14 jul. 2010

La llamada

Vocación, viene del latín vocarevocatio, llamada. Originariamente se refería a la llamada de Dios a la religión, pero luego se extendió a la atracción por una profesión, en el entendido de que éstas tienen siempre un elemento de servicio a los demás, al sentimiento de ser el tipo de persona adecuado para ella. Fueron Lutero y Calvino quienes le dieron este nuevo y más amplio sentido. Esta llamada se considera la contrapartida de la responsabilidad y la dedicación que las profesiones, dado su alto grado de autonomía, requieren. Vean cómo lo entiende una academia dedicada a la preparación de oposiciones para la enseñanza pública. ¿Educar? ¿Enseñar? ¿Formar ciudadanos? ¿Cuidar? ¿Transmitir el saber? ¿Acercar al conocimiento? ¿Igualdad? ¿Intelectuales críticos? ¿Sacerdotes de la república? Quién sabe, pero ¡para toda la vida!