1 dic. 2007

Enfants de la patrie

Leo con estupor que la Generalitat catalana se propone hacer obligatoria la escolarización desde los tres años. Supongo que será una medida progresista, pues seguro que un derecho sólo lo es si se convierte en una obligación y que la obligatoriedad es mucho mejor que la oferta obligatoria. ¿O no? ¿No es ya demasiado? En su momento, la obligatoriedad escolar se implantó para proteger a los niños de la explotación laboral (y a los adultos de la competencia de los niños, dicho sea de paso). Hoy en día, algunos sectores sociales marginales están aún en esa situación, aunque la mayoría escolariza a sus hijos, voluntariamente, antes y después de la edad obligada. Por eso, precisamente, se estableció la oferta obligatoria, hoy desde tres años antes y hasta dos después de la escolarización obligatoria. Pero el hecho de que la mayoría de la gente haga algo no implica que sea bueno convertirlo en obligatorio: porque la mayoría sea heterosexual no vamos a prohibir la homosexualidad, porque la mayoría trabaje no vamos a establecer el trabajo obligatorio, etc.

¿A qué viene esa medida esperpéntica? ¿Realmente piensa alguien que hay buenas razones para, si una familia quiere que su progenie permanezca en casa hasta los seis años, impedir que así sea? ¿Seguirán nuevas propuestas para descender luego a los dos, uno o cero años, hasta convertir a todos en enfants de la patrie, more Saint Just? Conozco la letanía: así se evitan las desigualdades y desventajas debidas a las diferencias familiares y preescolares, es fundamental la estimulación temprana, etc. … aunque nada permita demostrar que el niño típico desarrolle más y mejor su inteligencia y sus capacidades en la escuela que fuera de ella, y menos todavía a esas edades. La propuesta me parece demencial, pero es cierto que en ella podrían confluir una  inteligencia progre por reciclar, el deseo irrefrenable de aumentar las plantillas públicas y el apetito de más y más conciertos escolares.