26 feb. 2009

Más tiempo y menos excusas

Cada vez que se discute la ampliación o la racionalización del calendario escolar, notablemente reducido en los últimos treinta años y absurdamente distribuido a lo largo del año natural, asistimos a la oposición de la mayoría de los profesores (no todos) y sus organizaciones sindicales (todas sin excepción) y profesionales (no todas: sí las gremiales, no necesariamente las pedagógicas). El argumento es siempre el mismo, con escasas variantes: no es ése el problema, no es ésa la solución, hay otras cosas más importantes que hacer, etc. y, las contrapropuestas, que se dedique más dinero a esto o aquello. "Más recursos", un mantra que se repite invariable al mismo tiempo que se hace lo posible por desaprovechar los recursos que se tiene.

El principal recurso de la escuela, lo más importante que esta ofrece al alumno, es el tiempo escolar. Tiempo de clase en el aula, de trabajo fuera del aula, de actividades extraescolares, de uso del equipamiento, etc. Salvo que se alcance un punto de saturación (y nadie ha demostrado, ni siquiera argumentado, que así sea), más tiempo de clase y escolar significa mejor enseñanza. Por otra parte, 175 días lectivos (menos alguno que se pierde por cualquier motivo) son menos de la mitad de los días de año, de modo que no parece que puedan suponer sobrecarga para los alumnos ni mucho menos para los profesores, que han firmado un calendario laboral similar al del resto de los trabajadores en general y los funcionarios en particular.

8 comentarios:

  1. ¡Con los sindicatos hemos topado! Ellos sólo defienden el aspecto laboral de sus afiliados, que siempre coincide en "poco trabajo y bien pagado". La Educación y su Calidad les importan un bledo.

    ¡Luego se quejan si opinamos que esto no es decente!

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  2. Sin duda habría que aumentar los días de clase y racionalizar el horario, pero muchas familias anteponen los fines de semana y puentes y muchos profesores sus vacaciones a cualquier cosa que huela a educación

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  3. De su comentario se deduce que l@s profesor@s trabajamos algo menos de la mitad del año laboral. De todas formas, permítame un enfoque menos demagógico: los 365 días del año se distribuyen en 52 semanas. Cada semana tiene un fin de semana, con dos días en los que no se dan clases. Eso deja disponibles un total de 261 dias "potencialmente" lectivos.
    A ellos, quitaremos los 31 días de vacaciones del mes de agosto. ¿Daríamos clases también en agosto? Ello nos dejaría 230 días lectivos.
    Convendría dejar, de ellos, quince días para la matriculación del alumnado, y otros tantos para la planificación de un curso que va a durar tanto tiempo: conocimiento del alumnado; preparación de las unidades didácticas y secuenciación lógica de las mismas; actividades de motivación, de desarrollo de los contenidos, de refuerzo, de ampliación, actividades con recursos T.I.C. (que absorben infinidad de horas),etc. No dejaré pasar el detalle que, en mi Comunidad Autónoma, debo desprenderme de un par de días o tres para hacer las pruebas de evaluación extraordinaria, sus correcciones y las correspondientes sesiones de evaluación. Personalmente, veo que son pocos esos quince días para preparar el curso, por lo que me los quito de mis valiosas vacaciones de agosto.
    Bueno, lo cierto es que a estas alturas ya estamos en 200 días "potencialmente" lectivos.
    Descontemos la suma de días de vacaciones de Navidad y de Semana Santa (de las que, pese a todo, l@s profesor@s no tenemos la culpa), 20 días por término medio, y esos días que las diferentes localidades tienen a bien establecer como festivos. Entre todos, quitemos 5 días más, y ya estaremos en la cifra de la discordia, que por algo es la que es. No obstante, siempre se podría alargar el curso hasta finalizar el mes de junio o hasta mediados del mes de julio. ¿Se imagina dar clase a 33 discípulos de los de hoy en un lugar, por ejemplo, como Sevilla, a las dos de la tarde de un 14 de julio? Podría intentarse, pero permítame anticiparle la falta de éxito de una medida así.
    Los problemas de la educación no están precisamente en los colegios e institutos en general, donde hay profesionales que se dejan la piel (a veces, literalmente), sino en una sociedad que desprecia al docente, minusvalora su papel, le relega a la función de "guardián de niños" y lo reduce, simplemente, al de "un funcionario". Permítame ponerle una mayúscula a aquella cita de Einstein: "La Educación es aquello que queda cuando se nos olvida lo que aprendimos en el colegio".

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  4. Estimado Mariano, He nominado su blog para los famosos "Premios Limonada". Son un símbolo de nuestro aprecio por una labor bien hecha y que deja un sabor agridulce muy agradable y refrescante.

    Sin duda merece muchos otros, pero ya llegarán.

    Un saludo.

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  5. Anónimo14:20

    Supongo que este estudio sobre la
    calidad de los profesores es conocido.

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  6. Pillín pillín. ¡Mira que bien sabemos hacer las cuentas!, sobre todo cuando de nuestros intereses se trata.

    Déjame que te eche yo las cuentas:

    Un trabajador de la administración publica (Titulado superior y con responsabilidades importantes) trabaja 222 días laborables.

    Si a eso sumamos los 104 sábados y domingos del año, los 22 días laborables de vacaciones, los 9 de asuntos propios y los 8 festivos (nacionales, locales etc.) tenemos… ¡¡365 días!! o, lo que es lo mismo 1665 horas de trabajo efectivas al año (como media)

    Pongamos ahora, querido amig@, tu caso 175 días lectivos, a razón de 5.5 horas de trabajo son………..¡¡¡ 962,5 horas de trabajo efectivas!!!, es decir EL 57.8 % DE LA JORNADA DE CUALQUIER OTRO TRABAJADOR PUBLICO.

    Y dicho esto, coincido con que los problemas del sistema escolar de nuestro país es más complejo, acepto que existen docentes esforzados, etc., pero, por favor, dejémonos ya de monsergas y pongamos manos a la obra.

    Es fundamental un cambio, en términos de Gran Consenso Nacional y, ese cambio pasa, sin duda, por dos factores: Uno, despolitizar la educación y, dos, modificar sustancialmente toda la estructura de participación/toma de decisiones en las escuelas.

    No es sostenible un sistema que fracasa de esta manera (y, ojo, el próximo año tendremos las cifras de abandono escolar de España y…………….) tenemos que investigar, buscar soluciones y eso pasa, sin suda, por un aumento del esfuerzo de los profesionales, de los verdaderos profesionales de la educación.

    No es casualidad, amig@ que en nuestro país los profesionales se colegien….menos los maestros y docentes del sistema público que…. Se sindican.

    Por cierto; un sabio proverbio chino dice que “Cuando el sabio señala la luna….los tontos miran el dedo”

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  7. Anónimo23:48

    "Un trabajador de la administración publica (Titulado superior y con responsabilidades importantes)".

    ¿Has investigado las tablas salariales? Cobran mucho más que un docente.

    " ... tu caso 175 días lectivos, a razón de 5.5 horas de trabajo..."

    Exagerado lo de las 5,5 horas. Vente a trabajar a Secundaria (O mejor no, pobres alumnos) y luego hablamos.

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  8. Anónimo08:53

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