21 jun. 2010

No todo el mundo piensa en la misma dirección

El mes pasado publicamos los resultados del Barómetro de Opinión Hispano-Luso (BOHL) 2010. Aparte de volver a preguntar sobre las relaciones entre ambos países e introducir un grupo de cuestiones nuevas sobre la percepción recíproca, se dedicaron dos preguntas a la integración entre ambos países. Los resultados preliminares más completos pueden descargarse en CASUS o verse en Scribd.
La primera de ellas reproducía la pregunta de 2009: ¿Deberían unirse España y Portugal para formar una Federación? La suma de quienes se declaran a favor (Muy de acuerdo o De acuerdo) aumenta a ambos lados de la frontera: en España pasa del 30,3 al 31,0%, pero en Portugal lo hace del 39,9% al 45,6%. Por lo demás, y como la vez pasada, la opinión está mas polarizada en Portugal y hay más indiferencia o indefinición en España.
La segunda, nueva en esta edición, pide a los encuestados que califiquen de 0 a 10 tres fórmulas de integración ordenadas de mayor a menor intensidad (y dos de cooperación). Los resultados (España/Portugal) para las primeras son éstos:
Estado unitario, tipo Francia, 3,30/3,82
Estado federal, tipo EEUU, 3,64/4,08
Estado confederal, tipo Suiza, 4,12/4,74
Aunque no es lo mismo calificar que optar, nótese que a) son consistentes con la respuesta anterior y b) la calificación en ésta (4,12)  sube claramente respecto del porcentaje en aquélla (31) en el caso de España.
Lo interesante no es tanto si esto pone algo nuevo en la agenda, que seguramente no, como el mero hecho de que se pueda pensar colectivamente en dirección contraria a la que algunos consideran inevitable.
El ICPS ha encuestado durante años a los catalanes sobre su integración en el Estado español actual con resultados variables. En la última edición, de 2007, la independencia era la opción del 31,7% de los encuestados. El CEO pregunta desde hace cinco años por fórmulas más precisas y, en 2009 registraba un 21,6% por la independencia, 29,9% por la federación, 36,9% por la fórmula actual y 6,9% por el retorno a mera región.
El Euskobarómetro ha venido preguntando desde hace veinte años por la independencia para Euskadi, y si sumamos los que declararan deseos "muy grandes" o "bastante grandes" (frente a lo contrario o la indiferencia) la cifra era en 2009 del 31%.
Las cifras, además, son oscilantes. Para Portugal no hay más datos que los de estos dos años de  BOHL, pero en Cataluña han sido 17 años de consultas del ICPS en los que el independentismo ha oscilado (no progresado, ni lo contrario) entre el 30 y el 41%, y en Euskadi 22 años de EB en los que lo hizo entre el 20 y el 41%.
No le daré mas vueltas, al menos por hoy, pero no puedo dejar de señalar el hecho de que la manifestación a favor de una unión por parte de los ciudadanos de lo que hoy es un Estado independiente (aunque podría no serlo) sea equivalente, si no superior, al deseo de independencia de los ciudadanos de unas comunidades autónomas que no lo son (aunque podrían serlo). Lo interesante, desde mi punto de vista, es que no hay una única dirección posible desde la realidad actual, sino dos, aunque ninguna de ella pase hoy de minoritaria ni, tal vez, de algo pensado en voz alta.