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Sociólogo, catedrático en la Universidad Complutense. Buena parte de mi investigación ha estado dedicada a la educación, en particular a las desigualdades escolares, la organización de los centros, la participación social, la profesión docente y la política educativa.
También he trabajado y trabajo sobre desigualdades sociales, sociología de las organizaciones, sociología económica. Ahora me interesan especialmente las redes, la internet y, en general, lo que llamo, para que rime, sociedad o era global, informacional y transformacional (SEGIT).

24 jun. 2010

Maestros japoneses

Ayer y anteayer entrevisté a tres maestros japoneses. ¿Saben cuánto trabajan? La primera, que lo había sido durante cuatro años y ya no lo era desde hace cinco, me dijo que entraba a las 7:00 (am, como es lógico) y salía entre 9:00 y 11:00 (pm, por supuesto: no tenía jornada continua y comprimida). La explicación: podría salir a las 5:00 pm, pero estaba en un barrio difícil (de viviendas sociales, familias pobres...) en el que impartía secundaria inferior (el equivalente a nuestra ESO, pero hasta los 15). Por la mañana y al mediodía, como era jugadora de tenis (no maestra especialidad tenis, ni deportes -la suya era lengua inglesa), daba clases de tenis, porque consideraban que el deporte era una buena forma de vincular a esos niños difíciles a la escuela y, en consecuencia, todos los profesores, todos, participaban en algún tipo de "club" (para actividades extraescolares en la escuela). ¿Y a las 17:00? A las 17:00, ¿cómo le ibas a decir a un padre que ha llegado la hora de marcharte y no le atiendes?, había que apoyar a algunos alumnos y era el tiempo que tenía para preparar las clases (en el colegio, mejor que en casa).
Ayer fueron dos maestros de una escuela acomodada, pública, sólo infantil y primaria, situada en un barrio acomodado, a tiro de piedra del palacio imperial. Le pregunto al director por los problemas del centro y me dice que uno de ellos es que tienen que trabajar... hasta las 9 o las 10 (pm, insisto). ¿Por qué?, inquiero. Porque desde que se suprimió la clase los sábados se concentra más trabajo los demás días, y aun así tienen que venir algunos fines de semana. Otro profesor me cuenta que llega a casa a las 22:00 y sale a las 6:00. "Son 24 horas, 365 días", me dice, "pero ya lo sabía cuando lo elegí" Es una profesión dura que no aconsejaría a sus hijos, pero él no la abandonaría y cree que es gratificante (lleva veintiún años de ejercicio). Se queja, cuando le pregunto, de tener poco tiempo libre, y no piensa que el salario sea alto, pero está satisfecho porque le gusta.
Créanme que no hay nada lost (nor found) in translation
No es que esté proponiendo una reforma del estatuto del profesorado en España, pero ¿no es asombrosa la diferencia? ¿Será que somos superiores? A la vista de lo que que me rodea, cuesta creerlo. La próxima vez contaré algo más gracioso todavía.