5 feb. 2008

Cobrar dos veces

Cuando empezaba a investigar sobre educación, hace años, una cantinela que me sorprendía, entonces porque me parecía obvio y ahora sé que porque no la entendía, era la de “Esto es vocacional”, referida al trabajo docente. Parece obvio que una profesión de servicio dedicada a la difusión del saber, el desarrollo de las personas, el progreso social… es inherentemente vocacional como sólo pueden serlo muy pocas otras. Tardé en entenderlo, pero al final creo que lo logré.

En el País Vasco, el Departamento de Educación y  CC.OO. han acordado un complemento económico para los maestros que son también tutores. La ultracorporativa ANPE exige que se generalice, ya que todo el mundo ejerce algún tipo de tutoría (ser algo más que un busto parlante ya te convierte en tutor, y seguramente no serlo también). Los nacionalistas, ELA, LAB y aquí incluyo a STEE, convocan manifestaciones porque el acuerdo es discriminatorio. UGT denuncia un agravio comparativo.

La única discriminación y el solo agravio que yo veo es que la generalidad de los trabajadores cobran una sola vez por su jornada de trabajo, con todo lo que hay en ella, y reciben incentivos o complementos cuando tienen que dedicar más tiempo o realizar un esfuerzo extraordinario o cuando logran un resultado excepcionalmente bueno. Aquí, sin embargo, CC.OO. comete el error reclamar un privilegio, el pago adicional de lo que ya va en el salario y la jornada, y los demás quieren convertir el privilegio funcional en colectivo. Vocacional quería decir eso: si trabajo más que el mínimo (las clases y poco más, salvo las gripes), incluso en mi jornada, es sólo porque quiero y, si no quiero, no lo hago.

Ya lo ven: los sindicatos pasan con pocos escrúpulos de la defensa de los oprimidos a la filosofía de la piñata: ¡siempre queremos más, más por lo mismo, o más por menos! Creo que llegó el momento de decirlo, aunque nos duela: la educación estaría mejor sin ellos.