya era casi evidente que no tendría lugar, repasaba rápidamente cómo cada uno de los actores principales, tras llenarse la boca con la necesidad del pacto, no hacía nada por propiciarlo o lo hacía todo por boicotearlo. Al llegar a IU me referí brevemente a su "dogmatismo irreal", y a los pocos días recibí un correo algo airado de Dolz donde me adjuntaba varios documentos de esta fuerza política sobre el pacto y me reclamaba que aclarase mi posición, "dada la parqueda de mis argumentos". Aunque no lo respondí directamente, fue lo que hice de manerar pública unas semanas después (como sobre otras fuerzas polítcas y sociales) a través de este mismo blog, en este caso en el post titulado "Izquierda Unidad y el [no] Pacto por la Educación".
Desde luego no tengo la pretensión de ser invitado obligatorio de IU, pero, una vez que me habían llamado y había aceptado, me parece francamente sectario descabalgarme de la mesa -después de todo, habría sido una buena ocasión para discutir si mi caracterización de la posición de IU tenía o no fundamento, aunque he de decir que no era a eso a lo que pensaba dedicar mi intervención-, pero, además, se me hace de unos modales pésimos no tomarse siquiera la molestia de avisarlo y explicarlo. Decía Thomas de Quincey, en su magistral  Del asesinato considerado como una de las bellas artes, que se empieza asesinando y se termina llegando tarde a las citas. Pues eso: se empieza perdiendo los papeles en política y se termina por perder las buenas maneras.