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Sociólogo, catedrático en la Universidad Complutense. Buena parte de mi investigación ha estado dedicada a la educación, en particular a las desigualdades escolares, la organización de los centros, la participación social, la profesión docente y la política educativa.
También he trabajado y trabajo sobre desigualdades sociales, sociología de las organizaciones, sociología económica. Ahora me interesan especialmente las redes, la internet y, en general, lo que llamo, para que rime, sociedad o era global, informacional y transformacional (SEGIT).

17 jun. 2008

¿Igualdad o burocracia?

La institución y la profesión, particularmente en primaria, siempre han tenido a gala su igualitarismo. Sin embargo,  tratar de forma igual situaciones desiguales puede ser la mejor forma de perpetuar, reforzar o crear la desigualdad. Summum ius, summa injuria, decían los romanos, tomando una idea de Aristóteles: que la rigurosa aplicación de la norma puede producir efectos injustos.

Me viene esto a la mente por el caso de unos amigos cuyo hijo estudia danza, va a ingresar en el segundo ciclo del Conservatorio y se encuentra con que lo que lo que le ofrece el sistema educativo es cinco horas de clase por danza por la mañana y cinco o seis de ESO por la tarde, en distintos centros, más el tiempo de transporte a, entre y desde. Los padres, ambos abogados, están buscando la exención de la asistencia a la ESO, es decir, escolarizarlo en casa, pero a pesar de su nivel cultural, de sus medios económicos, del  buen expediente del niño, de que socializará por la mañana… y de que acabarán por conseguirlo, todo son obstáculos.

En el extremo opuesto, miles de gitanos quedan listos para sentencia cada vez que, por acompañar a sus padres en un desplazamiento laboral o acudir a una boda, pierden varios días de clase. Y es que ellos pueden ir de temporeros, peones, feriantes, buhoneros… y lo hacen en grupo, pero los payos trabajamos cerca de donde residimos, y nuestra movilidad laboral suele estar en la parte superior, o sea, en avión o AVE y en hogares con asistentas, canguros, etc.); ellos celebran bodas de varios días, porque ahí crean y recrean las redes de las que dependen su economía y su cultura, mientras que a los payos nos bastan unas horas del sábado o el domingo porque nuestras redes discurren por otros derroteros.       

¿Cuál es el problema? Muy sencillo: la inversión de la relación medios-fines, el ritualismo burocrático. La escolarización es el medio para la educación, pero a veces inmolamos ésta en el altar de aquélla.